Julio 2000

Boletín del Programa
Iberoamérica: Unidad cultural en la diversidad

cultura

Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Contenidos

Actividades OEI:
Proyecto de los Sistemas Nacionales de Cultura
El proyecto “Sistemas Nacionales de Cultura” que está llevando a cabo la Organización de Estados Iberoamericanos, para la Educación la Ciencia y la Cultura, está dirigido a compilar y difundir la información sustantiva de las políticas culturales aplicadas en la región
Diploma Iberoamericano de español como segunda lengua
Proyecto de cooperación entre el Instituto Cervantes y la OEI: Creación del “Diploma Iberoamericano de español como Segunda Lengua”, reconocido por todos los países iberoamericanos.
Capacitación de Capital Humano en Cultura. Lecturas recomendadas
Presentamos una relación de artículos vinculados a los temas tratados en los seminarios de Capacitación que la OEI está llevando a cabo en el año 2000. El II Seminario tendrá lugar en Santa Fe de Bogotá, los días 25 a 29 de septiembre de 2000. El CREDI de la OEI tiene a su disposición los artículos mencionados.
Campus Euroamericano de Cooperación Cultural
La Fundación INTERARTS y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) organizan el Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, con la colaboración de la Diputació de Barcelona y Agencia Española de Cooperación Internacional y el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, y la Cátedra Unesco de la Universitat de Girona. El evento tendrá lugar en Barcelona (España), los días 15 a 18 de Octubre de 2000.
Seminario regional: Interculturalidad y sociedad multicultural
En el marco de este programa cultural, hemos considerado la necesidad de convocar a especialistas en el tema de interculturalidad y a universidades que desarrollan programas en favor de la diversidad cultural y lingüística, para que nos aporten sus ideas y propuestas que contribuyan a la formulación de una propuesta de cátedra de interculturalidad y sociedad multicultural que pueda proponerse a las Universidades de Iberoamérica. El seminario se llevará a cabo en la ciudad de México, durante los días del 30 de agosto al 1 de septiembre del año 2000.

Debate:
Jóvenes: Comunicación e Identidad, Jesús Martín Barbero

Otras actividades:
PRIMERAS JORNADAS INTERNACIONALES DE ESTUDIOS CULTURALES
La construcción social de la cultura
El Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar de la Universidad Javeriana ha iniciado una línea de investigación orientada hacia los Estudios Culturales. Como es bien sabido, los Estudios Culturales se convirtieron durante las últimas dos décadas del siglo XX en uno de los paradigmas teóricos más innovadores de las ciencias sociales y las humanidades en Europa, Latinoamérica y los Estados Unidos.
PORTAL ARTE SIN FRONTERAS
El Portal Arte Sem Fronteiras (http://www.gallerie.com.br/artfront/) es una red de infomaciones en respecto a las instituciones culturales publicas o particulares que en los países latinoamericanos tienen expresión nacional o internacional, sea por su atribución oficial, sea por el histórico de su actuación.
CULTURES CARAÏBE HACIA NUEVAS REDES DE COLABORACIÓN
Coloquio la formación de los actores culturales caribeños
28 y 29 de octubre 2000 - Fort-de-France
Este coloquio es una de las dos fases del proyecto Cultures Caraïbe. La primera es un programa de formación. Completamente dedicado a la cooperación cultural en el Caribe, reunirá desde el 16 de octubre hasta el 10 de noviembre 2000 veinte portadores de proyectos caribeños: jamaicanos, haitianos, martiniqueños, venezolanos, dominicanos, trinitarios

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Actividades OEI

Proyecto de los Sistemas Nacionales de Cultura

El proyecto “Sistemas Nacionales de Cultura” que está llevando a cabo la Organización de Estados Iberoamericanos, para la Educación la Ciencia y la Cultura, está dirigido a compilar y difundir la información sustantiva de las políticas culturales aplicadas en la región. Su objeto son los programas y los proyectos públicos, privados, y de las organizaciones sociales, que tienen una presencia consolidada, o que, siendo nuevas, representan promisorias opciones de fomento cultural en sus respectivas sociedades.

Con base en la experiencia del Informe México, y ante la conveniencia de compartir un marco organizativo común de la información con los demás países, se presenta una guía de los que serán los informes del resto de países.

Más información

Diploma Iberoamericano de español como segunda lengua

Proyecto de cooperación entre el Instituto Cervantes y la OEI: Creación del “Diploma Iberoamericano de español como Segunda Lengua”, reconocido por todos los países iberoamericanos.

Todos los idiomas de amplia implantación mundial ofrecen unos diplomas, normalmente escalonados en tres o cuatro niveles, que sancionan oficialmente el conocimiento y las destrezas que las personas que los han obtenido.

La implantación de titulaciones de español como segunda lengua comienza a alcanzar un grado de generalización en los países Iberoamericanos Estos títulos carecen por lo general, de mecanismos de homologación entre las distintas instituciones que lo promueven. Un diagnóstico sumario muestra que las pruebas de conocimiento de español para no hispanohablantes, tiene validez principalmente como instrumento de acceso a las Universidades en las cuales los no hispanohablantes desean cursar estudios.

Históricamente, el idioma español adolecía de este instrumento. En el año 1988 se crea y se gestiona por el entonces Ministerio de Educación y Ciencia de España.

Desde la creación del Instituto Cervantes en 1992, esta institución, responsable de la promoción de la lengua y cultura españolas en el mundo, ha se ha responsabilizado de la gestión y organización de los diplomas de español en cooperación con la Universidad de Salamanca y el Ministerio de Educación y Cultura español.

En 1988, cuando se llevó a cabo el primer diseño de los diplomas de español se pensó en un documento que certificase el conocimiento del español con el sistema fonético castellano y con el sustrato cultural de la España peninsular.

Doce años después la sensibilidad hacía los aspectos multiculturales de la cultura y lengua españolas han cambiado sustancialmente en nuestro país y se debe llegar a otras formas de hablar el español y otras representaciones socioculturales de nuestro idioma, siempre dentro del respeto a las normas establecidas por las respectivas Academias

Existe por otro lado, un deseo en numerosas ocasiones manifestado por parte de Instituciones Iberoamericanas de que exista un reconocimiento mutuo de diplomas de español como segunda lengua.

