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Innovación y Competitividad de las Industrias Culturales y de la Comunicación en Venezuela.

Carlos E. Guzmán Cárdenas

Sociólogo (UCV). Asesor de la Comisión Permanente de Cultura de la Cámara de Diputados. Especialista en Gerencia de Proyectos de Investigación y Desarrollo (I&D), Maestría en Ciencias Administrativas de la Universidad Central de Venezuela. Docente en el campo de la Planificación y Gerencia Cultural. Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Comunicación de la Fundación Centro Gumilla. carlosgu@telcel.net.ve

Contenidos

Marco de referencia para el análisis.
1. Innovación y Competitividad.
2. Panorama de Competitividad.
3. Definición de algunos conceptos para el análisis.
Notas
Bibliografía Consultada.

1. Innovación y Competitividad.

El Entorno global de las Industrias Culturales y Comunicacionales. Su reestructuración en el ámbito mundial.

" La competitividad es una cualidad imprescindible para competir en mercados cada vez más exigentes. La competitividad es la capacidad para competir exitosamente. Es una capacidad que se logra con el esfuerzo sostenido de una organización inteligente, con la inteligencia de un liderazgo capaz, con estrategias lúcidas y el esfuerzo creador de todos los colaboradores de la organización ".
ANTONORSI BLANCO, Marcel (1995, Abril): La Empresa Competitiva. En: Revista Talento. Espacio para la Promoción de la Competitividad. N° 2. Caracas, Venezuela. p. 25. Negrillas nuestras.
" La innovación no es solamente la designación de una nueva forma y de un nuevo movimiento del cambio tecnológico, es también un modo de gestión de la relación entre este cambio tecnológico y la sociedad."
AÏT-EL-HADJ, Smaïl (1990): Gestión de la tecnología. La empresa ante la mutación tecnológica. Barcelona, España. Ediciones Gestión 3000. p. 150.

Las tendencias actuales hacia la transnacionalización del mercado simbólico-cultural en un contexto marcadamente supranacional orientado por el sentido de la competitividad, y particularmente por competencias tecnológicas, están generando una mayor presencia inédita a determinados y particulares procesos tecno-económicos, políticos-culturales y comunicacionales, que parecen indicar, importantes transformaciones radicales que vienen modificando la estructura y dinámica de la comunicación internacional así como la visión de futuro de las industrias culturales nacionales(1) frente a las modernas empresas multinacionales(2) con un alcance virtualmente planetario.

De igual modo, tanto la productividad como las nuevas bases de competitividad de la economía-mundo, descansan hoy sobre los procesos de concentración industrial, en su fase de conglomeración comunicacional de la información-intensiva -por consiguiente, de expansión transnacional-, como un "recurso" o "activo" con valor agregado y, en la provisión de valor al usuario/consumidor de una cultura "mass mediática" y/o multimedia, que permiten la puesta en práctica de varias formas de sourcing tecnológico. La acción conjunta de la innovación tecnológica y de los intercambios económicos internacionales está impulsando un movimiento competitivo y globalizador de la comunicación de masas a través de los productos culturales que vehiculan con el sistema-mundo(3).

En la lógica modernizadora de las tecnologías de información y medios de comunicación (en adelante, TIC), enlazados con el paradigma del sistema mundial, podemos encontrar una articulación estratégica compleja en la que se integran, en una misma red de interdependencias recíprocas, cuatro grandes líneas de fuerzas.

En primer lugar, los cambios en el "paradigma tecnoeconómico" (en adelante, PTE), relacionados con la innovación tecnológica (4) en el campo de la informática y telecomunicaciones; es evidente que las innovaciones tecnológicas aparecidas en la segunda mitad del siglo XX y las nuevas formas de expresión creativa, han revolucionado el mercado mundial de productos culturales y resaltado su considerable importancia económica en la era contemporánea.

Asistimos a la galaxia bit de la economía; hacia "sociedades de servicios" o "de conocimiento" apoyadas en los medios de comunicación, telecomunicaciones, redes de televisión por cable y de servicios genéricos, industrias culturales y nuevas tecnologías informáticas.

