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Gobernar los riesgos. Ciencia y valores en la sociedad del riesgo

Observatorios

Autores: José Luis Luján / Javier Echeverría (Eds.).
Edita: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) / Biblioteca Nueva.
Número de páginas: 332
Encuadernación: rústica
Tamaño: 16,5 x 24 cm
Fecha de edición: 2004
Edición número: 1
ISBN: 84-9742-366-6
Precio: 18 Euros

Resumen
Índice
Fragemento

Resumen

Los conflictos en torno a los riesgos tecnológicos se han convertido en la actualidad en una de las fuentes destacadas del debate político. En estos conflictos se recoge la preocupación ciudadana por la protección de la salud y del ambiente, dos de los temas que mayor atención despiertan en la opinión pública de las sociedades desarrolladas. Los riesgos tecnológicos son también objeto de análisis en reuniones internacionales, conduciendo eventualmente a acuerdos y compromisos para hacerles frente.

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Índice

Presentación, por José Luis Luján y Javier Echeverría


PRIMERA PARTE: El riesgo en las sociedades contemporáneas

Riesgo y sociedad post-moderna, por Gotthard Bechmann

De la sociedad del riesgo a la sociedad de la incertidumbre, por Ramón Ramos

Las construcciones del riesgo, por Steve Carr y Andoni Ibarra

SEGUNDA PARTE: Riesgos y conocimiento científico

Innovación tecnológica, riesgos e incertidumbres. En torno a la relación entre conocimiento científico y política tecnológica, por José Luis Luján y José Antonio López Cerezo

Conocimiento experto y políticas públicas en las sociedades tecnológicas. En busca del apoyo científico apropiado para la protección de la salud pública, por Carl F. Cranor

Evaluación científica de riesgos y seguridad alimentaria en la Unión Europea, por Andreu Palou

La gobernabilidad del riesgo en la Unión Europea, por Bruna De Marchi y Silvio Funtowicz

TERCERA PARTE: Riesgo y globalización

La sociedad del riesgo mundial reexaminada: la amenaza terrorista, por Ulrich Beck

Los riesgos de la globalización, por Javier Echeverría

Riesgo, cambio técnico y democracia en el subdesarrollo, por Rodrigo Arocena

La justicia medioambiental, los pueblos indígenas y el problema del paternalismo, por Kristin Shrader-Frechette

CUARTA PARTE: Ética y política del riesgo

Precaución, ciencia y pluralismo: Imperativos cognitivo-normativos en la evaluación y gestión del riesgo tecnológico, por Eduardo A. Rueda B.

Las estrategias de resolución de problemas y el estudio científico del riesgo: el caso de los alimentos transgénicos, por Patricia García Menéndez

Riesgo, ética y participación pública, por León Olivé

A grandes males, pequeños remedios: La gestión del riesgo, por J. Francisco Álvarez

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Fragmento

Presentación

Los conflictos en torno a los riesgos tecnológicos se han convertido en la actualidad en una de las fuentes más destacadas del debate político. En estos conflictos se recoge la preocupación ciudadana por la protección de la salud y del ambiente, dos de los temas que mayor atención despiertan en la opinión pública de las sociedades desarrolladas. La evolución de este proceso ha seguido caminos distintos en los países en los que se ha producido. En cualquier caso, en las sociedades industriales las preocupaciones sobre la degradación ambiental y los impactos negativos de las tecnologías forman parte de los debates políticos institucionalizados y subyacen a una parte de las protestas públicas más directas. También estas preocupaciones son objeto de análisis en reuniones internacionales, conduciendo eventualmente a acuerdos para abordarlas.

La cuestión, sin embargo, no es tanto si los peligros de nuestra era científico-tecnológica son mayores o menores que los de épocas anteriores, sino que hoy los peligros son habitualmente imputados a acciones y decisiones humanas y, por tanto, se les otorga la forma de riesgos. Si en el pasado muchos daños se atribuían a los dioses, la naturaleza o simplemente el destino, hoy prácticamente todos los peligros que nos amenazan parecen descansar sobre decisiones y, en esa medida, son modificables e imputables moral, política y jurídicamente.