Finalmente, y en especial desde la incorporación de Brasil al bloque de Mercosur ha aumentado enormemente en este país, el crecimiento del interés por el aprendizaje del español y la obtención de diplomas de nuestro idioma.

Todos estos datos hacen conveniente pensar en llevar a cabo una acción conjunta entre el Instituto Cervantes y la OEI, que lleve a un acuerdo sobre un modelo de titulación aceptable por la comunidad hispanohablante.

Capacitación de Capital Humano en Cultura. Lecturas recomendadas.

Presentamos una relación de artículos vinculados a los temas tratados en los seminarios de Capacitación que la OEI está llevando a cabo en el año 2000. El II Seminario tendrá lugar en Santa Fe de Bogotá, los días 25 a 29 de septiembre de 2000. El CREDI de la OEI tiene a su disposición los artículos mencionados.

Lecturas recomendadas

Campus Euroamericano de Cooperación Cultural

La Fundació INTERARTS y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) organizan el Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, con la colaboración de la Diputació de Barcelona y Agencia Española de Cooperación Internacional y el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, y la Cátedra Unesco de la Universitat de Girona.

El evento tendrá lugar en Barcelona (España), los días 15 a 18 de Octubre de 2000.

Fruto de los cambios acelerados de nuestra sociedad, el desarrollo y la gestión de las políticas culturales, como otros sectores de la vida social, se enfrentan a unos nuevos escenarios emergentes. Las políticas culturales descubren sus propios límites, cuando únicamente se orientan a procesos internos de planificación, gestión y evaluación, y no abordan sus relaciones con contextos cada vez más amplios.

A pesar de las obligadas actuaciones de proximidad y de inmediatez, el sector cultural se enfrenta el reto de integrar y aceptar, de forma proactiva, su necesaria respuesta a los problemas de mundialización. Por otra parte, las reflexiones sobre los valores añadidos o plusvalías de la cultura a otras estrategias, y más concretamente a dinámicas de desarrollo económico y social, cuestionan las lecturas clásicas sobre el papel de la cultura en su entorno.

La aparición y el crecimiento de nuevas organizaciones voluntarias o mercantiles que actúan en el campo de la cooperación internacional de forma paralela a las estructuras de los estados y las instituciones supranacionales, cuestionan el marco clásico de la cooperación internacional, fomentando una nueva forma de contactos bilaterales y la constitución de redes culturales. Este proceso se alimenta tanto de las nuevas posibilidades de comunicación y desplazamiento como de la pérdida de exclusividad de los Estados en las relaciones internacionales.

Estos procesos se han producido en paralelo en Europa y América Latina, con grandes perfiles simétricos de reflexión política y de desarrollo organizativo del sector cultural pero sin espacios comunes de intercambio y reflexión. Estos intereses comunes se caracterizan por tres grandes áreas: la defensa del espacio público en las políticas culturales, la integración de las políticas culturales en el desarrollo socio-económico territorial y la consideración del proceso artístico como la cima del proceso cultural.

La exploración y profundización de estas características comunes entre Europa y América Latina exigen un esfuerzo especial de aproximación en un momento en el que se está definiendo un nuevo espacio de alianzas basadas en valores e intercambios creativos.

América Latina halla en Europa su referencia para el crecimiento de las nuevas políticas culturales en la sustentabilidad democrática y el crecimiento económico y Europa halla en América Latina las respuestas a muchas preguntas sobre el marco ético político de la acción cultural, los procesos de socialización de la creatividad y la relación entre modernización y "seguridad cultural".

Por su parte, las organizaciones intergubernamentales (OEI, Unión Europea, Mercosur, Unesco, Convenio Andrés Bello...) están redefiniendo sus propias estrategias de apoyo a programas y proyectos culturales en un nuevo marco transcontinental. En una época de multilateralización acelerada de los procesos culturales y económicos se hace más indispensable anudar nuevos lazos entre los organismos oficiales transnacionales y los procesos de transnacionalización cultural sobre el terreno.

En este contexto la Fundació Interarts y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) promueven el CAMPUS EUROMERICANO DE COOPERACIÓN CULTURAL con el objeto de contribuir a la consolidación del espacio transatlántico-latino como tránsito necesario en las relaciones culturales entre Europa y América. El Campus parte también de la necesidad de mejorar los instrumentos y recursos que faciliten este nuevo tráfico cultural (información, aprendizaje, referencias) y se propone tejer nuevos proyectos de colaboración entre investigadores sobre desarrollo cultural, responsables de políticas culturales y proyectos artísticos, patrimoniales y asociativo-culturales.

Naturaleza de la actividad

El Campus adopta la forma de un encuentro presidido por aportaciones teóricas sobre el espacio cultural euroamericano, talleres de debate específico sobre las condiciones de la cooperación en las áreas de investigación, políticas y redes, presentación de proyectos, información sobre programas intergubernamentales, documentación, bibliografía y cooperación electrónica.

Complementariamente, el Campus se sitúa entre la celebración de LIBER 2000; el gran encuentro iberoamericano del libro (del 12-14 Octubre) e INTERACCIO 2000, la gran cita bianual de los gestores culturales españoles (del 18 al 21 de Octubre).

El Campus se inicia con un encuentro alrededor proyectos culturales, artísticos y patrimoniales clon el objeto de facilitar las referencias comunes y el contacto personal entre los asistentes.

Objetivos

Se invita al Campus a todas las personas interesadas en el tráfico cultural entre Europa y América Latina; investigadores, docentes, responsables de políticas públicas, directores de proyectos, consultoras, comunicadores culturales. Las plazas son limitadas por un comité de selección compuesto por profesionales y académicos.

El Campus Euroamericano de Cooperación Cultural se orienta a la participación de un amplio sector de destinatarios de las dos regiones geopolíticas que tengan responsabilidades en políticas públicas territoriales, investigación así como a promotores culturales independientes.

Se invita al Campus a todas las personas interesadas en el tráfico cultural entre Europa y América Latina; investigadores, docentes, responsables de políticas públicas, directores de proyectos, consultoras, comunicadores culturales.

Las plazas son limitadas por un comité de selección compuesto por profesionales y académicos.