Figura 1

Así, la invención de la cinta magnética capaz de reproducir el sonido e incorporarse a "cassettes" de uso individual, de fácil copia; la fotocopiadora, apta para reproducir partes o la totalidad de obras gráficas; el "video-tape" y la videograbadora, que facilitan el disfrute en casa de producciones cinematográficas; las nuevas formas de expresión audiovisual aprovechables tanto para la educación como para el entretenimiento y la información; el surgimiento y uso masivo de las computadoras y de los programas de ordenador, integrando información de datos, textos, voz e imagen en sus diversos formatos, sistemas con base en redes y estándares abiertos del software; autoedición, multiedición de diarios transmitidos electrónicamente; digitalización de la producción radial y televisiva; bases de datos periodísticos y bancos de imágenes; discos compactos de audio y de información (CD-ROM), videodiscos; redes integradas de servicios digitales (ISDN); correos y redes electrónicas y, finalmente, las transmisiones por satélite y la distribución por cable, formas de comunicación a distancia de programas informativos y de obras audiovisuales de diversa índole, son algunas de las innovaciones que permiten advertir, a primera vista, el rol preponderante que tienen en las relaciones modernas de producción.

El comercio mundial de bienes culturales ha venido experimentando incrementos sostenidos muy importantes. A manera de ejemplo, según datos publicados por Daniel Salamanca en la Revista Telos N° 46, el mercado de telecomunicación, en su más amplia acepción, es un mercado de gigantescas dimensiones. La mayoría de los expertos económicos lo consideran ya como el sector que registrará las mayores cuotas de crecimiento. En 1992, el sector logró una facturación a nivel mundial de unos 440 mil millones de dólares americanos (un crecimiento del 16% con respecto a 1990), en el año 1993 fue de 535 mil millones de dólares. En 1994, alcanzó 672 mil millones de dólares, de los cuales sólo las 20 operadoras de servicios de telecomunicación así como las 10 empresas productoras de aparatos de telecomunicación más grande del mundo, obtuvieron una facturación de más de 481 mil millones de dólares.

En lo que se refiere al mercado de telecomunicaciones de la Unión Europea (UE), éste cerró el año 1995 con ventas totales de 173,6 mil millones de dólares, de los cuales corresponden 24,6 mil millones a inversiones de infraestructura técnica. Para los próximos tres años se calcula que este mercado tendrá una facturación de 204,3 mil millones de dólares (un crecimiento de 17,7% frente a 1995), según un informe de expertos holandeses y divulgado en la publicación luxemburguesa Infosat (N°12/1995. Europa-Info-Media S.A.R.I.Editores. p.168) especializada en asuntos de telecomunicación por satélite.

De acuerdo a un estudio realizado por la UNESCO(5)y analizado por José Barrios Vanegas (1990), consultor del SELA, las exportaciones en la década de los ochenta fueron 5.7 veces mayores a la década de los setenta. Se calculaba, que para la primera mitad de la década de los noventa, esta relación sería mucho mayor por la expansión de mercado que han tenido esos productos, lo que se ha reflejado en nuevas empresas, productos -insumos básicos, maquinarias, mensajes audiovisuales y otros de importancia en el comercio exterior- y aplicaciones -innovación tecnológica-, y por la generalización en el uso de muchos bienes culturales en la vida social de los países.(6)

En 1970, las exportaciones mundiales de los bienes culturales (seleccionados en el estudio de la UNESCO: Material Impreso y Literatura; Música; Artes Visuales; Cine y fotografía y, Radio-Televisión) alcanzó la cifra de 6.818 millones US$, de los cuales 257 Millones US$ (3.77%) correspondieron a los países en desarrollo, y 6.561 Millones US$ (96.23%) a los países desarrollados. En 1980, las exportaciones totalizaron la suma de 39.026 MM US$, que se desglosan en 3.985 MM US$ (10,21%) para los países en desarrollo y 35.041 MM US$ para los desarrollados. Aunque las exportaciones de los países en desarrollo durante esa década aumentaron 15.5 veces, el incremento de cifras absolutas fue de sólo 3.728 MM US$ versus el incremento de 28.480 MM US$ que obtuvieron los países desarrollados.

