Resumen
Los conflictos en torno a los riesgos tecnológicos se han convertido
en la actualidad en una de las fuentes destacadas del debate político.
En estos conflictos se recoge la preocupación ciudadana por la
protección de la salud y del ambiente, dos de los temas que mayor
atención despiertan en la opinión pública de las
sociedades desarrolladas. Los riesgos tecnológicos son también
objeto de análisis en reuniones internacionales, conduciendo eventualmente
a acuerdos y compromisos para hacerles frente.
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Índice
Presentación, por José Luis Luján y Javier Echeverría
PRIMERA PARTE: El riesgo en las sociedades contemporáneas
Riesgo y sociedad post-moderna, por Gotthard Bechmann
De la sociedad del riesgo a la sociedad de la incertidumbre, por Ramón
Ramos
Las construcciones del riesgo, por Steve Carr y Andoni Ibarra
SEGUNDA PARTE: Riesgos y conocimiento científico
Innovación tecnológica, riesgos e incertidumbres. En torno
a la relación entre conocimiento científico y política
tecnológica, por José Luis Luján y José Antonio
López Cerezo
Conocimiento experto y políticas públicas en las sociedades
tecnológicas. En busca del apoyo científico apropiado para
la protección de la salud pública, por Carl F. Cranor
Evaluación científica de riesgos y seguridad alimentaria
en la Unión Europea, por Andreu Palou
La gobernabilidad del riesgo en la Unión Europea, por Bruna De
Marchi y Silvio Funtowicz
TERCERA PARTE: Riesgo y globalización
La sociedad del riesgo mundial reexaminada: la amenaza terrorista, por
Ulrich Beck
Los riesgos de la globalización, por Javier Echeverría
Riesgo, cambio técnico y democracia en el subdesarrollo, por Rodrigo
Arocena
La justicia medioambiental, los pueblos indígenas y el problema
del paternalismo, por Kristin Shrader-Frechette
CUARTA PARTE: Ética y política del riesgo
Precaución, ciencia y pluralismo: Imperativos cognitivo-normativos
en la evaluación y gestión del riesgo tecnológico,
por Eduardo A. Rueda B.
Las estrategias de resolución de problemas y el estudio científico
del riesgo: el caso de los alimentos transgénicos, por Patricia
García Menéndez
Riesgo, ética y participación pública, por León
Olivé
A grandes males, pequeños remedios: La gestión del riesgo,
por J. Francisco Álvarez
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Fragmento
Presentación
Los conflictos en torno a los riesgos tecnológicos se han convertido
en la actualidad en una de las fuentes más destacadas del debate
político. En estos conflictos se recoge la preocupación
ciudadana por la protección de la salud y del ambiente, dos de
los temas que mayor atención despiertan en la opinión pública
de las sociedades desarrolladas. La evolución de este proceso ha
seguido caminos distintos en los países en los que se ha producido.
En cualquier caso, en las sociedades industriales las preocupaciones sobre
la degradación ambiental y los impactos negativos de las tecnologías
forman parte de los debates políticos institucionalizados y subyacen
a una parte de las protestas públicas más directas. También
estas preocupaciones son objeto de análisis en reuniones internacionales,
conduciendo eventualmente a acuerdos para abordarlas.
La cuestión, sin embargo, no es tanto si los peligros de nuestra
era científico-tecnológica son mayores o menores que los
de épocas anteriores, sino que hoy los peligros son habitualmente
imputados a acciones y decisiones humanas y, por tanto, se les otorga
la forma de riesgos. Si en el pasado muchos daños se atribuían
a los dioses, la naturaleza o simplemente el destino, hoy prácticamente
todos los peligros que nos amenazan parecen descansar sobre decisiones
y, en esa medida, son modificables e imputables moral, política
y jurídicamente.
Cuando hace algunos años las cadenas de televisión nos
mostraban las imágenes devastadoras de un terremoto en Turquía
pudimos observar como las consecuencias habían sido sustancialmente
distintas, dependiendo de las características de las construcciones.
