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Género, valores y sociedad
Una propuesta desde Iberoamérica

Autores: Lourdes Fernández Rius (coord.)
Colección: Educación en Valores
Edita: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (OEI) - Octaedro
Número de páginas: 157
Encuadernación: rústica
Tamaño: 15 x 23 cm
Fecha de edición: 2005
Edición número: 1
ISBN: 84-8063-768-4
Precio: 15 Euros

Resumen
Índice
Fragmento

Resumen

Nos encontramos ante una realidad diversa, sincrética, cambiante y en conflicto, todo lo cual emerge de modo más agudo ante la tensa situación económica, social y política que emana como efecto del neoliberalismo imperante y sus políticas de ajustes que hacen de las sociedades humanas hoy realidades cada vez más polarizadas en términos de acceso a los recursos económicos y espirituales, haciendo estallar más aún las intenciones de promover, educar y concretar los más elementales valores humanos.

La educación, sin ser la única vía de lucha en este sentido es, sin lugar a dudas, una de las más significativas. Sin educación, sin cultura, no será posible el análisis, la reflexión aguda y consciente, la interiorización crítica de los valores, la interacción crítica con nuestra realidad, ni el planeamiento y las acciones en sentidos transformadores.

En este sentido adquiere especial significación la formación en valores de los profesores y las profesoras que tienen a su cargo la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Es justamente el profesorado el eslabón esencial que, en el marco de la educación institucionalizada en la sociedad, desempeña con su experiencia e insustituible profesionalismo la significativa labor de educar a los individuos para sí y para la sociedad.

El empeño de esta obra transcurre por este camino, toda vez que intenta articular, en un análisis, las cuestiones relativas a los valores y al desarrollo social con la perspectiva de género. Esto resulta insoslayable en nuestros días en el empeño de avanzar en la búsqueda de mayor equidad social y humanismo.

La presente obra, convocada desde la Cátedra de Ética Aplicada y Educación en Valores de la Universidad de La Habana a partir de la solicitud del Programa de Educación en Valores de la OEI, ha contado con el privilegio de reunir, en un esfuerzo conjunto, a prestigiosas especialistas en el tema de Género, con una larga trayectoria de experiencia y producción en el mismo y activas protagonistas del pensamiento y las acciones en este sentido en sus respectivos contextos.

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Índice

Presentación
Lourdes Fernández Rius

I Equidad de género y desarrollo humano: el lugar de la educación
Ana Cecilia Escalante Herrera

II Ética, género y educación: una reflexión sobre cambios sociales y conflictos entre valores
Urania Ungo Montenegro

III Valores éticos y jurídicos de la edad desde la perspectiva de género
Graciela Hierro

IV Del sexismo a la igualdad de oportunidades en la educación
Mirta González Suárez

V Familia, violencia y derechos humanos de las mujeres: hacia una educación más democrática y humanista
Laura Guzmán Stein

VI Género, ciencia y educación en valores
Lourdes Fernández Rius

A manera de síntesis

Anexos

Presentación de las autoras

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Fragmento

Introducción

Presentación

La presente obra, convocada desde la Cátedra de Ética Aplicada y Educación en Valores de la Universidad de La Habana a partir de la solicitud del Programa de Educación en Valores de la OEI, ha contado con el privilegio de reunir, en un esfuerzo conjunto, a prestigiosas especialistas de Latinoamérica en el tema de Género, las cuales poseen una larga trayectoria de experiencia y producción en el mismo y son activas protagonistas del pensamiento y las acciones en este sentido en sus respectivos contextos. Ha sido esta una ocasión muy hermosa para el intercambio y acercamiento. A través de la obra que hemos logrado, se ofrece la visión de un segmento interesante del pensamiento latinoaméricano en el tema con unidad en su propia diversidad.

A su vez, se avanzan proposiciones progresivamente más integradoras, que anudan miradas y propuestas cada vez más holísticas y complejas del fenómeno, lo cual resulta una urgencia en nuestros días.

Son disímiles los esfuerzos en el pensamiento e investigación que enfatizan en la insuficiencia de la instrucción en la formación ciudadana para el logro de sociedades más humanas, equitativas, libres y justas. Cada vez más se acentúa la significación actual de la educación en valores de modo universal. De ahí la importancia de la presente obra que se propone contribuir a la formación de quienes tendrán en sus manos la hermosa labor de educar en valores.