Desde el punto de vista de las importaciones, éstas pasaron para los países en desarrollo de 830 millones US$, a 6.234 millones de dólares, ampliando el déficit registrado en 1970, de 573 millones US$ a 2.249 millones de dólares en 1980. Por su lado, los países desarrollados tuvieron un superávit de 647 millones US$ en 1970 y otro de US$ 3.205 MM en 1980.

Siguiendo los datos más relevantes que ofrece Cohen Jehoram (7)que ponen de manifiesto la importancia económica que tienen en diversos países el conjunto de industrias culturales/comunicacionales que utilizan, como parte fundamental de su actividad, el derecho de autor y los derechos conexos, en 1978 el valor añadido de las actividades relacionadas con dichas industrias suponía el 6,6% del Producto Nacional Bruto en Suecia.

En 1977 el valor de esas actividades era del 2,8% en los Estados Unidos de Norteamérica, siendo de destacar que el conjunto de industrias implicadas era por importancia cuantitativa el segundo, detrás solamente de los servicios médicos y de salud, pero por delante de la agricultura, la industria del automóvil y de la maquinaria eléctrica. En otro estudio posterior, el porcentaje del Producto Nacional Bruto era del 4,6% en el año 1982. En ese mismo año 1982, el porcentaje en el PNB de esas mismas industrias era el 2,4%, en los Países Bajos, con una importancia mayor que la industria química, la hotelera o el conjunto del transporte marítimo y acero. Las industrias culturales y comunicaciones audiovisuales significaban el 2,6% del Producto Interior Bruto, en el Reino Unido, con mayor importancia que las industrias del motor y de la alimentación, y dando trabajo a medio millón de trabajadores.

En Alemania, para el año 1984, el impacto económico de las artes, la cultura y la comunicación se cifró en el 2,3% del PNB y, en cuanto, al mercado de telecomunicación alemán (incluye servicios y aparatos) éste habría terminado el año 1995 con una facturación de 79,5 mil millones de DM, un 7,2% de crecimiento frente a 1994; para 1996, la facturación fue de unos 85 mil millones de DM (un incremento del 7% con respecto a 1995).

Por su parte, el mercado de equipos y servicios directamente relacionados con las industrias culturales/comunicacionales, representó en España, en 1995 un 2,6% del PIB. El mercado de servicios (Telefónica, Retevisión e Hispasat) sobrepasó un volumen de ingresos de 1,4 billones de pesetas; y por las actividades del sector industrial, la producción se aproximó a los 800.000 millones de pesetas.

No son, pues, dudoso que en la actualidad los cambios en el Paradigma Tecnoeconómico (PTE) y sus relaciones con las Industrias Culturales/Comunicacionales, fundamentalmente aquellas cuyas actividades dependen de los derechos intelectuales, constituyan los vectores de mayor importancia económica en el ámbito internacional.

La situación en materia de exportación de las Industrias Culturales/Comunicacionales de la Región, responde al patrón que tiene las exportaciones globales, sólo que más agravado. En términos generales, los organismos regionales económicos han constatado la pérdida de participación de América Latina y el Caribe en las exportaciones mundiales. En efecto, mientras que en 1948 la participación de la región en las exportaciones mundiales era de 11%, reduciéndose ligeramente dos años después, en 1960 había bajado al 6.7%; en 1970 al 4.8%, en 1980 sube un poco hasta situarse en un 5.7%, reduciéndose nuevamente en 1986 a 4.2%. En la actualidad, América Latina y el Caribe ocupan menos del 40% del espacio que tenían en las exportaciones mundiales de 1950 y, en lo que respecta a la situación de sus Industrias Culturales, pero particularmente, al desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación -tecnologías comunicacionales de punta asociadas al nuevo PTE-, las cifras plantean un pobre panorama que, paradójicamente, no concuerda con las potencialidades de la región.

