Resumen
Nos encontramos ante una realidad diversa, sincrética, cambiante
y en conflicto, todo lo cual emerge de modo más agudo ante la tensa
situación económica, social y política que emana
como efecto del neoliberalismo imperante y sus políticas de ajustes
que hacen de las sociedades humanas hoy realidades cada vez más
polarizadas en términos de acceso a los recursos económicos
y espirituales, haciendo estallar más aún las intenciones
de promover, educar y concretar los más elementales valores humanos.
La educación, sin ser la única vía de lucha en este
sentido es, sin lugar a dudas, una de las más significativas. Sin
educación, sin cultura, no será posible el análisis,
la reflexión aguda y consciente, la interiorización crítica
de los valores, la interacción crítica con nuestra realidad,
ni el planeamiento y las acciones en sentidos transformadores.
En este sentido adquiere especial significación la formación
en valores de los profesores y las profesoras que tienen a su cargo la
educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Es justamente el profesorado el eslabón esencial que, en el marco
de la educación institucionalizada en la sociedad, desempeña
con su experiencia e insustituible profesionalismo la significativa labor
de educar a los individuos para sí y para la sociedad.
El empeño de esta obra transcurre por este camino, toda vez que
intenta articular, en un análisis, las cuestiones relativas a los
valores y al desarrollo social con la perspectiva de género. Esto
resulta insoslayable en nuestros días en el empeño de avanzar
en la búsqueda de mayor equidad social y humanismo.
La presente obra, convocada desde la Cátedra de Ética Aplicada
y Educación en Valores de la Universidad de La Habana a partir
de la solicitud del Programa de Educación en Valores de la OEI,
ha contado con el privilegio de reunir, en un esfuerzo conjunto, a prestigiosas
especialistas en el tema de Género, con una larga trayectoria de
experiencia y producción en el mismo y activas protagonistas del
pensamiento y las acciones en este sentido en sus respectivos contextos.
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Índice
Presentación
Lourdes Fernández Rius
I Equidad de género y desarrollo humano: el lugar de la educación
Ana Cecilia Escalante Herrera
II Ética, género y educación: una reflexión
sobre cambios sociales y conflictos entre valores
Urania Ungo Montenegro
III Valores éticos y jurídicos de la edad desde la perspectiva
de género
Graciela Hierro
IV Del sexismo a la igualdad de oportunidades en la educación
Mirta González Suárez
V Familia, violencia y derechos humanos de las mujeres: hacia una
educación más democrática y humanista
Laura Guzmán Stein
VI Género, ciencia y educación en valores
Lourdes Fernández Rius
A manera de síntesis
Anexos
Presentación de las autoras
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Fragmento
Introducción
Presentación
La presente obra, convocada desde la Cátedra
de Ética Aplicada y Educación en Valores de la Universidad
de La Habana a partir de la solicitud del Programa de Educación
en Valores de la OEI, ha contado con el privilegio de reunir, en un esfuerzo
conjunto, a prestigiosas especialistas de Latinoamérica en el tema
de Género, las cuales poseen una larga trayectoria de experiencia
y producción en el mismo y son activas protagonistas del pensamiento
y las acciones en este sentido en sus respectivos contextos. Ha sido esta
una ocasión muy hermosa para el intercambio y acercamiento. A través
de la obra que hemos logrado, se ofrece la visión de un segmento
interesante del pensamiento latinoaméricano en el tema con unidad
en su propia diversidad.
A su vez, se avanzan proposiciones progresivamente
más integradoras, que anudan miradas y propuestas cada vez más
holísticas y complejas del fenómeno, lo cual resulta una
urgencia en nuestros días.
Son disímiles los esfuerzos en el pensamiento
e investigación que enfatizan en la insuficiencia de la instrucción
en la formación ciudadana para el logro de sociedades más
humanas, equitativas, libres y justas. Cada vez más se acentúa
la significación actual de la educación en valores de modo
universal. De ahí la importancia de la presente obra que se propone
contribuir a la formación de quienes tendrán en sus manos
la hermosa labor de educar en valores.
El empeño de esta obra transcurre por
este camino, toda vez que intenta articular en un análisis las
cuestiones relativas a los valores y al desarrollo social con la perspectiva
de género. Esto resulta insoslayable en nuestros días en
el empeño de avanzar en búsquedas de mayor equidad social
y humanismo. En ello la educación posee una incidencia medular.
Demostrar cómo las relaciones de género
patriarcales prevalecientes aún en nuestros países y culturas,
con las particularidades específicas de cada contexto, se convierten
en límites para el desarrollo de valores humanos universales, para
el desarrollo de la sociedad. resulta un hecho extremadamente importante.
Ello coloca avances en la búsqueda de confluencias e impulsos hacia
alternativas de reflexión y acción en lo cual el quehacer
educativo posee un lugar esencial.
Resulta también interesante cómo
las reflexiones que se brindan se presentan desde diversas aristas, algunas
más cosmovisivas, que atienden el problema desde ángulos
más generales y otras más específicas aunque siempre
intentando ofrecer una mirada global del asunto, desde el contexto latinoamericano.
