CELEP

Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Preescolar

Vias no formales de la educación preescolar

FUNDAMENTACIÓN.

La importancia que reviste la formación del niño en la etapa preescolar, la cual se reconoce como una edad con características propias vinculadas a todo el desarrollo posterior de su personalidad, parte del conocimiento de sus enormes reservas de desarrollo y de que en condiciones adecuadas de vida y de educación en ellos se forman distintos tipos de capacidades, representaciones, sentimientos y normas morales y se perfilan sus rasgos del carácter.

Esto ha sido revelado en distintos países y también en nuestro país, tanto por la práctica pedagógica como por las investigaciones científicas y los estudios teóricos de fisiólogos, psicólogos y pedagogos que han confirmado que en este período donde precisamente se sientan las bases para todo el desarrollo físico, intelectual y socioafectivo del hombre, donde se forman las premisas de su futura personalidad.

El reconocimiento universal de lo expresado ha determinado que en la historia de la educación de diferentes países se refleje la búsqueda de vías para lograr la atención educativa de los niños de estas edades, lo cual ha estado condicionado por los diferentes sistemas sociales.

En Cuba, antes de 1959, la educación escolarizada de los niños de estas edades se brindaba en las aulas de kindergarten y en el grado pre – primario, los que estaban centrados fundamentalmente en las zonas urbanas. Después del triunfo revolucionario, conscientes de la importancia de la educación preescolar y de la responsabilidad social que implica el lograr el desarrollo integral de los niños y su preparación para el futuro aprendizaje escolar, se incrementó la cantidad de niños de 5 a 6 años atendidos en aulas de preescolar, lo que posibilitó una cobertura de casi la totalidad de la población urbana de esta edad.

Para los niños que residían en zonas rurales y que no asistían al grado preescolar (que actualmente representan alrededor de un 5%) se investigaron y determinaron vías que permitieran su preparación para la escuela. Estas son: la utilización de los familiares, que orientados y preparados previamente, fungen como “maestros” de sus propios hijos en el hogar y la atención al niño por parte del maestro de la escuela primaria ubicada en la zona donde reside, que realiza actividades directamente con el una o dos veces por semana y que lo combina con la educación familiar. De esta forma, utilizando vías no formales se han ido garantizando las condiciones para atender al ciento por ciento de los niños del grado preescolar.

Para las edades precedentes, desde que el niño nace hasta que ingresa al grado preescolar, se crearon a partir de 1961 los círculos infantiles, instituciones educacionales que posibilitan la atención sistemática de los niños de estas edades, así como la incorporación de la mujer al trabajo. Sin embargo, a pesar de los ingentes esfuerzos realizados por el Estado cubano para garantizar esta educación temprana, factores de orden económico determinaban que el número de instituciones no fueran suficientes y que en aquel momento, en los 1 160 círculos infantiles, solo era posible dar atención a 160 000 niños, lo que representaba el 18% aproximadamente de la población infantil de estas edades.

Ello fundamentó la realización por el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de una investigación dirigida a determinar los contenidos más adecuados y las vías más idóneas para lograr el óptimo desarrollo de los niños de 0 a 5 años que no asisten a las instituciones infantiles.

Para los fines de esta investigación los psicólogos, pedagogos, pediatras y especialistas en crecimiento y desarrollaron un programa para la familia dirigido al desarrollo integral del niño desde su nacimiento hasta que ingresa en la escuela (0 a 6 años).

El programa concebido lleva el nombre de “Educa a tu hijo” y lo conforma una colección de nueve folletos: cuatro, para el primer año de vida, que abarcan períodos de tres meses cada uno y un folleto para cada uno de los restantes años de vida (1 a 2, 2 a 3, 3 a 4, 4 a 5, 5 a 6 años). Este ultimo está dedicado fundamentalmente a los niños campesinos que no asisten al grado preescolar, porque no existe en las escuelas de sus zonas de residencia.

El contenido del programa abarca las áreas fundamentalmente del desarrollo en esta etapa: comunicación afectiva, desarrollo de la inteligencia, del lenguaje, desarrollo de los movimientos y formación de hábitos.

La utilización de vías no formales en nuestro contexto adquiere características especiales en comparación con las modalidades no formales de educación inicial más utilizadas en América Latina.

En primer lugar, el programa Social de Atención toma como célula básica para su realización a la familia, por constituir el contexto donde transcurre, en esencia, la formación y el desarrollo del ser humano en todas las etapas de su vida, fundamentalmente en las primeras edades.