Sin embargo, el panorama de América Latina para la década de los noventa, está sufriendo modificaciones traducido en apertura de mercados a la participación de inversionistas privados y desregulación de sectores básicos de la industria y los servicios que busca incrementar la productividad y la eficiencia, pero sobre todo, llevarlos a la mayoría de la población.

Los análisis estadísticos realizados por José Barrios Vanegas (8)nos indican que para 1980, la región exportó 342 Millones US$ de un total mundial de US$ 39.026 MM, lo que equivale a una escasa participación de tan solo 0.88%. Mientras que para 1970, la región contabilizaba el 30.7% del total de las exportaciones de los países en desarrollo, en 1980 tuvo una drástica reducción de ese porcentaje a 8.6%. Esto se debió principalmente al fuerte aumento de las exportaciones de Asia, particularmente de Hong Kong, Singapur y Corea del Sur, países que en 1970 exportaban US$ 140 MM y pasaron a US$ 3.300 MM en 1980, año en el cual tuvieron un superávit en los rubros de las Industrias Culturales de US$1.387 MM.

En materia de importaciones, apunta José Barrios Vanegas, el monto de la región para 1980 fue de US$ 1,747 MM equivalentes al 4.59% del total mundial. En dicho año la región tuvo un balance negativo de US$ 1,405 MM, seis veces superior al balance negativo de US$ 235 MM que obtuvo en 1970. Sobre la base de la información recabada de la UE sobre sus importaciones de bienes culturales en el período 1984-1987, la región tuvo una escasa participación en el flujo de exportaciones hacia el conjunto de países comunitarios. De los 37 rubros catalogados, la región latinoamericana había participado en 28 de ellos con menos del 1%, en 5 con porcentajes entre 1-3%, en 1 con porcentajes entre 3-5%, y sólo en 3 rubros con participación superior al 5%.

Estas cifras aportadas por los análisis estadísticos de José Barrios Vanegas para 1990, no sólo indican la marginalidad de la región en la producción de bienes y servicios culturales, sino que, la tesis de una producción más eficiente y competitiva, basada en el valor agregado intelectual de la región, capaz de generar o manejar con propiedad la innovación tecnológica, para alcanzar la redefinición industrial en atención a los cambios que se realizan al interior del nuevo PTE, adquiere más peso y debe formar parte de las estrategias competitivas inmediatas.

Y este nuevo patrón tecno-económico está condicionado a gastos previos en Investigación y Desarrollo (I&D), que han alterado las ventajas comparativas de las naciones. La posible transición de las redes actuales de telecomunicación a las futuras "autopistas de la información" (definida como un conjunto de redes de banda ancha, de manejo flexible, con un elevado nivel de inteligencia y con un acceso prácticamente universal) no parece que se vaya a realizar de una manera única y acompasada, sino que se tratará de una convergencia tecnológica cuya evolución dependerá mucho de los recursos dedicados a actividades de I&D, que deberán enfrentar los países de la región para superar las grandes diferencias entre el norte y el sur que históricamente se arrastra.

Los Estados Unidos y Canadá cuentan con el 83% de las líneas telefónicas de la región y su densidad telefónica (número de líneas por cada 100 habitantes) es siete veces mayor que la media en Centro y Sur América y El Caribe. En esta última región, por ejemplo, la densidad oscila entre menos de un teléfono en Haití a más de 40 en las Islas Vírgenes, pertenecientes a los Estados Unidos.

Figura 2

En segundo lugar, el surgimiento de un nuevo enfoque empresarial, la info-empresa (Knowledge based) tal como lo denominada Piero Formica en su libro "Tecnopolis" neologismo que explica cómo la era de la información y de la informática se ha transferido al corazón de la empresa, condicionando casi profunda y completamente la existencia de la misma.

