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CTS+I - Cátedra CTS+I El Salvador -
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Sabemos que el acceso al conocimiento y a las tecnologías existentes, así como la capacidad de investigar e innovar, inciden en el nivel económico y social de un país. La industria, el comercio y otros sectores pueden mediante la ciencia y la tecnología, incrementar los niveles de productividad y por lo tanto, la generación de riqueza. Esta a su vez, se puede transformar en nuevas inversiones destinadas a los servicios básicos para la población, la inversión en capital humano, la infraestructura pública, el empleo, los ingresos de la población, etc. y al final de cuentas, en el desarrollo nacional. Asimismo, no resulta marginal afirmar que en el mundo contemporáneo, la innovación tecnológica requiere de la participación social para su viabilidad y consolidación, y, a la inversa, la apertura de la tecnología a la comprensión y valores públicos requiere de una cultura de la innovación en el sentido amplio. Por tanto, apreciar adecuadamente la dimensión cultural y organizativa de la tecnología es ver en la innovación tecnológica una forma de innovación social y, dada la extraordinaria importancia del cambio tecnológico en el mundo actual, ver también la innovación social como una forma de innovación tecnológica.
Sin embargo, ante la gama de necesidades y la falta de recursos, surge la pregunta tendrá sentido que un país pequeño y pobre como El Salvador, otorgue prioridad al campo de la Ciencia y Tecnología, habiendo prioridades esenciales aún no resueltas?
Ante esta cuestión, hace algún tiempo, más exactamente en 1998, la Comisión de Desarrollo de El Salvador se planteó la necesidad de poseer un Plan de Nación que nos ofreciera unos puntos orientativos y unas avenidas estratégicas que nos indicarían, a su vez, por dónde se iba a mover El Salvador, especialmente, en los próximos veinte anos. Este trabajo de consenso fue el esfuerzo más importante, desde la firma de los acuerdos de Paz, hecho por la sociedad civil representada por las diferentes fuerzas políticas y sociales del país. Ya en la elaboración de Las Bases para el Plan de Nación- Temas Claves para el Plan de Nación, Consulta Especializada- se especificaba que la ejecución de la ciencia y tecnología en el país iba ser de vital ayuda, junto con otros rubros, para que saliéramos a flote con un desarrollo más justo y más humano. Así, las coordenadas de ciencia, tecnología, innovación no sólo cobraban una importancia por nuestra competencia en los procesos de globalización, sino que, significaba, sobre todo, una apuesta por el desarrollo integral del país. Visionamos el país, en esa oportunidad, desde la implementación del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación, con las funciones que dinamicen la actividad tecnológica y científica dentro del país, creando articulaciones múltiples entre las instituciones y actores sociales que favorezcan la interrelación de entornos científico-tecnológico y productivo para que promuevan el desarrollo en las diferentes capas sociales del país. Después de este breve recorrido dejamos constancia que el desafío, para todos, sigue permanente y vigente. Además de reconocer en común acuerdo que la necesidades de ciencia, tecnología, innovación y desarrollo resultan absolutamente obvias y necesarias para transformar el rostro desdibujado de nuestra nación.
Sin embargo, desde aquel tiempo para acá habremos hecho muchas cosas, en nuestras universidades e instituciones, con el enfoque CTS+I aún cuando no hemos hecho lo suficiente.
Lo destacable de esta tarde, desde mi punto de vista, es que tengo el inmenso privilegio de reconocer que la cátedra CTS+I ha contribuido decisivamente a implementar acciones para cumplir con los desafíos provenientes del desarrollo de la ciencia y tecnología e innovación con repercusiones sociales en nuestro país. Y constato esto, porque al culminar aproximadamente unos setenta universitarios representando unas catorce universidades y dos centros de educación superior la Cátedra CTS+I, cursada durante nueve meses, gracias a la OEI y a la OEI-El Salvador, han participado en uno de los eventos académicos de más largo alcance en el país que nos ha reunido en torno al problema de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación.
La Cátedra CTS+I, sin duda, ha sido, al mismo tiempo, punto de partida y punto de llegada del proceso de la ciencia, tecnología e innovación en el país. ¿Por qué? Punto de llegada porque culminamos la Cátedra, porque hemos teorizado y lo hemos cotejado con la práctica. Pero estoy convencido que la Cátedra CTS+I significa para todos nosotros, protagonistas de la educación superior en El Salvador, un inmejorable punto de partida que nos debe llenar de esperanza que en nuestro país podemos implementar un sistema de ciencia, tecnología, investigación e innovación.
Todo punto de partida implica desafíos y, por supuesto, la implementación de nuevos paradigmas. Nos damos cuenta de nuestros inmensos compromisos que se convierten en retos permanentes y cotidianos, a los cuales debemos ocuparnos en el futuro inmediato: el reto de la sinergia de las universidades y el CONACYT para este trabajo; el reto de la construcción de interfaces de las universidades con las empresas; el reto de comunicar todo este vasto conocimiento en nuestras aulas y laboratorios; el reto impostergable de la Investigación en el país; el reto de convertir las variables de ciencia-tecnología-sociedad-innovación-desarrollo en líneas transversales en nuestras instituciones educativas y el reto de preparar una masa crítica desde los postulados orgánicos e interdisciplinarios de la Cátedra CTS+I.
Con todo lo dicho anteriormente, quisiera detenerme en el enorme reto que tenemos las universidades en ofrecer una educación superior de calidad. Digo esto porque después de una Cátedra de CTS+I, las universidades involucradas ya no somos las mismas, mejor dicho, ya no deberíamos ser las mismas. En este sentido, la incorporación de la Ciencia y la Tecnología en la cultura salvadoreña debe ser parte de un proceso formativo de aprendizaje. Aprendizaje que debe estar presente en todos los rubros de la educación superior cuya finalidad debe resumir ciertas competencias en los estudiantes y docentes universitarios, tales como: competencias productivas, competencias cognitivas y competencias sociales.
Y, finalmente, para terminar así como hemos sido pioneros en Centroamérica en implementar la Cátedra CTS+I, esta tarde los invitaría a todos: gestores, académicos, investigadores, funcionarios, tomadores de decisiones a que fuésemos audaces y visionarios en establecer y cumplir, en todos los niveles, con nuestros compromisos que se nos han dado en estos meses de la ejecución de la Cátedra CTS+I en El Salvador. Me permito agradecer en nombre de las Universidades participantes y de los asistentes a la cátedra, a la OEI y a la oficina regional aquí en EL Salvador por su capacidad de gestión y asesoría y, especialmente, porque mantuvieron un liderazgo estratégico con todas las universidades; destacar la presencia de docentes que, sin duda, son del más alto nivel; privilegiar a las universidades porque tomaron la acertada decisión de participar activamente en esta Cátedra y, finalmente, felicitar a todos ustedes por su total dedicación y empeño a este esfuerzo necesario de primer orden para el desarrollo del país.
Muchas Gracias.
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