Asimismo, la diversidad se enriquece ante la interdisciplinariedad en
la medida que articula el concierto de ciencias como la Filosofía,
la Psicología, la Sociología.
Las sociedades patriarcales se diseñan
y organizan desde una prescripción de valores y normas identificables
con una determinada construcción simbólica de masculinidad
y feminidad. Todas las sociedades, con sus ritmos y especificidades propios
experimentan transformaciones en este sentido que evidencian puntos de
tensión entre conservación y cambio.
El patriarcado se va construyendo en lo simbólico,
en la organización social y en un sistema de prácticas.
El género hace referencia a una construcción simbólica
que integra los atributos asignados a las personas a partir de su sexo,
a la organización diferencial y excluyente de los seres humanos
en tipos femeninos y masculinos. Los valores y roles escindidos para cada
género no tienen el mismo reconocimiento social sino que acentúan
la supremacía de lo masculino. El orden fundado sobre la sexualidad
es un orden de poder concretado en maneras de vivir con oportunidades
y restricciones diferentes.
Lo masculino (atribuido fundamentalmente a los
hombres) se erige como supremo sobre lo femenino (atribuido fundamentalmente
a las mujeres}. Estamos ante el patriarcado, una política de dominación
de lo masculino y dependencia de lo femenino presente incluso en los actos
aparentemente más privados y personales.
La subsistencia de tales valores y atribuciones
hace que las mujeres tengan menos oportunidades, constituyendo la mayor
parte de los pobres en el mundo. Aparece, así, la desigualdad de
género, fuertemente relacionada con la pobreza humana y la ausencia
de democracia.
En el proceso de socialización se producen
y reproducen relaciones de poder o de equidad-respeto a las diferencias.
Cristalizan las subculturas de género, las tradiciones culturales
y la sociedad en general.
En muchos de nuestros países se ha logrado,
paulatinamente, avanzar en políticas y leyes tendientes a desmontar
la cultura patriarcal, en lo cual habrá que continuar. Sin embargo,
en el plano de la subjetividad social e individual, queda mucho por hacer.
En este sentido la demanda fundamental es a la educación. La perpetuidad
y el desmontaje de valores patriarcales tiene su ocurrencia esencialmente
a través de la educación, institucionalizada o no. De modo
que educar en valores incluye, irremisiblemente, educar desde una perspectiva
de género.
En este sentido adquiere especial significación
la formación en valores de los profesores y las profesoras que
tienen a su cargo la educación de niños, niñas, adolescentes
y jóvenes. Es justamente el profesorado el eslabón esencial
que, en el marco de la educación institucionalizada en la sociedad,
desempeña con su experiencia e insustituible profesionalismo la
significativa labor de educar a los individuos para sí y para la
sociedad.
A continuación ofrecemos un breve resumen
de los seis artículos que hemos reunido en la presente obra para
abordar dichas problemáticas.
"Equidad de género y desarrollo
humano: el lugar de la educación", nos ofrece el paradigma
de desarrollo humano y su relación con el enfoque de género,
en especial cómo esta relación apunta a la búsqueda
de calidad de vida entre mujeres y hombres, caracterizada por relaciones
sociales equitativas y éticas. Ambos se centran en la condición
humana, en el interés por desmontar la desigualdad y el ejercicio
del poder, de lograr la participación crítica y democrática
y mejorar la calidad de vida. Se precisan los obstáculos hoy para
alcanzar tal equidad resultando vital para la educación en valores,
la claridad que en este sentido aporta este trabajo. Es justamente la
educación la vía para el desmontaje de estereotipos de género,
para la promoción de relaciones de equidad y humanismo entre las
personas y para el fomento del desarrollo humano. Urge una acción
organizada para introducir esto en las políticas del estado en
lo cual la educación desde una perspectiva de género resulta
una herramienta imprescindible.
"Ética, género y educación:
una reflexión sobre cambios sociales y conflictos entre valores",
nos presenta un análisis en el que se intenta correlacionar el
gran protagonismo de las mujeres, esencialmente en las últimas
tres décadas con los cambios socioculturales que ello ha ocasionado
en especial en las sociedades latinoamericanas en cuanto a los valores,
las representaciones, las relaciones entre los géneros, las subjetividades
e identidades de género, las prácticas de la propia vida,
la educación, la imagen de la mujer en la publicidad, en la política,
etcétera.
Se asiste, actualmente, a tensiones derivadas
de conflictos entre valores que cambian, a la vez que se mantiene la resistencia
a tales cambios. Encontramos una moral en transición, una génesis
y caducidad de valores en tensiones y conflictos en los más disímiles
espacios del tejido social, desde los más amplios y generales hasta
los más específicos como los familiares, las relaciones
paternofiliales y conyugales.
Los nuevos valores que se defienden y se van
conquistando por las mujeres como la autonomía, la igualdad o la
libertad coexisten con valores tradicionales de feminidad con los costos
existenciales expresados en la violencia familiar y en la comercialización
de su actual imagen de mujer autónoma. Todo ello en medio del contexto
de un neoliberalismo, de políticas de ajuste estructural y sus
efectos como las crisis económicas, miseria material, espiritual,
desigualdad brutal que agravan o recrudecen la resistencia ante los cambios
de los valores en tensión.