Se trata de la incidencia de la innovación relativa a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TCI) en la competitividad, no ya de las empresas que basan su negocio directamente en ellas, sino de las que se sitúan en sectores diversos para los que las TIC constituyen un instrumento aplicable a sus propias necesidades. La interacción entre la organización abierta e interconectada (open networked organization-ONO) y las nuevas tecnologías de la información-comunicación (en adelante, NTIC), hace que las organizaciones funcionen como un sistema de flujo de informaciones fuertemente motivado por su propio know-how y humanware (9). Dicha tendencia está respaldada por el desarrollo de las sociedades de capital de riesgo que financian la parte "inmaterial" de las empresas innovativas e innovadoras. Por otra parte, la importancia cada vez mayor que adquieren las actividades que movilizan "capital intelectual", "activo inmaterial" o "tecnologías intelectuales", como la fuente principal de ventajas competitivas, genera nuevos ambientes empresariales que emergen del mundo de la I&D, para luego emigrar hacia escenarios más específicamente económicos.

En tercer lugar, la nueva expansión del capitalismo en su fase transnacional y su política de globalización con el surgimiento de las corporaciones diversificadas (10) que se desarrollan en tres direcciones, a saber:

1. Conglomerados multimedia que integran vertical y horizontalmente empresas cuya actividad preferente son los medios de información o entretenimiento. Destacan en el sector de las telecomunicaciones, las siguientes operadoras: NTT/Japón, AT&T/EEUU, Deutsche Telekon AG/Alemania, France Telécom/Francia, BT/Reino Unido, Telecom Italia/Italia, GTE/EEUU, BellSouth/EEUU, Bell Atalntic/EEUU, MCI/EEUU, Nynex/EEUU, Sprint/EUU, Ameritech/EEUU, SBC/EEUU, US West/EEUU, Telstra/Australia, Telefónica/España, Pacific Telesis/EEUU, Telmex/México y Telebras/Brasil. Y de las siguientes firmas productoras de aparatos: Alcatel/Francia, Motorola/EEUU, AT&T/EEUU, Siemens/Alemania, Ericsson/Suecia, NEC/Japón, Nortel/Canadá, Fujitsu/Japón, Bosch/Alemania y Nokia/Finlandia. Un análisis más amplio de todas las experiencias que se están llevando a cabo en los Estados Unidos y Europa en materia de servicios multimedia, muestra la presencia de todas las grandes empresas operadoras de servicios telefónicos (locales, larga distancia, etc.) y de las mayores empresas de televisión por cable (TCI, Time Warner, Continental Cablevisión, Cox, etc.). En dichas experiencias se ofrecen servicios multimedia e interactivos a los hogares situados en zonas geográficas perfectamente delimitadas, empleándose principalmente para ello tecnologías como las híbridas (fibra óptica hasta la urbanización y coaxial hasta el hogar), el ADSL (Asymmetrical Digital Subscriber Line) o el ATM (Asynchronous Transfer Mode). Finalmente, el equipo tecnológico que sirve para el soporte de las experiencias incluidas (servidores multimedia, decodificadores, programas de navegación, etc.) proviene de fabricantes muy conocidos que también están interesados en las posibilidades del mercado multimedia, como Digital, IBM, Hewlett Packard, AT&T, Microsoft,etc. En América Latina los nuevos servicios son un campo de batalla donde un creciente número de empresas privadas lucha contra los antiguos y actuales monopolios. Por ejemplo, empresas telefónicas de Chile y México, CTV y Telmex, y Telefónica de España y Southwestern Bell, entre otros, se están preparando e invirtiendo fuertemente en televisión por cable, aliándose con gigantes internacionales de esa industria, como TCI (Tele Communications Incorporated), principal operador de cable de Estados Unidos.

2. Conglomerados diversificados, que participan en actividades relacionadas con los medios de comunicación por parte de empresas que actuaban en otros ámbitos. Ejemplo de esta situación en la estrategia por conseguir el máximo poder audiovisual lo muestra la alianza entre ITT y la firma financiera Dow Jones para comprar la televisión de la ciudad de Nueva York WNYC.

