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Proyecto Equidad y Políticas Educativas

Presentación de la propuesta conceptual

Indudablemente uno de los principales problemas con los que nuestras sociedades se enfrentan hoy es el de las injusticias sociales, las cuales laceran nuestras intuiciones más básicas respecto de ordenamientos sociales que permitan el desarrollo y la realización de las personas, como sujetos ciudadanos, que en ellos se desempeñan. Parece contradictorio que en nuestros días, cuando más se habla de equidad, de transparencia, de eficiencia y de mejoras tecnológicas y científicas abrumadoras, la calidad de vida y el malestar social crezcan a la sombra de la desesperanza en un futuro mejor o del sin sentido de un presente confuso, injusto y desorientador.

La educación, como institución social y como actividad constitutiva de los espacios en los cuales los sujetos se configuran y las sociedades transmiten de formas diversas los saberes, los modos de organización y las valoraciones que sustentan su desarrollo, es un ámbito en el cual las crisis actuales atraviesan, a la vez que lo tienen como protagonista en sus manifestaciones. Por esas crisis quedan conmovidos no sólo su actividad diaria y los sujetos que la realizan, sino también su propio sentido y el de lo que en su interior transcurre.

En el trabajo que se presenta aquí, se pretende tematizar e interrogar la situación actual respecto de la injusticia y cómo la educación no sólo recibe los impactos de ésta, sino que también ella protagoniza procesos de conformación de desigualdades e inequidades sociales.

Para eso presentamos, de modo muy general y esquemático, la identificación de algunos aspectos destacables de la situación actual de injusticia en Latinoamérica y los procesos en los cuales la educación fomenta y reproduce desigualdad social dentro de su ámbito, conforme las observaciones de distintos trabajos científicos.

Luego, intentamos recuperar la idea de construcción de lo público en la escuela. Creemos que para tematizar la desigualdad, entendida como inequidad e injusticia social, y su relación con el ámbito de la educación es pertinente identificar a esta última como uno de los espacios sociales más importantes y definitorios en la construcción y reproducción de los sentidos, significaciones, valoraciones, prácticas y principios socialmente legitimados y a los que la educación misma contribuye a legitimar. En ese sentido, entendemos que la educación (no sólo la escuela) es un ámbito fundamentalmente político, porque tiene que ver con la capacidad y posibilidad de acciones meditadas y decididas que conforman horizontes de realización del conjunto social y de cada sujeto-ciudadano en particular. No se articulan en ella definiciones extrahumanas o extrasociales, sino de sujetos históricos que toman decisiones y ejecutan ciertas y determinadas acciones. A su vez genera acumulaciones de saberes y prácticas tendientes a un ejercicio más o menos pleno de las libertades y más o menos igualitariamente accesible y alcanzable, conformando ordenamientos sociales más o menos justos. Por ello, consideramos que la educación no puede escindirse de la política y tampoco puede separarse de la ética, pues su mediación en la construcción de los sujetos y de los sentidos sociales refieren a capacidades deliberativas y fácticas de sujetos y construye la institucionalización de significados y ponderaciones acerca de la justicia, el bien y los valores. Así, comprendemos que en el ámbito de la educación la desigualdad e injusticia puede analizarse en tres aspectos: por la distribución inequitativa de recursos, por la conformación de sujetos con capacidades inhibidas, por la conformación de sentidos y valores que fomenten individualismo, competitividad, discriminación, etc.

Es en ese sentido que, tanto desde el análisis de los marcos teóricos vigentes que consideramos de mayor relevancia en la discusión actual acerca de la justicia, como de los programas concretos de compensación y redistribución educativa y de los argumentos de organismos internacionales que incorporan a la equidad como un tema de agenda –estas últimas actividades están en realización para la próxima entrega de sus resultados-, aspiramos a comenzar una discusión mutuamente enriquecedora. Los términos de esta discusión se enmarcan en una intencionalidad dialógica, esto quiere decir de construcción común, y no en alguna seguridad respecto de la “verdad absoluta” de las búsquedas.