Se dirige específicamente a:

Los contenidos del CAMPUS EUROMERICANO DE COOPERACIÓN CULTURAL INTERNACIONAL se orientan a tratar diferentes temas desde distintas perspectivas:

Temáticas:

Perspectivas:

Seminario regional: Interculturalidad y sociedad multicultural

En el marco de este programa cultural, hemos considerado la necesidad de convocar a especialistas en el tema de interculturalidad y a universidades que desarrollan programas en favor de la diversidad cultural y lingüística, para que nos aporten sus ideas y propuestas que contribuyan a la formulación de una propuesta de cátedra de interculturalidad y sociedad multicultural que pueda proponerse a las Universidades de Iberoamérica.

El seminario se llevará a cabo en la propia ciudad de México, durante los días del 30 de agosto al 1 de septiembre del año 2000.

Objetivos

a) Reflexionar sobre la necesidad de crear alternativas de diálogo intercultural que superen la visión antropológica que con frecuencia son el único enfoque para abordar el tema de la multiculturalidad que caracteriza a Iberoamérica.

b) Elaborar una propuesta académica sobre intercultural y sociedad multicultural, a partir de las experiencias existentes en la materia, para la instrumentación de una cátedra permanente en varias Universidades de Iberoamérica.

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Debate

Jóvenes: Comunicación e Identidad, Jesús Martín Barbero

En nuestras barriadas populares urbanas tenemos camadas enteras de jóvenes cuyas cabezas dan cabida a la magia y a la hechicería, a las culpas cristianas y a sí intolerancia piadosa, lo mismo que a utópicos sueños de igualdad y libertad, indiscutibles y legítimos, así como a sensaciones de vacío, ausencia de ideologías totalizadoras, fragmentación de la vida y tiranía de la imagen fugaz y el sonido musical como lenguaje único de fondo”1.

F. Cruz Kronfly

1. Transformaciones de la sensibilidad y des-ordenamiento cultural

¿Hay algo realmente nuevo en la juventud actual?. Y si lo hay, ¿cómo pensarlo sin mixtificar tramposamente la diversidad social de la juventud en clases, razas, etnias, regiones?. La respuesta a esas preguntas pasa por aceptar la posibilidad de fenómenos trans-clasistas y trans-nacionales, que a su vez son experimentados siempre en las modalidades y modulaciones que introduce la división social y la diferencia cultural. Lo que exige un trabajo de localización de la investigación, que no es el propósito de este texto ya que lo que se propone es algo mucho más limitado: introducir algunas cuestiones cuya ausencia han estado lastrando seriamente la investigación, el debate y las políticas que conciernen a los jóvenes.

Para dibujar un primer campo de procesos en que se insertan los cambios que experimentan los adolescentes y los jóvenes hoy voy a servirme de dos reflexiones especialmente orientadoras. La primera es un libro de Margaret Mead, la antropóloga quizá más influyente que han tenido los Estados Unidos, publicado en inglés el año 70. La segundo corresponde a los provocadores trabajos de Joshua Meyrowitz en los que estudia los cambios que atraviesan las relaciones entre las formas humanas de comunicar y los modos de ejercer la autoridad.

En su libro, Margaret Mead escribe: “nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud, nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos; Pero para proceder así, debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales, el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía, el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario, será demasiado tarde”2.

Lo que ahí se nos plantea es la envergadura antropológica de los cambios que atravesamos y las posibilidades de inaugurar escenarios y dispositivos de diálogo entre generaciones y pueblos. Para ello la autora traza un mapa de los tres tipos de cultura que conviven en nuestra sociedad. Llama postfigurativa a la cultura que ella investigó como antropóloga, y que es aquella en la que el futuro de los niños está por entero plasmado en el pasado de los abuelos, pues la matriz de esa cultura se halla en el convencimiento de que la forma de vivir y saber de los ancianos es inmutable e imperecedera. Llama cofigurativa a la que ella ha vivido como ciudadana norteamericana, una cultura en la que el modelo de los comportamientos lo constituye la conducta de los contemporáneos, lo que le permite a los jóvenes, con la complicidad de su padres, introducir algunos cambios por relación al comportamiento de los abuelos. Finalmente llama prefigurativa a una nueva cultura que ella ve emerger a fines de los años 60 y que caracteriza como aquella en la que los pares reemplazan a los padres, instaurando una ruptura generacional sin parangón en la historia, pues señala no un cambio de viejos contenidos en nuevas formas, o viceversa, sino un cambio en lo que denomina la naturaleza del proceso: la aparición de una “comunidad mundial” en la que hombres de tradiciones culturales muy diversas emigran en el tiempo, inmigrantes que llegan a una nueva era desde temporalidades muy diversas, pero todos compartiendo las mismas leyendas y sin modelos para el futuro. Un futuro que sólo balbucean los relatos de ciencia-ficción en los que los jóvenes encuentran narrada su experiencia de habitantes de un mundo cuya compleja heterogeneidad no se deja decir en las secuencias lineales que dictaba la palabra impresa, y que remite entonces a un aprendizaje fundado menos en la dependencia de los adultos que en la propia exploración que los habitantes del nuevo mundo tecno-cultural hacen de la imagen y la sonoridad, del tacto y la velocidad.

Además de “la esperanza del futuro”, los jóvenes constituyen hoy el punto de emergencia de una cultura otra, que rompe tanto con la cultura basada en el saber y la memoria de los ancianos, como en aquella cuyos referentes aunque movedizos ligaban los patrones de comportamiento de los jóvenes a los de padres que, con algunas variaciones, recogían y adaptaban los de los abuelos. Al marcar el cambio que culturalmente atraviesan los jóvenes como ruptura se nos están señalando algunas claves sobre los obstáculos y la urgencia de comprenderlos, esto es sobre la envergadura antropológica, y no sólo sociológica, de las transformaciones en marcha.