La operación tiene su importancia desde el punto de vista del posicionamiento en el sector. Mientras que Dow Jones aporta el financiamiento y las informaciones económicas, ITT a través de la emisora de cable MSG y de Cablevisión System, aporta la emisión de los partidos de los principales equipos de la ciudad. Por lo tanto, la simbiosis es perfecta por cuanto la oferta audiovisual es sumamente atractiva: emisión continua sobre deportes, finanzas y entretenimiento.

En el mercado de telecomunicación alemán operan ya paralelamente a Deutsche Telekon AG, un sinnúmero de corporaciones diversificadas. Deutsche Telekom AG es considerada como la tercera operadora más grande del mundo, entre otros criterios, debido a su potencial económico, a la magnitud de sus redes e infraestructura técnica y empresarial, a la tecnología de punta utilizada, a la cantidad de conexiones telefónicas anuales, a sus actividades empresariales en el extranjero y cooperaciones internacionales o por su accionar en el campo de los medios de comunicación social. Los nuevos operadores, por su parte, se caracterizan por su gran capital, por su larga tradición en la economía alemana, por la diversificación e internacionalización de sus actividades, por sus uniones estratégicas con bancos, empresas de seguros y financieras, por la intensa actividad económica y empresarial en el sector energético, por buscar a grandes operadores internacionales como socios en las nuevas empresas de telecomunicaciones, y por su interés en ofrecer servicios universales de telecomunicación, primeramente en Alemania, más tarde, en el ámbito europeo e incluso a nivel internacional. Participan igualmente en actividades ubicadas en el campo de los medios de comunicación social, en el transporte de señales de TV y radios vía cable y satélite -tanto a hogares como a estaciones de TV y radio- en el campo de los multimedia y en áreas de comercialización y/o producción de los aparatos: desde los receptores finales hasta los ordenadores.

A fines de 1995 existen en Alemania cinco grandes consorcios que se perfilan como los principales competidores de Deutsche Telekom AG en todos los campos de actividades de la telecomunicación, es decir, los cinco están en situación de ofrecer servicios globales, tanto a nivel nacional como internacional: Mannesmann Eurokom, RWE-Telliance, Vebacom, Thyssen Telekom y Viag Interkom.

3. La fusión de conglomerados multimedia o diversificados, según cual sea su actividad predominante. En efecto, la lucha por dominar fundamentalmente el sector audiovisual es feroz. Las principales empresas de comunicación compiten por hacerse con la mayor porción del mercado audiovisual y de entretenimiento. La multinacional del entretenimiento Walt Disney compró Capital Cities, propietaria de la cadena de televisión generalista ABC. El monto de la operación ascendió a 19.000 millones de dólares, pero esperan llegar a facturar 16.500 millones de dólares, cantidad que les situaría en cabeza de los demás grupos audiovisuales estadounidenses. Por sí misma Walt Disney cuenta con un canal de televisión, Disney Channel, que posee 14 millones de abonados sólo en Estados Unidos. Ha comenzado su expansión por el resto del mundo, introduciéndose en el Reino Unido, Alemania, Taiwan y en España. Disney además posee parques temáticos en Estados Unidos, Japón y Francia, además de 400 tiendas repartidas por todo el mundo. Por su parte, Capital Cities/ABC dispone de ocho emisoras de televisión y otras tantas de radio, y en su división editorial cuenta con varias publicaciones diarias y semanales.