Cuando hace algunos años las cadenas de televisión nos mostraban las imágenes devastadoras de un terremoto en Turquía pudimos observar como las consecuencias habían sido sustancialmente distintas, dependiendo de las características de las construcciones. A veces, tan sólo una calle era la frontera entre los efectos leves y los catastróficos. El mismo huracán puede tener resultados devastadores en un país e insignificantes en otro. Los terremotos y los huracanes son fenómenos naturales, pero tendemos a pensar que sus efectos sobre la vida de las personas son, por lo menos en parte, producto de las acciones humanas que pueden tener que ver, por ejemplo, con la regulación de la construcción y con la previsión del riesgo. Las lluvias torrenciales o la gota fría son también fenómenos naturales, pero sus consecuencias dependen del cuidado y la adecuación de los lechos de los ríos y/o la construcción de embalses, entre otros factores. Nuestras sociedades tienden a buscar responsabilidades humanas tras la mayor parte de los daños, producidos o potenciales. Hablar de sociedad del riesgo no significa afirmar que la nuestra sea una sociedad con mayores peligros que otras sociedades históricas. Básicamente significa que nuestra sociedad conceptualiza buena parte de los posibles daños no como peligros, sino como riesgos.

Una parte de los riesgos que preocupan en la actualidad están directamente relacionados con procesos productivos y con la aplicación de tecnologías. El ejemplo más conocido es el de la energía nuclear, pero también podemos referirnos a las emisiones de productos químicos y a los debates en torno a la biotecnología. Por tanto, hablar de riesgo significa también hablar de regulación de las aplicaciones tecnológicas y de las políticas públicas de ciencia y tecnología. Haciendo uso de una distinción bien conocida, las preocupaciones por los riesgos de origen tecnológico están relacionadas, por un lado, con las políticas públicas para la ciencia (y la tecnología), esto es, políticas públicas para el fomento de la investigación científica y la innovación tecnológica; y, por otro lado, con la ciencia para las políticas públicas, entre otras cosas, con el conocimiento científico cuyo objetivo es proporcionar información relevante para el establecimiento de regulaciones que tratan de minimizar estos riesgos de origen tecnológico. Entonces, sociedad del conocimiento y sociedad del riesgo parecen ser dos caras de una misma moneda. Por lo menos, en la medida en que la sociedad del riesgo es también una sociedad tecnológica y el conocimiento científico de los riesgos es una herramienta para su gestión.

La respuesta de las administraciones públicas a las preocupaciones sociales por los riesgos tecnológicos se han basado en: a) hacer uso de la ciencia para identificar y cuantificar los riesgos, y b) utilizar dicho conocimiento para elaborar regulaciones de las aplicaciones tecnológicas con el fin de controlar tales riesgos. La actividad científica encaminada a conocer los riesgos se conoce como evaluación de riegos, y las medidas políticas encaminadas a su regulación como gestión de riesgos. El debate social, político y académico en torno a esta estrategia, para abordar las preocupaciones públicas por los efectos negativos de la innovación tecnológica, ha sido considerable.

La relación de los riesgos con la ciencia y la tecnología es doble. En primer lugar porque algunas aplicaciones tecnológicas son consideradas amenazas para la salud y el entorno. Y en segundo lugar, la investigación científica es necesaria para constatar la presencia de estas amenazas y elaborar las regulaciones para evitarlas, por lo que se ha convertido en una de las herramientas necesarias en el gobierno del riesgo. Además, se apela al conocimiento científico y a la innovación tecnológica como fundamentales en la superación de algunos de los riesgos actuales que enfrentan las sociedades contemporáneas. Esta ambivalencia pública ha llevado a la Comisión Europea a calificar la relación 'ciencia y sociedad' de paradójica.

El presente volumen recoge las contribuciones de un seminario organizado en noviembre de 2001 por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Valencia en colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Ulrich Beck y Kristin Shrader-Frechette no pudieron participar en el seminario, pero hicieron llegar sus textos para que fueran incluidos en esta publicación. Los trabajos de Eduardo Rueda y Patricia García Menéndez fueron solicitados posteriormente para incorporarlos a este volumen con el fin de cubrir algunos aspectos que no habían sido abordados en el seminario.

El objetivo de este seminario fue revisar las aportaciones que desde diferentes disciplinas han contribuido a la comprensión de los conflictos sociales en torno a los riesgos, del alcance y de los límites de la evaluación de riesgos, y de los problemas éticos y políticos que se plantean en la gestión de riesgos. En esta línea, hemos organizado los trabajos de acuerdo con cuatro bloques temáticos: el riesgo en las sociedades contemporáneas, riesgo y conocimiento científico, riesgo y globalización, y ética y política del riesgo. Sin embargo, el riesgo desborda las fronteras disciplinares y temáticas, tal y como comprobará el lector a través de las distintas contribuciones que conforman este volumen.