J. Meyrowitz apoya su trabajo en investigaciones históricas y antropológicas sobre la infancia3, en las que se descubre cómo durante la Edad Media y el Renacimiento los niños han vivido todo el tiempo revuelto con los mayores, revueltos en la casa, en el trabajo, en la taberna y hasta en la cama, y es sólo a partir del siglo XVII que la infancia como tal ha empezado a tener existencia social. Ello merced en gran medida al declive de la mortalidad infantil y a la aparición de la escuela primaria, en la que el aprendizaje pasa de las prácticas a los libros, asociados a una segmentación al interior de la sociedad que separa lo privado de lo público, y que al interior de la casa misma instituye la separación entre el mundo de los niños y el de los adultos. Desde el XVII hasta mediados del siglo XX el mundo de los adultos había creado unos espacios propios de saber y de comunicación de los cuales mantenía apartados a los niños, hasta el punto que todas las imágenes que los niños tenían de los adultos eran filtradas por las imágenes que la propia sociedad, especialmente a través de los libros escritos para niños, se hacía de los adultos. Desde mediados de nuestro siglo esa separación de mundos se ha disuelto, en gran medida por la acción de la televisión que, al transformar los modos de circulación de la información en el hogar rompe el cortocircuito de los filtros de autoridad parental . Afirma Meyrowitz: “Lo que hay de verdaderamente revolucionario en la televisión es que ella permite a los más jóvenes estar presentes en las interacciones de los adultos (...)"Es como si la sociedad entera hubiera tomado la decisión de autorizar a los niños a asistir a las guerras, a los entierros, a los juegos de seducción eróticos, a los interludios sexuales, a las intrigas criminales. La pequeña pantalla les expone a los temas y comportamientos que los adultos se esforzaron por ocultarles durante siglos”4. Mientras la escuela sigue contando unas bellísimas historias tanto de los padres de la patria como de los del hogar - héroes abnegados y honestos, que los libros para niños corroboran- la televisión expone cotidianamente los niños a la hipocresía y la mentira, al chantaje y la violencia que entreteje la vida cotidiana de los adultos. Resulta bien significativo que mientras los niños siguen gustando de libros para niños, prefieren sin embargo - numerosas encuesta hablan de un 70 % y más- los programas de televisión para adultos. Y ello por que al no exigir un código complejo de acceso, como el que exige el libro, la televisión posibilita romper la largamente elaborada separación del mundo adulto y sus formas de control. Mientras el libro escondía sus formas de control en la complejidad de los temas y del vocabulario, el control de la televisión exige hacer explícita la censura. Y como los tiempos no están para eso, la televisión, o mejor la relación que ella instituye de los niños y adolescentes con el mundo adulto, va a reconfigurar radicalmente las relaciones que dan forma al hogar.

Es obvio que en ese proceso la televisión no opera por su propio poder sino que cataliza y radicaliza movimientos que estaban en la sociedad previamente, como las nuevas condiciones de vida y de trabajo que han minado la estructura patriarcal de la familia: inserción acelerada de la mujer en el mundo del trabajo productivo, drástica reducción del número de hijos, separación entre sexo y reproducción, transformación en las relaciones de pareja, en los roles del padre y del macho, y en la percepción que de sí misma tiene la mujer. Es en ese debilitamiento social de los controles familiares introducido por la crisis de la familia patriarcal donde se inserta el des-ordenamiento cultural que refuerza la televisión. Pues ella rompe el orden de las secuencias que en forma de etapas/edades organizaban el escalonado proceso del aprendizaje ligado a la lectura y las jerarquías en que este se apoya. Y al deslocalizar los saberes, la televisión desplaza las fronteras entre razón e imaginación, saber e información, trabajo y juego.

Lo que hay de nuevo hoy en la juventud, y que se hace ya presente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aun oscura y desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de socialización: ni los padres constituyen el patron-eje de las conductas, ni las escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro que articula la cultura. La lúcida mirada de M.Mead apuntó al corazón de nuestros miedos y zozobras: tanto o más que en la palabra del intelectual o en las obras de arte, es en la desazón de los sentidos de la juventud donde con más fuerza se expresa hoy el estremecimiento de nuestro cambio de época.

2. Visibilidad social y cultural de la juventud en la ciudad

Lo que el rápido mapa trazado avizora es tanto la des-territorialización que atraviesan las culturas, como el malestar en la cultura que experimentan los más jóvenes en su radical replanteamiento de las formas tradicionales de continuidad cultural: más que buscar su nicho entre las culturas ya legitimadas por los mayores se radicaliza la experiencia de desanclaje5 que, según A. Giddens, produce la modernidad sobre las particularidades de los mapas mentales y las prácticas locales. Los cambios apuntan a la emergencia de sensibilidades “desligadas de las figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen ‘la cultura’ y cuyos sujetos se constituyen a partir de la conexión/desconexión con los aparatos”6. En la empatía de los jóvenes con la cultura tecnológica, que va de la información absorbida por el adolescente en su relación con la televisión a la facilidad para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas, lo que está en juego es una nueva sensibilidad hecha de una doble complicidad cognitiva y expresiva: es en sus relatos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que ellos encuentran su idioma y su ritmo. Estamos ante la formación de comunidades hermenéuticas que responden a nuevos modos de percibir y narrar la identidad, y de la conformación de identidades con temporalidades menos largas, más precarias pero también más flexibles, capaces de amalgamar, de hacer convivir en el mismo sujeto, ingredientes de universos culturales muy diversos.

Quizá ninguna otra figura como la del flujo televisivo7 para asomarnos a las rupturas y las formas de enganche que presenta la nueva experiencia cultural de los jóvenes. La programación televisiva se halla fuertemente marcada, a la vez, por la discontinuidad que introduce la permanente fragmentación –cuyos modelos en términos estéticos y de rentabilidad se hallan en el videoclip publicitario y el musical- y por la fluida mezcolanza que posibilita el zapping, el control remoto, al televidente, especialmente al televidente joven ante la frecuente mirada molesta del adulto, para armar “su programa” con fragmentos o "restos" de deportes, noticieros, concursos, conciertos o films. Más allá de la aparente democratización que introduce la tecnología, la metáfora del zappar ilumina la escena social: hay una cierta y eficaz travesía que liga los modos de ver desde los que el televidente explora y atraviesa el palimpsesto de los géneros y los discursos, con los modos nómadas de habitar la ciudad –los del emigrante al que le toca seguir indefinidamente emigrando dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las invasiones y valorizándose los terrenos, y sobre todo con el trazado que liga los desplazamientos de la banda juvenil que constantemente cambia sus lugares de encuentro a lo largo y ancho de la ciudad.