A veces, tan sólo una calle era la frontera entre los efectos leves
y los catastróficos. El mismo huracán puede tener resultados
devastadores en un país e insignificantes en otro. Los terremotos
y los huracanes son fenómenos naturales, pero tendemos a pensar
que sus efectos sobre la vida de las personas son, por lo menos en parte,
producto de las acciones humanas que pueden tener que ver, por ejemplo,
con la regulación de la construcción y con la previsión
del riesgo. Las lluvias torrenciales o la gota fría son también
fenómenos naturales, pero sus consecuencias dependen del cuidado
y la adecuación de los lechos de los ríos y/o la construcción
de embalses, entre otros factores. Nuestras sociedades tienden a buscar
responsabilidades humanas tras la mayor parte de los daños, producidos
o potenciales. Hablar de sociedad del riesgo no significa afirmar que
la nuestra sea una sociedad con mayores peligros que otras sociedades
históricas. Básicamente significa que nuestra sociedad conceptualiza
buena parte de los posibles daños no como peligros, sino como riesgos.
Una parte de los riesgos que preocupan en la actualidad están
directamente relacionados con procesos productivos y con la aplicación
de tecnologías. El ejemplo más conocido es el de la energía
nuclear, pero también podemos referirnos a las emisiones de productos
químicos y a los debates en torno a la biotecnología. Por
tanto, hablar de riesgo significa también hablar de regulación
de las aplicaciones tecnológicas y de las políticas públicas
de ciencia y tecnología. Haciendo uso de una distinción
bien conocida, las preocupaciones por los riesgos de origen tecnológico
están relacionadas, por un lado, con las políticas públicas
para la ciencia (y la tecnología), esto es, políticas públicas
para el fomento de la investigación científica y la innovación
tecnológica; y, por otro lado, con la ciencia para las políticas
públicas, entre otras cosas, con el conocimiento científico
cuyo objetivo es proporcionar información relevante para el establecimiento
de regulaciones que tratan de minimizar estos riesgos de origen tecnológico.
Entonces, sociedad del conocimiento y sociedad del riesgo parecen ser
dos caras de una misma moneda. Por lo menos, en la medida en que la sociedad
del riesgo es también una sociedad tecnológica y el conocimiento
científico de los riesgos es una herramienta para su gestión.
La respuesta de las administraciones públicas a las preocupaciones
sociales por los riesgos tecnológicos se han basado en: a) hacer
uso de la ciencia para identificar y cuantificar los riesgos, y b) utilizar
dicho conocimiento para elaborar regulaciones de las aplicaciones tecnológicas
con el fin de controlar tales riesgos. La actividad científica
encaminada a conocer los riesgos se conoce como evaluación de riegos,
y las medidas políticas encaminadas a su regulación como
gestión de riesgos. El debate social, político y académico
en torno a esta estrategia, para abordar las preocupaciones públicas
por los efectos negativos de la innovación tecnológica,
ha sido considerable.
La relación de los riesgos con la ciencia y la tecnología
es doble. En primer lugar porque algunas aplicaciones tecnológicas
son consideradas amenazas para la salud y el entorno. Y en segundo lugar,
la investigación científica es necesaria para constatar
la presencia de estas amenazas y elaborar las regulaciones para evitarlas,
por lo que se ha convertido en una de las herramientas necesarias en el
gobierno del riesgo. Además, se apela al conocimiento científico
y a la innovación tecnológica como fundamentales en la superación
de algunos de los riesgos actuales que enfrentan las sociedades contemporáneas.
Esta ambivalencia pública ha llevado a la Comisión Europea
a calificar la relación 'ciencia y sociedad' de paradójica.
El presente volumen recoge las contribuciones de un seminario organizado
en noviembre de 2001 por la Universidad Internacional Menéndez
Pelayo (UIMP) de Valencia en colaboración con la Organización
de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(OEI). Ulrich Beck y Kristin Shrader-Frechette no pudieron participar
en el seminario, pero hicieron llegar sus textos para que fueran incluidos
en esta publicación. Los trabajos de Eduardo Rueda y Patricia García
Menéndez fueron solicitados posteriormente para incorporarlos a
este volumen con el fin de cubrir algunos aspectos que no habían
sido abordados en el seminario.
El objetivo de este seminario fue revisar las aportaciones que desde
diferentes disciplinas han contribuido a la comprensión de los
conflictos sociales en torno a los riesgos, del alcance y de los límites
de la evaluación de riesgos, y de los problemas éticos y
políticos que se plantean en la gestión de riesgos. En esta
línea, hemos organizado los trabajos de acuerdo con cuatro bloques
temáticos: el riesgo en las sociedades contemporáneas, riesgo
y conocimiento científico, riesgo y globalización, y ética
y política del riesgo. Sin embargo, el riesgo desborda las fronteras
disciplinares y temáticas, tal y como comprobará el lector
a través de las distintas contribuciones que conforman este volumen.
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