El empeño de esta obra transcurre por este camino, toda vez que intenta articular en un análisis las cuestiones relativas a los valores y al desarrollo social con la perspectiva de género. Esto resulta insoslayable en nuestros días en el empeño de avanzar en búsquedas de mayor equidad social y humanismo. En ello la educación posee una incidencia medular.

Demostrar cómo las relaciones de género patriarcales prevalecientes aún en nuestros países y culturas, con las particularidades específicas de cada contexto, se convierten en límites para el desarrollo de valores humanos universales, para el desarrollo de la sociedad. resulta un hecho extremadamente importante. Ello coloca avances en la búsqueda de confluencias e impulsos hacia alternativas de reflexión y acción en lo cual el quehacer educativo posee un lugar esencial.

Resulta también interesante cómo las reflexiones que se brindan se presentan desde diversas aristas, algunas más cosmovisivas, que atienden el problema desde ángulos más generales y otras más específicas aunque siempre intentando ofrecer una mirada global del asunto, desde el contexto latinoamericano. Asimismo, la diversidad se enriquece ante la interdisciplinariedad en la medida que articula el concierto de ciencias como la Filosofía, la Psicología, la Sociología.

Las sociedades patriarcales se diseñan y organizan desde una prescripción de valores y normas identificables con una determinada construcción simbólica de masculinidad y feminidad. Todas las sociedades, con sus ritmos y especificidades propios experimentan transformaciones en este sentido que evidencian puntos de tensión entre conservación y cambio.

El patriarcado se va construyendo en lo simbólico, en la organización social y en un sistema de prácticas. El género hace referencia a una construcción simbólica que integra los atributos asignados a las personas a partir de su sexo, a la organización diferencial y excluyente de los seres humanos en tipos femeninos y masculinos. Los valores y roles escindidos para cada género no tienen el mismo reconocimiento social sino que acentúan la supremacía de lo masculino. El orden fundado sobre la sexualidad es un orden de poder concretado en maneras de vivir con oportunidades y restricciones diferentes.

Lo masculino (atribuido fundamentalmente a los hombres) se erige como supremo sobre lo femenino (atribuido fundamentalmente a las mujeres}. Estamos ante el patriarcado, una política de dominación de lo masculino y dependencia de lo femenino presente incluso en los actos aparentemente más privados y personales.

La subsistencia de tales valores y atribuciones hace que las mujeres tengan menos oportunidades, constituyendo la mayor parte de los pobres en el mundo. Aparece, así, la desigualdad de género, fuertemente relacionada con la pobreza humana y la ausencia de democracia.

En el proceso de socialización se producen y reproducen relaciones de poder o de equidad-respeto a las diferencias. Cristalizan las subculturas de género, las tradiciones culturales y la sociedad en general.

En muchos de nuestros países se ha logrado, paulatinamente, avanzar en políticas y leyes tendientes a desmontar la cultura patriarcal, en lo cual habrá que continuar. Sin embargo, en el plano de la subjetividad social e individual, queda mucho por hacer. En este sentido la demanda fundamental es a la educación. La perpetuidad y el desmontaje de valores patriarcales tiene su ocurrencia esencialmente a través de la educación, institucionalizada o no. De modo que educar en valores incluye, irremisiblemente, educar desde una perspectiva de género.

En este sentido adquiere especial significación la formación en valores de los profesores y las profesoras que tienen a su cargo la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Es justamente el profesorado el eslabón esencial que, en el marco de la educación institucionalizada en la sociedad, desempeña con su experiencia e insustituible profesionalismo la significativa labor de educar a los individuos para sí y para la sociedad.

A continuación ofrecemos un breve resumen de los seis artículos que hemos reunido en la presente obra para abordar dichas problemáticas.

"Equidad de género y desarrollo humano: el lugar de la educación", nos ofrece el paradigma de desarrollo humano y su relación con el enfoque de género, en especial cómo esta relación apunta a la búsqueda de calidad de vida entre mujeres y hombres, caracterizada por relaciones sociales equitativas y éticas. Ambos se centran en la condición humana, en el interés por desmontar la desigualdad y el ejercicio del poder, de lograr la participación crítica y democrática y mejorar la calidad de vida. Se precisan los obstáculos hoy para alcanzar tal equidad resultando vital para la educación en valores, la claridad que en este sentido aporta este trabajo. Es justamente la educación la vía para el desmontaje de estereotipos de género, para la promoción de relaciones de equidad y humanismo entre las personas y para el fomento del desarrollo humano. Urge una acción organizada para introducir esto en las políticas del estado en lo cual la educación desde una perspectiva de género resulta una herramienta imprescindible.