Y es que por la ciudad es por donde pasan más manifiestamente algunos de los cambios de fondo que experimentan nuestras sociedades: por el entrelazamiento entre la expansión/estallido de la ciudad y el crecimiento/ densificación de los medios masivos y las redes electrónicas. “Son las redes audiovisuales las que efectúan, desde su propia lógica, una nueva diagramación de los espacios e intercambios urbanos”8. La diseminación/ fragmentación de la ciudad densifica la mediación y la experiencia tecnológica hasta el punto de sustituir, de volver vicaria, la experiencia personal y social. Estamos habitando un nuevo espacio comunicacional en el que “cuentan” menos los encuentros y las muchedumbres que el tráfico, las conexiones, los flujos y las redes. Estamos ante nuevos “modos de estar juntos” y unos nuevos dispositivos de percepción que se hallan mediados por la televisión, el computador, y dentro de muy poco por la imbricación entre televisión e informática en una acelerada alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. Los ingenieros de lo urbano ya no están interesados en cuerpos reunidos, los prefieren interconectados. Mientras el cine catalizaba la “experiencia de la multitud” en la calle, pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad, lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la “experiencia doméstica” y domesticada: es desde la casa que la gente ejerce ahora cotidianamente su conexión con la ciudad. Mientras del pueblo que se tomaba la calle al público que iba al cine la transición era transitiva, y conservaba el carácter colectivo de la experiencia, de los públicos de cine a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda transformación: la pluralidad social sometida a la lógica de la desagregación hace de la diferencia una mera estrategia del rating: es de ese cambio que la televisión es la principal mediación. Pues constituida en el centro de las rutinas que ritman lo cotidiano, en dispositivo de aseguramiento de la identidad individual, y en terminal del videotexto, la vídeo compra, el correo electrónico y la teleconferencia, la televisión convierte el espacio doméstico en el más ancho territorio virtual: aquel al que, como afirma certeramente Virilio, "todo llega sin que haya que partir".

A la inseguridad que ese descentramiento del modo de habitar implica, la ciudad añade hoy la expansión del anonimato propio del no-lugar9: ese espacio –centros comerciales, autopistas, aeropuertos- en que los individuos son liberados de toda carga de identidad interpeladora y exigidos únicamente de interacción con informaciones o textos. En el supermercado usted puede hacer todas sus compras sin tener que identificarse, sin hablar con, ni ser interpelado por, nadie. Mientras las "viejas" carreteras atravesaban las poblaciones convirtiéndose en calles, contagiando al viajero del "aire del lugar", de sus colores y sus ritmos, la autopista, bordeando los centros urbanos, sólo se asoma a ellos a través de los textos de las vallas que "hablan" de los productos del lugar y de sus sitios de interés. No puede entonces resultar extraño que las nuevas formas de habitar la ciudad del anonimato, especialmente por las generaciones que han nacido con esa ciudad, sea agrupándose en tribus10 cuya ligazón no proviene ni de un territorio fijo ni de un consenso racional y duradero sino de la edad y del género, de los repertorios estéticos y los gustos sexuales, de los estilos de vida y las exclusiones sociales. Enfrentando la masificada diseminación de sus anonimatos, y fuertemente conectada a las redes de la cultura-mundo de la información y el audiovisual, la heterogeneidad de las tribus urbanas nos descubre la radicalidad de las transformaciones que atraviesa el nosotros, la profunda reconfiguración de la sociabilidad

3. Tecnologías y palimpsestos de identidad

Utilizo la metáfora del palimpsesto para aproximarme a la comprensión de un tipo de identidad que desafía tanto nuestra percepción adulta como nuestros cuadros de racionalidad, y que se asemeja a ese texto en que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente. Es la identidad que se gesta en el movimiento des-territorializador que atraviesan las demarcaciones culturales pues, desarraigadas, las culturas tienden inevitablemente a hibridarse.

Ante el desconcierto de los adultos vemos emerger una generación formada por sujetos dotados de una “plasticidad neuronal” y elasticidad cultural que, aunque se asemeja a una falta de forma, es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los “idiomas” del vídeo y del computador, esto es para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas. Los jóvenes articulan hoy las sensibilidades modernas a las posmodernas en efímeras tribus que se mueven por la ciudad estallada o en las comunidades virtuales, cibernéticas. Y frente a las culturas letradas - ligadas estructuralmente al territorio y a la lengua- las culturas audiovisuales y musicales rebasan ese tipo de adscripción congregándose en comunas hermenéuticas que responden a nuevas maneras de sentir y expresar la identidad, incluida la nacional. Estamos ante identidades más precarias y flexibles, de temporalidades menos largas y dotadas de una flexibilidad que les permite amalgamar ingredientes provenientes de mundos culturales distantes y heterogéneos, y por lo tanto atravesadas por dis-continuidades en las que conviven gestos atávicos con reflejos modernos, secretas complicidades con rupturas radicales.

Quizás sea el fenómeno del rock en español el que resulte más sintomático de los cambios que atraviesa la identidad en los más jóvenes. Identificado con el imperialismo cultural y los bastardos intereses de las multinacionales durante casi veinte años, el rock ha adquirido, desde los años 80, una capacidad especial de traducir la brecha generacional y algunas transformaciones claves en la cultura política de nuestros países. Transformaciones que convierten al rock en vehículo de una conciencia dura de la descomposición de los países, de la presencia cotidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral y la desazón moral de los jóvenes, de la exasperación de la agresividad y lo macabro11. El movimiento del rock latino rompe con la mera escucha juvenil para despertar creatividades insospechadas de mestizajes e hibridaciones: tanto de lo cultural con lo político como de las estéticas transnacionales con los sones y ritmos más locales. De Botellita de Jerez a Maldita Vecindad, Caifanes o Café Tacuba en México, Charly Garcia, Fito Paez o los Enanitos verdes y Fabulosos Cádillac en Argentina, hasta Estados Alterados y Aterciopelados en Colombia. “En tanto afirmación de un lugar y un territorio, este rock es a la vez propuesta estética y política. Uno de los ‘lugares’ donde se construye la unidad simbólica de América Latina, como lo ha hecho la salsa de Rubén Blades, las canciones de Mercedes Sosa y de la Nueva Trova Cubana, lugares desde donde se miran y se construyen los bordes de lo latinoamericano” afirma una joven investigadora colombiana12. Que se trata no de meros fenómenos locales/nacionales sino de lo latinoamericano como un lugar de pertenencia y de enunciación específico, lo prueba la existencia del canal latino de MTV, en el que se hace presente, junto a la musical, la creatividad audiovisual en ese género híbrido, global y joven por excelencia que es el videoclip.