Otra particularidad que adopta la organización de las alternativas no formales en nuestro medio, es la de contar con un fuerte apoyo comunitario, con la participación activa de los diferentes factores sociales que junto con Educación y bajo su coordinación, estructuran de manera orgánica y coherente acciones para la consecución de un fin común: la formación y el desarrollo de los niños preescolares cubanos, materializándose así el principio de que la educación es tarea de todos.

La investigación se realizó en el período de 1983 a 1992 y abarcó dos etapas fundamentales una primera, de carácter eminentemente experimental y, otra posterior, que adquirió la particularidad de experimentación pedagógica ampliada.

PRIMERA ETAPA DE LA INVESTIGACIÓN

Se realizó en el período comprendido entre 1983 y 1985 y su objetivo esencial fue someter a experimentación los contenidos del programa “Educa a tu hijo” para comprobar su efecto desarrollador con los niños de 0 a 2 años y la posibilidad que tenía la familia de aplicarlos en las condiciones del hogar.

Para el estudio se instrumentó una muestra que quedó conformada por 94 niños: 22 recién nacidos, 32 de 6 meses de edad y 40 de 12 meses de edad.

La estrategia de investigación incluyó la realización de tres tipos de experimentos: de constatación, pedagógico y de control.

El experimento de constatación, aplicado a los niños de 6 a 12 meses de edad, estuvo dirigido a conocer su nivel de desarrollo inicial.

Sobre la base de los resultados obtenidos y del cumplimiento de los siguientes parámetros:

El experimento pedagógico consistió en la aplicación por los padres del programa “Educa a tu hijo” dirigido a lograr el desarrollo integral de los niños de 0 a 6 meses, de 6 a 12 meses y de 12 a 24 meses de edad que no asisten a las instituciones infantiles.

Inicialmente se explicó a las familias de los niños del grupo experimental, las formas de realización del trabajo, la importancia de su sistematicidad y se les entregó la colección de folletos. Durante toda la etapa de un grupo de pedagogos les orientó y controló con una frecuencia quincenal primero y luego mensual, la realización de las actividades contenidas en los folletos.

Durante el curso de aplicación de la experiencia se fueron recogiendo las opiniones de las familias acerca del programa, su asequibilidad, sus posibilidades desarrolladoras, los aspectos que les resultan más difíciles de trabajar con sus niños, así como sus sugerencias acerca de aquellas cuestiones que debían modificarse o incluirse.

Los experimentos de control estuvieron dirigidos a la comprobación del nivel de desarrollo alcanzado por los niños, para lo cual fueron especialmente elaborados algunos indicadores, o seleccionados otros de escalas o pruebas de diferentes autores.

Para explorar el desarrollo intelectual se utilizaron tareas de carácter sensorial, de acciones con objetos, de acciones instrumentales y búsqueda de objetos.

Para explorar el desarrollo de la comunicación se utilizaron indicadores relacionados, tanto con la posibilidad de establecer una relación con otras personas, como la de comprender lo que se dice y expresarse con algunas palabras.

Para explorar el desarrollo de los movimientos se aplicaron indicadores referidos a la posibilidad de realizar el agarre, de sentarse sin apoyo, de gatear, pararse hasta caminar con equilibrio, lanzar y rodar una pelota.

El análisis de los resultados se realizó básicamente comparando los logros del desarrollo de los grupos experimentales en relación con los grupos de control en cada una de las áreas o aspectos estudiados, así como la significación de las diferencias entre ambos grupos. También se analizaron las diferencias del desarrollo general alcanzado por cada grupo etario.

El análisis del resultado de los indicadores aplicados en todas las áreas del desarrollo en los niños de 0 a 6 meses, observa que el Grupo Experimental alcanzó una media de logros de 10.6 lo que indica que prácticamente todos los niños de este grupo vencieron todos los indicadores, mientras que en el Grupo Control la medida de logros es de 6.4. Esta diferencia favorable al Grupo Experimental es estadísticamente significativa al 0.01 y confirma el postulado central de nuestra hipótesis en esta etapa de 0 a 6 meses.

En el análisis de los resultados obtenidos en las tres esferas del desarrollo por los niños de este período etario se observa que las mayores deficiencias entre los grupos experimental y control se manifiestan en el desarrollo de los movimientos, le sigue el desarrollo intelectual, y por ultimo, el desarrollo de la comunicación.