Westinghouse Electric ofreció 5,4 mil millones de dólares por la cadena CBS. Esta fusión acapara 15 canales de televisión y 39 emisoras de radio, lo que supone en la actualidad una concentración de medios de comunicación no permitida por la ley, pero que quizá en un tiempo relativamente corto ésta cambiará y la liberalización de este sector ampliará los términos de la actual ley de EEUU. Otra fusión ambiciosa y arriesgada ha sido Time Warner y TBS (Turner Boadcaster System), colocando al grupo resultante en el primer lugar del mercado en el campo de los medios de comunicación, puesto que su facturación alcanzaría la cifra de 18.700 millones de dólares. Time Warner aporta la mayor productora de discos de EEUU, la Warner Music; una de las más importantes productoras de cine y televisión, Warner Brothers; una división editorial con revistas famosas como Time, People y Fortune, entre otras; y por último, la segunda cadena de cable, en volumen de EEUU, HBO. Por su parte, TBS contribuye con las cadenas de televisión CNN, Head Lines News, TNT, Cartoon Network, Turner Classic Movies y las productoras de programas New Line, Cinema y Castle Rock Entertainment, además de algunos equipos deportivos. Otras jugadas, en este sentido, destacan la NBC que pagó 400 millones de dólares por Outlet Communications, propietaria de tres cadenas de televisión locales. Las telecomunicaciones portuguesas han experimentado una profunda evolución en esta dirección con la entrada en funcionamiento de Portugal Telecom, resultado de la fusión de los antiguos operadores públicos. La presión del mercado obligará con urgencia a la formación de alianzas en el campo de los servicios móviles, servicios de datos, distribución de televisión por cable y con mayor prioridad, si es posible, del servicio internacional. Estas alianzas deberán producirse también en lo que respecta a los nuevos negocios, entre los que destacan los del área de multimedia. Portugal Telecom comienza a preocuparse de este nuevo dominio de actividades.

En el ámbito latinoamericano, dos de los varios proyectos de DTH están dirigidos a cubrir la región. El primero es DIRECTV Latin América, empresa integrada por capitales de Hughes Communications, el consorcio constructor de satélites y emisor de DTH en los Estados Unidos desde 1994; TV Abril o primera red múltiple de canales de pago en Brasil; Organización Cisneros con sede en Venezuela y Multivisión de México del Grupo JV, pionero de la frecuencia modulada en los años sesenta y de la televisión MMDS en los ochenta. La alianza de estas cuatro compañías puso en órbita el 14 de Diciembre de 1995 el satélite Galaxy III-R de la Hughes con el plan de iniciar transmisiones a mediados de 1996 a los países de la región, ofreciendo 70 canales en español, 70 en portugués y 30 de música. Para mediados de 1997, DirecTV lanzará su segundo satélite que le dará una capacidad de 500 canales. La otra gran empresa con proyecto de largo plazo para América Latina es el grupo mexicano Televisa, con tres socios: News Corporation Limited, propiedad de Robert Murdoch; Telecommunications Incorporated (TCI) y O'Globo de Brasil, la empresa de medios más importante de habla portuguesa, propiedad de Roberto Marinho. Este proyecto dispone de algún satélite de Intelsat e inició transmisiones en el cuarto trimestre de 1996 incluyendo, además de países latinoamericanos y el sur de los Estados Unidos, también a España. Así, en el momento actual la fusión de conglomerados multimedia parece razonable desde tres tipos de redes ya existentes:

Hay pocas dudas de que las autopistas de la información y los servicios multimedia vayan a ser el eje de las telecomunicaciones a mediano plazo. Para que ello sea posible las empresas operadoras de redes miden cuidadosamente los servicios que van a ofrecer (siempre contrastados con sus usuarios potenciales) y las inversiones que van a ser necesarias. A manera de ejemplo, el mercado de telecomunicaciones (sólo servicios) en Alemania para el año 2003 se centrará principalmente en los servicios de voz con 55 mil millones de DM, seguido por el transporte de datos a alta velocidad, con 16 mil millones de DM, por el de la telefonía móvil con 12 mil millones de DM, de servicios de valor añadido con 6 mil millones de DM y de TV por cable, con 5 mil millones de DM. Marcial Murciano Martínez, afirma que:

"(...), el último tercio, el nuestro, es sin duda el de la ‘acelaración tecnológica’.(...)La nuestra va a ser en gran medida, una era basada en la información y la comunicación, consecuencia de ‘la producción organizada de la nueva tecnología’ (...)De una manera creciente, la ciencia y la tecnología se ocupan de la explotación de recursos en el ámbito de los mercados globales, de la coordinación de todo tipo de intercambios transnacionales, y también de la difusión y del establecimiento de valores globales compartidos, tanto en la producción como en el consumo.(...) Sin embargo, esta dinámica tecnológica, tal como nosotros la entendemos es a la vez una consecuencia y uno de los motores del sistema económico internacional. La innovación tecnológica sigue en su desarrollo las pautas y orientaciones que determinan las necesidades de expansión de las estructuras económicas dominantes. La tecnología es por tanto producida (inventada y establecida), comercializada y consumida, según la racionalidad del modelo económico de mercado, es decir, el modelo que determina la acumulación privada del capital."(11)