Atravesado por los movimientos que le impone el mercado, desde las disqueras a la radio, en el rock latino se superan las subculturas regionales en una integración ciertamente mercantilizada pero en la que se hacen audibles las percepciones que los jóvenes tienen hoy de nuestras ciudades: de sus ruidos y sus sones, de la multiplicación de las violencias y del más profundo desarraigo. Sin olvidar ese otro fenómeno cultural que son las mezclas de las músicas étnicas y campesino-populares con ritmos, instrumentos y sonoridades de la modernidad musical como los teclados, el saxo y la batería. Ahí el “viejo folklor” no se traiciona ni deforma sino que se transforma volviéndose más universalmente iberoamericano. Aunque producto en buena medida de los medios masivos y de la escenografía de tecnológica de los conciertos esas nuevas músicas vuelven definitivamente urbana e internacional una música cuyo ámbito de origen fue el campo y la provincia.

4. Nuevos lenguajes y formación de ciudadanos

La aparición de un ecosistema comunicativo se está convirtiendo para nuestras sociedades en algo tan vital como el ecosistema verde, ambiental13. La primera manifestación de ese ecosistema es la multiplicación y densificación cotidiana de las tecnologías comunicativas e informacionales, pero su manifestación más profunda se halla en las nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras que las tecnologías catalizan y desarrollan. Y que se hacen más claramente visibles entre los más jóvenes: en sus empatías cognitivas y expresivas con las tecnologías, y en los nuevos modos de percibir el espacio y el tiempo, la velocidad y la lentitud, lo lejano y lo cercano. Se trata de una experiencia cultural nueva, o como W. Benjamin lo llamó, un sensorium nuevo, unos nuevos modos de percibir y de sentir, de oír y de ver, que en muchos aspectos choca y rompe con el sensorium de los adultos. Un buen campo de experimentación de estos cambios y de su capacidad de distanciar a la gente joven de sus propios padres se halla en la velocidad y la sonoridad. No solo en la velocidad de los autos, sino en la de las imágenes, en la velocidad del discurso televisivo, especialmente en la publicidad y los videoclips, y en la velocidad de los relatos audiovisuales. Y lo mismo sucede con la sonoridad, con la manera como los jóvenes se mueven entre las nuevas sonoridades: esas nuevas articulaciones sonoras que para la mayoría de los adultos marcan la frontera entre la música y el ruido, mientras para los jóvenes es allí donde empieza su experiencia musical.

Una segunda dinámica, que hace parte del ecosistema comunicativo en que vivimos, se anuda pero desborda el ámbito de los grandes medios, se trata de la aparición de un entorno educacional difuso y descentrado en el que estamos inmersos. Un entorno de información y de saberes múltiples, y descentrado por relación al sistema educativo que aun nos rige, y que tiene muy claros sus dos centros en la escuela y el libro. Las sociedades han centralizado siempre el saber, porque el saber fue siempre fuente de poder, desde los sacerdotes egipcios hasta los monjes medievales o los asesores de los políticos actualmente. Desde los monasterios medievales hasta las escuelas de hoy el saber ha conservado ese doble carácter de ser a la vez centralizado y personificado en figuras sociales determinadas: al centramiento que implicaba la adscripción del saber a unos lugares donde circulaba legítimamente se correspondían unos personajes que detentaban el saber ostentando el poder de ser los únicos con capacidad de leer/interpretar el libro de los libros. De ahí que una de las transformaciones más de fondo que puede experimentar una sociedad es aquella que afecta los modos de circulación del saber. Y es ahí que se sitúa la segunda dinámica que configura el ecosistema comunicativo en que estamos inmersos: es disperso y fragmentado como el saber puede circular por fuera de los lugares sagrados que antes lo detentaban y de las figuras sociales que lo administraban.

La escuela ha dejado de ser el único lugar de legitimación del saber, pues hay una multiplicidad de saberes que circulan por otros canales y no le piden permiso a la escuela para expandirse socialmente. Esta diversificación y difusión del saber, por fuera de la escuela, es uno de los retos más fuertes que el mundo de la comunicación le plantea al sistema educativo. Frente al maestro que sabe recitar muy bien su lección hoy se sienta un alumno que por ósmosis con el medio-ambiente comunicativo se halla “empapado” de otros lenguajes, saberes y escrituras que circulan por la sociedad. Saberes-mosaico, como los ha llamado A. Moles14, por estar hechos de trozos, de fragmentos, que sin embargo no impiden a los jóvenes tener con frecuencia un conocimiento más actualizado en física o en geografía que su propio maestro. Lo que está acarreando en la escuela no una apertura a esos nuevos saberes sino un fortalecimiento del autoritarismo, como reacción a la pérdida de autoridad que sufre el maestro, y la descalificación de los jóvenes como cada día más frívolos e irrespetuosos con el sistema del saber escolar.

Y sin embargo lo que nuestras sociedades están reclamando al sistema educativo es que sea capaz de formar ciudadanos y que lo haga con visión de futuro, esto es para los mapas profesionales y laborales que se avecinan. Lo que implica abrir la escuela a la multiplicidad de escrituras, de lenguajes y saberes en los que se producen las decisiones. Para el ciudadano eso significa aprender a leer/descifrar un noticiero de televisión con tanta soltura como lo aprende hacer con un texto literario. Y para ello necesitamos una escuela en la que aprender a leer signifique aprender a distinguir, a discriminar, a valorar y escoger donde y cómo se fortalecen los prejuicios o se renuevan las concepciones que tenemos de la política y de la familia, de la cultura y de la sexualidad. Necesitamos una educación que no deje a los ciudadanos inermes frente a las poderosas estratagemas de que hoy disponen los medios masivos para camuflar sus intereses y disfrazarlos de opinión pública.