Por ello se ofrecen, como primeras aproximaciones, distintas reflexiones inspiradas en aspectos particulares del problema y en marcos teóricos diversos, e incluso contradictorios entre ellos pero que, a la luz de la diversidad y complejidad de nuestras preocupaciones, nos permiten ir ensayando pequeños interrogantes y tendencias en la búsqueda de posibles respuestas a cada aspecto en particular. Así, tomamos distintas teorías de justicia, que hoy –a nuestro entender- están protagonizando algunas de las principales discusiones, y reflexionamos sobre ellas en relación a alguno o algunos de los aspectos que nos ocupan.

Trabajamos con la teoría de John Rawls y su concepto de justicia como equidad, presentando los componentes centrales de su propuesta en relación con esto, identificando los principios de justicia que propone este autor, fundamentalmente el principio de la diferencia y la propuesta compensatoria que de él se deriva, reflexionando su aplicación al ámbito de la educación y las oportunidades como centrales en la construcción de sociedades más justas.

También presentamos la propuesta de Nozick, por la relevancia que sus argumentos han tenido en el sostenimiento de los discursos tendientes a fomentar propuestas de políticas como el voucher plan, criticando las limitaciones que consideramos esto presenta respecto de la justicia en educación.

Luego nos referimos a la propuesta de Amartya Sen, entendiendo que en ella podemos encontrar algunos aspectos superadores de la búsqueda de justicia en la mera cantidad de bienes que se posean, sino en lo que los sujetos pueden hacer con ellos, y esto nos permite preguntarnos acerca del rol de la educación en la construcción de condiciones de posibilidad para la ampliación de capacidades, que en definitiva corresponde a la ampliación de libertades. De Sen también tomamos su idea de sujeto, y entendemos la importancia de reconsiderar en nuestro ámbito los procesos de participación de los mismos, como ámbitos de construcción y realización de esas capacidades del sujeto, sin las cuales la realización de la justicia no podría concebirse.

Y en relación a la construcción del sujeto, también nos referimos a la propuesta de Osvaldo Guariglia respecto del concepto de persona como fundamento ético, y los principios de dignidad, igualdad y autonomía que propone, junto a una noción de interés relacionada con la posibilidad de que las personas como miembros de la comunidad puedan articular argumentativamente sus demandas o sean capaces de ejercitar la razón argumentativa práctica; reflexionando acerca de la posible responsabilidad de la educación por ser un ámbito privilegiado en el desarrollo de esa capacidad. Además identificamos en de la idea de interés verdadero que presenta el autor, otra posibilidad de defender a la educación como una demanda exigible en términos de derecho positivo.

Por otra parte, y desde otro punto de vista, de la propuesta de Michael Walzer, consideramos fundamentalmente los aspectos vinculados con la distribución de bienes en función del significado social de los mismos. Para este autor, no podría establecerse un único principio de justa distribución de todos los bienes, sino que cada esfera de bienes, por el significado del bien que distribuye, debería construir sus propios principios. Esto nos comienza a interrogar respecto del significado de la educación, de los distintos niveles de educación y en los distintos sectores sociales y espacios geopolíticos, e incluso de los distintos bienes que se distribuyen dentro de la esfera de las políticas educativas, y posibles diferencias respecto de sus lógicas, en relación con las significaciones sociales particulares que esos bienes adquieren y que podrían requerir distintos criterios distributivos.

Como puede observarse, se presentan muchos temas, articulados entre sí, necesarios todos –desde nuestra perspectiva- para asumir los desafíos inherentes a la construcción de la justicia social en nuestro contexto, pero, como primera aproximación, puede prestar a confusiones o complicaciones para su comprensión. No obstante, decidimos aproximar en primera instancia estas reflexiones e interrogantes, para compartirlos, poder seguir pensando y discutiendo juntos, y para transmitir claramente nuestra intuición inicial que es que si todo esto no es trabajado y re-pensado, difícilmente encontremos caminos que aborden la totalidad, o al menos la mayor cantidad de variables por las que pasa -a nuestro entender- la reproducción de las desigualdades sociales y, por ende, la reproducción de la injusticia social desde el ámbito de la educación, y las posibilidades o interrogantes de su intermediación en relación con nuevas construcciones.

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