Por último, la recomposición estratégica del mercado en términos de ventajas competitivas de costo, diferenciación y alcance de los productos (bienes y servicios) que se ofrecen. El rápido desarrollo de esta "nueva era tecnológica" con base en la información, o bien, como se le está denominando, hacia una "sociedad de la información sin control y sin secretos", ha alterado radicalmente el viejo paradigma fordista.

Los sistemas de información (SI, conjunto de metodologías y software de aplicación), la naturaleza de las NTIC en sí misma (computadoras, software de sistema, telecomunicaciones) y la gestión de la información (GI) atraviesan por modificaciones tecno-económicas de gran alcance que se basan en una combinación de innovaciones radicales e incrementales, junto con innovaciones organizativas, como un conjunto de capacidades emprendedoras, estratégicas, de decisión y gerenciales.

Por supuesto, este nuevo Paradigma Tecnoeconómico surge, sin lugar a dudas, de las persistentes presiones competitivas tecnológicas para mantener la rentabilidad y la productividad de los sectores industriales pero también de los límites percibidos al crecimiento del viejo estilo de producción masiva.

Figura 3

Marcel Antonorsi Blanco (1995a), define la competitividad de una empresa como la capacidad imprescindible, vital y necesaria de una organización para imaginar, diseñar, desarrollar y mercadear productos con mejor precio, calidad y oportunidad que los competidores a través de un esfuerzo sostenido e inteligente para el éxito en mercados abiertos y globales.

Dicha competitividad se manifiesta de otras capacidades parciales, a saber:

"La revisión de las modernas teorías que explican la riqueza de las naciones nos revela un creciente consenso en torno al impacto que tiene la innovación tecnológica como clave del desarrollo económico y del nivel de vida alcanzado por los países más prósperos y pujantes del mundo actual. A través de la innovación tecnológica se puede mejorar el proceso de producción para lograr ventajas en costos y mejorar el producto para diferenciarlo del que ofrecen los competidores" (12)

Sin embargo, no basta simplemente competir. Es necesario lograr ventajas competitivas; Julián Villalba, sostiene que:

"Las empresas competitivas son aquéllas capaces de ofrecer continuamente productos y servicios con atributos apreciados por sus clientes.(...)A este conjunto de características que distinguen al producto de una empresa de sus competidores lo denominamos ventajas competitivas.(...)Lo único seguro acerca de las ventajas competitivas es su dinamismo; los mercados pueden cambiar sus exigencias o la tecnología de la empresa puede verse desplazada por las de la competencia. Si una empresa no invierte en mantenerlas, remozarlas, tarde o temprano estará condenada a perderlas.(...) Existen dos categorías de ventajas competitivas: de costos y de valor. Las ventajas de costos están asociadas con la capacidad de ofrecer a los clientes un producto al mínimo costo.(...)Las ventajas competitivas de valor; por su parte, están basadas en la oferta de un producto o servicio con atributos únicos, discernibles por los clientes, que distinguen a un competidor de los demás."(13).

Esta filosofía de la competitividad y sus ventajas de costo-calidad ha traido consigo la modificación de los "mercados de trabajo" al igual que de los procesos de producción, comercialización y distribución de los bienes-servicios de las industrias que se desempeña en el sector de las telecomunicaciones. Ahora bien, el acelerado desarrollo de esta mutación tecno-organizacional que se concentra en la competitividad y la innovación, con sus productos sustitutos en el sector de las tecnologías de información y comunicaciones, particularmente en lo referente a los bienes de consumo intermedio ha alterado la estructura de las antiguas ramas de las industrias culturales/comunicacionales generando nuevos participantes (riesgo de competencia) y sustitutos (riesgo de sustitución).

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