De ahí la importancia estratégica que cobra hoy una escuela capaz de un uso creativo y crítico de los medios audiovisuales y las tecnologías informáticas. Pero ello sólo será posible en una escuela que transforme su modelo (y su praxis) de comunicación, esto es que haga posible el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal - que encadena unidireccionalmente grados, edades y paquetes de conocimiento- a otro descentrado y plural, cuya clave es el “encuentro” del palimpsesto y el hipertexto. Pues como ante afirmé el palimpsesto es ese texto en el que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente; y el hipertexto es una escritura no secuencial, un montaje de conexiones en red que, al permitir/exigir una multiplicidad de recorridos, transforma la lectura en escritura. Mientras el tejido del palimpsesto nos pone en contacto con la memoria, con la pluralidad de tiempos que carga, que acumula todo texto, el hipertexto remite a la enciclopedia, a las posibilidades presentes de intertextualidad e intermedialidad. Doble e imbricado movimiento que nos está exigiendo sustituir el lamento moralista por un proyecto ético: el del fortalecimiento de la conciencia histórica, única posibilidad de una memoria que no sea mera moda retro ni evasión a las complejidades del presente. Pues sólo asumiendo la tecnicidad mediática como dimensión estratégica de la cultura es que la escuela puede hoy interesar a la juventud e interactuar con los campos de experiencia que se procesan esos cambios: desterritorialización / relocalización de las identidades, hibridaciones de la ciencia y el arte, de las literaturas escritas y las audiovisuales: reorganización de los saberes y del mapa de los oficios desde los flujos y redes por los que hoy se moviliza no sólo la información sino el trabajo, el intercambio y la puesta en común de proyectos, de investigaciones científicas y experimentaciones estéticas. Sólo haciéndose cargo de esas transformaciones la escuela podrá interactuar con las nuevas formas de participación ciudadana que el nuevo entorno comunicacional le abre hoy a la educación.

Por eso uno de los más graves retos que el ecosistema comunicativo le hace a la educación reside en planearle una disyuntiva insoslayable: o su apropiación por la mayoría o el reforzamiento de la división social y la exclusión cultural y política que él produce. Pues mientras los hijos de las clases pudientes entran en interacción con el ecosistema informacional y comunicativo desde el computador y los videojuegos que encuentran en su propio hogar, los hijos de las clases populares - cuyas escuelas públicas no tienen, en su inmensa mayoría, la más mínima interacción con el entorno informático, siendo que para ellos la escuela es el espacio decisivo de acceso a las nuevas formas de conocimiento- están quedando excluidos del nuevo espacio laboral y profesional que la actual cultura tecnológica ya prefigura.

Abarcando la educación expandida por el ecosistema comunicativo y la que tiene lugar en la escuela, el chileno Martín Hopenhayn traduce a tres objetivos básicos los “códigos de modernidad”15. Esos objetivos son: formar recursos humanos, construir ciudadanos y desarrollar sujetos autónomos. En primer lugar, la educación no puede estar de espaldas a las transformaciones del mundo del trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de las nuevas figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las profesiones. No se trata de supeditar la formación a la adecuación de recursos humanos para la producción, sino de que la escuela asuma los retos que las innovaciones tecno-productivas y laborales le plantean al ciudadano en términos de nuevos lenguajes y saberes. Pues sería suicida para una sociedad alfabetizarse sin tener en cuenta el nuevo país que productivamente está apareciendo. En segundo lugar, construcción de ciudadanos significa que la educación tiene que enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir tiene que ayudar a crear en los jóvenes una mentalidad crítica, cuestionadora, desajustadora de la inercia en que la gente vive, desajustadora del acomodamiento en la riqueza y de la resignación en la pobreza. Es mucho lo que queda por movilizar desde la educación para renovar la cultura política, de manera que la sociedad no busque salvadores sino genere sociabilidades para convivir, concertar, respetar las reglas del juego ciudadano, desde las de tráfico hasta las del pago de impuestos. Y en tercer lugar la educación es moderna en la medida en que sea capaz de desarrollar sujetos autónomos. Frente a una sociedad que masifica estructuralmente, que tiende a homogeneizar incluso cuando crea posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciudadanos es directamente proporcional al desarrollo de los jóvenes como sujetos autónomos, tanto interiormente como en sus tomas de posición. Y libre significa jóvenes capaces de saber leer/descifrar la publicidad y no dejarse masajear el cerebro, jóvenes capaces de tomar distancia del arte de moda, de los libros de moda, que piensen con su cabeza y no con las ideas que circulan a su alrededor.

Si las políticas sobre juventud no se hacen cargo de los cambios culturales que pasan hoy decisivamente por los procesos de comunicación e información están desconociendo lo que viven y cómo viven los jóvenes, y entonces no habrá posibilidad de formar ciudadanos, y sin ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción ni sociedad democrática en lo político.

Notas:

  1. F.Cruz Cronfly, La sombrilla planetaria, p.60, Planeta,Bogotá,1994
  2. M.Mead, Cultura y compromiso, ps 105 y 106, Granica, Buenos Aires,1971.
  3. Ph.Ariés, L’enfant et la vie familial sous l’Ancien Regime,Plon,Paris, 1960; M-Mead, Chlidwood in Contemporary Cultures, University of Chicago, Press,1955
  4. J. Meyrowitz, No Sense of Place,p. 447, University of New Hamsphire,1992
  5. A.Giddens, Consecuencias de la modernidad, p.32 y ss, Alianza, Madrid,1994
  6. S. Ramirez/S. Muñoz, Trayectos del consumo, p.60, Univalle, Cali, 1995; S.Ramirez, “Cultura, tecnologías y sensibilidades juveniles”, Nomadas, Nº 4, Bogotá,1996
  7. G.Barlozzetti (Ed.), Il Palinsesto: testo, apparati y géneri della televisione, Franco Angeli, Milano, 1986
  8. N. Garcia Canclini, “Culturas de la ciudad de México: símbolos colectivos y usos del espacio urbano”, in El consumo cultural en México p.49, Conaculta, México, 1993
  9. M.Augé, Los “no lugares”. Espacios del anonimato, Gedisa, Barcelona, 1993
  10. Ver a ese respecto: M. Maffesoli, El tiempo de las tribus, Icaria, Barcelona,1990; J.M. Perez Tornero y otros, Tribus urbanas: el ansia de identidad juvenil, Paidos, Barcelona, 1996
  11. L. Brito Garcia, El imperio contracultural. Del rock a la postmodernidad, Nueva sociedad, Caracas, 1994
  12. A.Rueda,Representaciones de lo latinoamericano: memoria, territorio y transnacionalidad en el videoclip del rock latino”, Tesis,Univalle,Cali, 1998
  13. J. Martín Barbero, “Heredando el futuro. Pensar la educación desde la comunicación”, Nomadas N· 5, Bogotá,1996
  14. A. Moles, Sociodinámica de la cultura, Paidos, Buenos Aires, 1978
  15. M. Hopenhain, “La enciclopedia vacía. Desafíos del aprendizaje en tiempo y espacio multimedia”, Nomadas N· 9, ps.10-18, Bogotá, 1998