Al analizar el comportamiento de los indicadores en el grupo de 6 a 12 meses se observa que el Grupo Experimental alcanzó una media de logros de 14.9 mientras que en el Grupo de Control la media de logros es de 9. Es decir, el desarrollo alcanzado por los niños del Grupo Experimental llega a ser superior (un 93% de cumplimiento de los indicadores) en tanto que los del Grupo Control solo alcanzaron un 56%. Esta diferencia favorable al Grupo Experimental es estadísticamente significativa al 0.01.

El examen de los resultados en este grupo evidencia que los logros son similares en las tres esferas del desarrollo con una ligera diferencia, tendente a ser superior, en el desarrollo intelectual y el de la comunicación.

Al hacer el análisis del desarrollo general alcanzado por los niños, de 12 a 24 meses se observa que en el Grupo Experimental existe una media de 18 y en Grupo Control la media es de 13. Esta diferencia de cumplimiento de todos los indicadores de las tres áreas valoradas entre los niños del Grupo Experimental y los niños del Grupo Control es significativa al 0.01, lo cual nos dice que el desarrollo general de los niños del Grupo Experimental es significativamente superior al de los niños del Grupo Control.

Con la aplicación de esta primera fase de la primera fase de la investigación arribamos a las siguientes conclusiones:

El análisis de los resultados de la aplicación de los contenidos del programa, la comprobación de su influencia desarrolladora en los niños que lo reciben en las condiciones de vida hogareña, determinó la necesidad de continuar el seguimiento de su efectividad en los restantes períodos de la infancia preescolar, así como a dirigir los esfuerzos a la búsqueda de vías para orientar a las familias a su realización.

Así, en el período de 1985 a 1987 se probaron distintas vías de carácter no formal, que básicamente consistían en orientar a las familias, individual o en pequeños grupos, en la comunidad, y así elevar su nivel de preparación psicológica y pedagógica para lograr la educación de sus niños en las condiciones de la vida familiar.

Los beneficios obtenidos con la aplicación de estas vías en el desarrollo de los niños y en la preparación de las familias, unido a las expectativas y opiniones positivas formadas en los vecinos y autoridades de la comunidad donde se probaron, condujeron a conformar un proyecto de carácter social para la atención educativa del niño de 0 a 5 años que no asisten en el círculo infantil. Esto constituyó el objeto de la Segunda Etapa de la investigación.


SEGUNDA ETAPA DE LA INVESTIGACIÓN

Su objetivo consistió en el diseño e instrumentación, a nivel de municipio y con carácter de experimentación pedagógica ampliada, de un programa social de atención educativa a los niños de edades iniciales por vías no formales. Se realizó en el período entre 1987 y 1993 y adoptó la modalidad de investigación participativa, pues en su organización previa tuvo la participación activa como cogestor, ejecutor y evaluador de la tarea investigativa, de las instancias municipales, de maestros, educadores y otro personal, así como los diferentes factores y agentes de la comunidad, especialmente de las familias.

El fundamento esencial de este programa, independientemente de la variante organizativa que adoptara, fue la estructuración de un trabajo comunitario que aunaba los diferentes factores del territorio bajo la rectoría de Educación, en la realización de acciones educativas con un carácter sistemático: salud pública, cultura, deporte, la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, las asociaciones campesinas, los sindicatos y los medios de difusión masiva, entre otros, para la instrumentación de una tarea de carácter social como es la atención de los niños de estas edades mediante la educación familiar.

Con estos propósitos se organizó a nivel territorial un grupo integrado por los factores antes mencionados, coordinado por la Dirección Municipal de Educación, cuyo funcionamiento se caracterizó por su participación, no en forma aislada, sino integrada, en un plan territorial pero con un contenido muy concreto en correspondencia con la especificidad del trabajo que realizaba cada organismo e institución. Esto garantizaba la coherencia y armonía en las acciones de todos para la consecución del objetivo común: instrumentar las diferentes modalidades de la educación inicial no formal en la comunidad.

El Programa Social de atención a los niños preescolares se instrumentó desde el punto de vista organizativo por diferentes vías que utilizaban como personal orientador a educadoras de los Círculos Infantiles, auxiliares pedagógicas, bibliotecarias, logopedas, médicos, enfermeras, promotores de cultura, de deportes, los que a tiempo completo o conjuntamente con el ejercicio de sus funciones realizaban la labor de orientación familiar, así como también contó con personal voluntario, profesional o no, cuya sensibilidad y responsabilidad lo hacían idóneo para la ejecución de esta hermosa tarea. A todas las denominamos “Educadoras Familiares” durante esta fase de investigación, denominación que cambió posteriormente al generalizarse la educación por vías no formales en el país.