"Ética, género y educación: una reflexión sobre cambios sociales y conflictos entre valores", nos presenta un análisis en el que se intenta correlacionar el gran protagonismo de las mujeres, esencialmente en las últimas tres décadas con los cambios socioculturales que ello ha ocasionado en especial en las sociedades latinoamericanas en cuanto a los valores, las representaciones, las relaciones entre los géneros, las subjetividades e identidades de género, las prácticas de la propia vida, la educación, la imagen de la mujer en la publicidad, en la política, etcétera.

Se asiste, actualmente, a tensiones derivadas de conflictos entre valores que cambian, a la vez que se mantiene la resistencia a tales cambios. Encontramos una moral en transición, una génesis y caducidad de valores en tensiones y conflictos en los más disímiles espacios del tejido social, desde los más amplios y generales hasta los más específicos como los familiares, las relaciones paternofiliales y conyugales.

Los nuevos valores que se defienden y se van conquistando por las mujeres como la autonomía, la igualdad o la libertad coexisten con valores tradicionales de feminidad con los costos existenciales expresados en la violencia familiar y en la comercialización de su actual imagen de mujer autónoma. Todo ello en medio del contexto de un neoliberalismo, de políticas de ajuste estructural y sus efectos como las crisis económicas, miseria material, espiritual, desigualdad brutal que agravan o recrudecen la resistencia ante los cambios de los valores en tensión.

Valores en cambio a la vez que resistencia a tales cambios generan tensiones en los más disímiles espacios del tejido social. Ello es una contradicción necesaria para el avance social en lo cual los educadores poseen un lugar protagónico.

Develar este punto actual de cambio y conservación y sus implicaciones en los diversos espacios vitales contemporáneos posee especial significación para la educación en valores. Se trata pues de tensos cambios en valores sociales que deben ser detectados y examinados debidamente en el empeño de impulsar la educación en este ámbito. Los docentes deben encontrar formas de crear conciencia entre las y los jóvenes de que este cambio histórico está ocurriendo en ellos mismos. Impulsar la reflexión crítica y solidaria es justamente el llamado a la educación para promover los cambios y transformaciones en este sentido.

En "Valores éticos y jurídicos de la edad desde la perspectiva de género", se puede apreciar la defensa de los derechos humanos como fundamento de la moralidad y la ética lo cual resulta importante si entendemos los derechos como derivados de lo que, en reconocimiento activo de la comunidad, se va entendiendo como "lo bueno".

En esto interviene la educación como la vía para enseñar sentimientos y educar en los derechos humanos y su defensa, en el sentimiento de indignación cuando tales derechos se pierden, de compasión cuando se violan los derechos de otra persona y la defensa de los derechos como apoyo a la dignidad personal y la autoestima. Por ello un texto de esta naturaleza posee especial significación para la formación del profesorado encargado de la educación en valores.

La diferencia de clase, de etnia, de raza y de edad se cruzan en la diferencia sexual y configuran las necesidades de la temporalidad de todos los seres humanos en todas las culturas y épocas históricas.

"Del sexismo a la igualdad de oportunidades en la educación", parte de desvelar el sexismo existente en la socialización de los seres humanos y en la educación. En la educación sobrevive el sexismo. el patriarcado y la noción de feminidad apegada a la maternidad y a la familia. El sexismo -o la discriminación por ser hombres o mujeres- es una de las barreras educativas más usuales que impiden el desarrollo de las potencialidades humanas. Cumplir con los derechos humanos y las libertades básicas supone la eliminación paulatina de tal sexismo.

La educación es considerada como llave para el conocimiento que promueva la inserción de las personas en una sociedad de perspectivas democráticas, humanísticas, de respeto a los derechos humanos, a la autonomía y a la crítica.

Para superar el sexismo, por su profundo arraigo. se requiere de un análisis profundo de las prácticas cotidianas discriminatorias, que no sólo constituyen faltas éticas sino que son además ilegales.

Promover la sensibilidad y formación del profesorado en este sentido constituye una pieza clave si deseamos avanzar en educación en valores de adolescentes y jóvenes. En este artículo se plantean propuestas para promover la equidad de género en la educación en el marco del respeto a los derechos humanos.