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Otras actividades

PRIMERAS JORNADAS INTERNACIONALES DE ESTUDIOS CULTURALES
La construcción social de la cultura

El Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar de la Universidad Javeriana ha iniciado una línea de investigación orientada hacia los Estudios Culturales. Como es bien sabido, los Estudios Culturales se convirtieron durante las últimas dos décadas del siglo XX en uno de los paradigmas teóricos más innovadores de las ciencias sociales y las humanidades en Europa, Latinoamérica y los Estados Unidos. Problemas tales como las identidades de género, etnia, nación y raza, la relación entre cultura alta y cultura popular, la incidencia de las nuevas tecnologías de la información en el imaginario colectivo y las políticas del conocimiento en tiempos de globalización han sido algunos de los temas básicos de los Estudios Culturales. Apelando a metodologías como la deconstrucción y la genealogía, y en sintonía con los debates en torno a la posmodernidad, la globalización y el poscolonialismo, los Estudios Culturales han realizado una aproximación no esencialista al tema de la identidad cultural en América Latina.

Las Primeras Jornadas Internacionales de Estudios Culturales reflexionarán sobre el modo en que la subjetividad, el género, la raza y el conocimiento, antes que fenómenos inscritos en la “naturaleza humana”, son construcciones históricas a través de las cuales se expresa la lucha por la hegemonía social, económica y política. El evento contará con la presencia de expertos provenientes de universidades del Brasil, Perú, Argentina, Colombia y los Estados Unidos.

Programa

Conferencia inaugural: George Marcus (Rice University)

Agosto 15: Subjetividad

Mabel Moraña (University of Pittsburgh)
Arlene Dávila (New York University)
Jesús Martín Barbero (Convenio Andrés Bello)
Moderador: Alberto Flórez Malagón (Universidad Javeriana)

Agosto 16: Conocimiento

Oscar Guardiola-Rivera (Instituto Pensar)
Eduardo Mendieta (University of San Francisco)
Santiago Castro-Gómez (Instituto Pensar)
Moderador: Guillermo Hoyos Vásquez (Instituto Pensar)

Agosto 17: Raza

Madeleine Alingue (Universidad Externado de Colombia)
Livio Sansone (Universidade Candido Mendes, Brasil)
Moderador: Jaime Humberto Borja (Universidad Javeriana)

Agosto 18: Género

Linda Martin Alcoff (University of Syracuse)
Andrea Giunta (Universidad de Buenos Aires)
Erna von der Walde (University of New York)
Moderadora: Carmen Millán de Benavides (Instituto Pensar)

Metodología

Cada uno de los cuatro días de las jornadas estará dedicado a un tema. En las mañanas habrá una mesa con tres ponentes, que dispondrán respectivamente de una hora para su presentación. La sesión de la tarde estará dedicada exclusivamente al debate sobre el tema tratado en la mañana. Esta sesión será abierta por un moderador, cuya función será establecer relaciones entre las tres intervenciones y problematizarlas con el fin de estimular la discusión entre los ponentes, y entre estos con el público.

PORTAL ARTE SIN FRONTERAS

El Portal Arte Sem Fronteiras es una red de infomaciones en respecto a las instituciones culturales publicas o particulares que en los países latinoamericanos tienen expresión nacional o internacional, sea por su atribución oficial, sea por el histórico de su actuación. Es una herramienta de intercambio y integración para el uso de quien quiera desarrollar proyectos que direccionados a la produción, a la divulgación o a la investigación de la creación simbólica, tengam el encuentro entre las culturas de las distintas comarcas del continente como el punto de partida o como objetivo.

El Portal Arte Sem Fronteiras es también un forun de discusión abierto permanentemente al debate de las posibilidades y de los límites del papel que la cultura puede desempeñar en los movimientos sociales y políticos que se han vueltos para que sea revertida la condición de pobreza de la población latinoamericana, siempre a partir de las experiencias locales.

CULTURES CARAÏBE HACIA NUEVAS REDES DE COLABORACIÓN
Coloquio la formación de los actores culturales caribeños
28 y 29 de octubre 2000 - Fort-de-France

Este coloquio es una de las dos fases del proyecto Cultures Caraïbe. La primera es un programa de formación. Completamente dedicado a la cooperación cultural en el Caribe, reunirá desde el 16 de octubre hasta el 10 de noviembre 2000 veinte portadores de proyectos caribeños: jamaicanos, haitianos, martiniqueños, venezolanos, dominicanos, trinitarios

Todos participarán también al encuentro… una oportunidad muy concreta para nosotros de poder escuchar a los actores culturales expresarse sobre sus deseos y expectativas en materia de formación.

La inscripción al coloquio es gratuita. Los participantes pueden beneficiarse, para los gastos de alojamiento (más o menos 1 000 F) y de desplazamiento de un apoyo financiero gracias a la participación de nuestros distintos colaboradores - CARIBNET, Ministerio francés de Cultura, Secretaría de Estado para el Ultramar, Servicios culturales de las embajadas francesas…-o sus propios colaboradores.

Para que podamos acompañarle en este dispositivo sólo es necesario mandarnos este expediente de candidatura lo más pronto posible

Pre-programa de las jornadas del coloquio

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Iberoamérica: Unidad cultural en la diversidad

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Más información: weboei@oei.es

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OEI

Iberoamérica:
unidad cultural
en la
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Organización
de Estados
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