Las vías utilizadas fueron:

El Programa Social de Atención a los niños de 0 a 5 años que no asisten a las instituciones infantiles fue probado en el municipio de montaña “Bartolomé Masó” de la provincia Granma y en zonas con características urbanas, semiurbanas no muy desarrolladas y rurales del municipio Artemisa de la provincia Habana. Abarcó una totalidad de 3 697 familias y 3 852 niños de 0 a 5 años de edad, lo que representó aproximadamente el 60% de la población infantil de estas edades de ambos municipios.

La valoración de la efectividad de la aplicación del Programa Social de Atención en el desarrollo y la educación de los niños que no asisten a instituciones preescolares se realizó mediante el control y la evaluación de tres parámetros fundamentales: el desarrollo alcanzado por los niños, el nivel de preparación logrado por las familias y una estimación del grado de apoyo comunitario.

El nivel de desarrollo de los niños se valoró por la aplicación por parte de las educadoras familiares, de los indicadores que aparecen en los folletos “Educa a tu hijo” para cada período etario y por la prueba Brunet – Lézine (Baby – Test para los niños de 0 a 2 años y la forma abreviada para los niños de 3 a 4 años) que fue aplicada por personal especializado de las direcciones municipales de educación.

La participación familiar y su preparación se controló mediante la aplicación de encuestas que permitieron conocer datos que caracterizaban al núcleo familiar en cuanto a la edad, sexo, ocupación, constelación familiar, ingresos, tiempo de aplicación del Programa, sus conocimientos acerca del desarrollo del niño, las actividades que realizaban, a qué contribuían cada una, aspectos sobre higiene y salud, así como sobre la aplicación de los controles que aparecen al final de cada folleto. También se solicitaban sus opiniones acerca de la necesidad e importancia del programa y lo que para ellos había significado.

La preparación alcanzada por la familia también se controló mediante observaciones directas en el hogar de la forma en que transcurría la aplicación del programa en el seno familiar (en el caso de los niños de 0 a 2 años) y en las actividades conjuntas y en sus casas (cuando se trataba de niños de 2 a 4 años de edad). Estas observaciones se realizaron en una muestra de las familias participantes.

El conocimiento del nivel de apoyo brindado por la comunidad a la realización del programa nos permitió tener una estimación del impacto social que el mismo produjo. Se valoró mediante entrevistas a los organismos y organizaciones que integraban el grupo conformado para su instrumentación, así como a personas claves de la comunidad, a vecinos de núcleos familiares que aplicaban el programa, así como a la población en general. Ello permitió obtener información acerca del nivel de cohesión y cobertura en las acciones planificadas por el grupo coordinador del programa, sobre la participación de cada representante de las diferentes instituciones y organismos y sobre el conocimiento real que poseía la población acerca de la importancia y resultados de la aplicación del programa para los niños y las familias.

De forma general, podemos concluir que los resultados positivos obtenidos en el desarrollo de los niños que residen en diferentes zonas del país, en el nivel de preparación alcanzado por la familia en el cumplimiento de sus deberes y funciones, así como en el grado de aceptación y el apoyo logrado por parte de la comunidad permiten confirmar la efectividad del Programa Social de Atención a los niños de 0 a 5 años que no asisten a las instituciones infantiles, el que cumple los objetivos que nos planteamos con su instrumentación.

Estos resultados fueron ofrecidos a la Dirección del Ministerio ed Educación, y para su introducción en forma paulatina, lo que permitió ampliar la cobertura de la educación preescolar en el país y cumplir con los compromisos establecidos por el estado cubano en la Cumbre de Jefes de Estado a favor de la infancia, de New York, que se recogen en el Programa Nacional de Acción de la República de Cuba.

En la actualidad la educación preescolar en el país abarca más del 98% de los niños de 0 a 6 años, mediante la utilización de la vía institucional – los círculos infantiles – que atienden al 17% de los niños de estas edades y, de la vía no institucional o no formal – Programa Educa a tu hijo – que atiende a más del 70% de la población infantil que no asiste a las instituciones educativas preescolares, lo que constituye un hito en la cobertura de la educación en estas edades.


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