"Familia. violencia y derechos humanos de las mujeres: hacia una educación más democrática y humanista", nos presenta la crisis esencialmente en la familia nuclear patriarcal con el modelo de dominancia-sumisión como decadente para significar las transformaciones actuales y la amplia diversidad de estructuras que vive la familia hoy. La sobrevivencia de la socialización sexista anida por excelencia en la familia donde, por consiguiente, se crea y reproduce la inequidad, el autoritarismo, la violencia, la intolerancia y la explotación del trabajo de las mujeres.

Democratizar la vida cotidiana de la familia emana como exigencia urgente lo cual se inserta en la promoción de una cultura para los derechos humanos y para una educación no sexista. Sin la educación cada vez más profunda y dirigida en este sentido será imposible avanzar en la democratización de la vida familiar, en la incentivación de los derechos humanos y la eliminación de la violencia.

Buscar puntos donde se interceptan los ejes "Género-ciencia-educación en valores", resulta el centro de análisis en este artículo. Los valores humanos de libertad, justicia, equidad, autonomía, humanismo, entre otros, resultan violentados en el contexto de la cultura patriarcal lo cual se anuda con una determinada noción de "ciencia positivista". Diversos entretejidos entre estos tres ejes develan la existencia de un privilegio de dicotomías. de exclusiones y antagonismos y con ello el estallido de valores humanos, ecológicos, epistémicos. El patriarcado y esta noción de ciencia se enlazan y nutren mutuamente para producir sentidos en la subjetividad social e individual. Ello nos sitúa ante la inminencia de una educación no sexista que desarticule la segregación horizontal y vertical de las ciencias. Es de especial significación el examen que de este tópico puedan hacer profesores y profesoras y la creciente formación que puedan adquirir en este sentido al ser justamente la educación la vía esencial para el desmontaje de estereotipos de género y en el ámbito de las ciencias.

El desarrollo humano sostenible supone, por un lado, el desarrollo de las capacidades humanas para mejorar la calidad de vida de las personas y, por otro, la participación en la sociedad de forma digna, la oportunidad de opciones y de toma de decisiones en la comunidad así como la viabilidad en términos ecológicos y sociales. Se trata de un desarrollo humano centrado en la persona. En este sentido. excluir a las mujeres y a los hombres de las auténticas oportunidades limitaría el tránsito hacia un desarrollo autónomo y sostenible.

Nuestro destino final es ofrecer a educadores y educadoras conceptos, ideas, reflexiones en cuanto al tema que contribuyan a su capacitación en este sentido. El empeño y amor que hemos puesto en este trabajo lo depositamos en ellos y ellas con el anhelo de que les haya sido útil y con la esperanza de que podamos contribuir, al menos, a mover el orden existente de estas cosas y a continuar desarrollando -a través de la educación- la sensibilidad para el encuentro de caminos y acciones que progresivamente nos acerquen cada vez más a la justicia, a la equidad y al humanismo en nuestras sociedades.

De modo especial deseo expresar un profundo agradecimiento a los especialistas Graciela Hierro de México, Urania Ungo de Panamá, Ana Cecilia Escalante, Laura Guzmán y Mirta González de Costa Rica, las cuales, desde el esfuerzo que supone poner a punto en relativamente breve tiempo sus trabajos, asumieron con entusiasmo y compromiso su contribución a este producto final. Ha sido un privilegio esta ocasión que esperamos pueda tener continuidad.

Un agradecimiento especial también a las autoridades de la OEI y a su programa de Educación en Valores que nos ha ofrecido esta ocasión para el encuentro de todas nosotras, camino fecundo para el intercambio e integración de las culturas y los pueblos, y modesta contribución al impulso de la educación en valores desde una perspectiva de género en nuestros países de Iberoamérica.

Finalmente a maestras y maestros a quienes destinamos esta obra y que se aunarán, sin dudas, al empeño que nos ha mantenido activas en estos últimos meses: promover ideas, reflexiones, cuestionamientos y acciones educativas hacia la búsqueda y el encuentro de sociedades cada vez mejores y más humanas.

Dra. LOURDES FERNÁNDEZ RIUS
Facultad de Psicología
Cátedra de Ética Aplicada y Educación en Valores Universidad de La Habana

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