Valores en cambio a la vez que resistencia a
tales cambios generan tensiones en los más disímiles espacios
del tejido social. Ello es una contradicción necesaria para el
avance social en lo cual los educadores poseen un lugar protagónico.
Develar este punto actual de cambio y conservación
y sus implicaciones en los diversos espacios vitales contemporáneos
posee especial significación para la educación en valores.
Se trata pues de tensos cambios en valores sociales que deben ser detectados
y examinados debidamente en el empeño de impulsar la educación
en este ámbito. Los docentes deben encontrar formas de crear conciencia
entre las y los jóvenes de que este cambio histórico está
ocurriendo en ellos mismos. Impulsar la reflexión crítica
y solidaria es justamente el llamado a la educación para promover
los cambios y transformaciones en este sentido.
En "Valores éticos y jurídicos
de la edad desde la perspectiva de género", se puede apreciar
la defensa de los derechos humanos como fundamento de la moralidad y la
ética lo cual resulta importante si entendemos los derechos como
derivados de lo que, en reconocimiento activo de la comunidad, se va entendiendo
como "lo bueno".
En esto interviene la educación como
la vía para enseñar sentimientos y educar en los derechos
humanos y su defensa, en el sentimiento de indignación cuando tales
derechos se pierden, de compasión cuando se violan los derechos
de otra persona y la defensa de los derechos como apoyo a la dignidad
personal y la autoestima. Por ello un texto de esta naturaleza posee especial
significación para la formación del profesorado encargado
de la educación en valores.
La diferencia de clase, de etnia, de raza y
de edad se cruzan en la diferencia sexual y configuran las necesidades
de la temporalidad de todos los seres humanos en todas las culturas y
épocas históricas.
"Del sexismo a la igualdad de oportunidades
en la educación", parte de desvelar el sexismo existente en
la socialización de los seres humanos y en la educación.
En la educación sobrevive el sexismo. el patriarcado y la noción
de feminidad apegada a la maternidad y a la familia. El sexismo -o la
discriminación por ser hombres o mujeres- es una de las barreras
educativas más usuales que impiden el desarrollo de las potencialidades
humanas. Cumplir con los derechos humanos y las libertades básicas
supone la eliminación paulatina de tal sexismo.
La educación es considerada como llave
para el conocimiento que promueva la inserción de las personas
en una sociedad de perspectivas democráticas, humanísticas,
de respeto a los derechos humanos, a la autonomía y a la crítica.
Para superar el sexismo, por su profundo arraigo.
se requiere de un análisis profundo de las prácticas cotidianas
discriminatorias, que no sólo constituyen faltas éticas
sino que son además ilegales.
Promover la sensibilidad y formación
del profesorado en este sentido constituye una pieza clave si deseamos
avanzar en educación en valores de adolescentes y jóvenes.
En este artículo se plantean propuestas para promover la equidad
de género en la educación en el marco del respeto a los
derechos humanos.
"Familia. violencia y derechos humanos
de las mujeres: hacia una educación más democrática
y humanista", nos presenta la crisis esencialmente en la familia
nuclear patriarcal con el modelo de dominancia-sumisión como decadente
para significar las transformaciones actuales y la amplia diversidad de
estructuras que vive la familia hoy. La sobrevivencia de la socialización
sexista anida por excelencia en la familia donde, por consiguiente, se
crea y reproduce la inequidad, el autoritarismo, la violencia, la intolerancia
y la explotación del trabajo de las mujeres.
Democratizar la vida cotidiana de la familia
emana como exigencia urgente lo cual se inserta en la promoción
de una cultura para los derechos humanos y para una educación no
sexista. Sin la educación cada vez más profunda y dirigida
en este sentido será imposible avanzar en la democratización
de la vida familiar, en la incentivación de los derechos humanos
y la eliminación de la violencia.
Buscar puntos donde se interceptan los ejes
"Género-ciencia-educación en valores", resulta
el centro de análisis en este artículo. Los valores humanos
de libertad, justicia, equidad, autonomía, humanismo, entre otros,
resultan violentados en el contexto de la cultura patriarcal lo cual se
anuda con una determinada noción de "ciencia positivista".
Diversos entretejidos entre estos tres ejes develan la existencia de un
privilegio de dicotomías. de exclusiones y antagonismos y con ello
el estallido de valores humanos, ecológicos, epistémicos.
El patriarcado y esta noción de ciencia se enlazan y nutren mutuamente
para producir sentidos en la subjetividad social e individual. Ello nos
sitúa ante la inminencia de una educación no sexista que
desarticule la segregación horizontal y vertical de las ciencias.
Es de especial significación el examen que de este tópico
puedan hacer profesores y profesoras y la creciente formación que
puedan adquirir en este sentido al ser justamente la educación
la vía esencial para el desmontaje de estereotipos de género
y en el ámbito de las ciencias.
El desarrollo humano sostenible supone, por
un lado, el desarrollo de las capacidades humanas para mejorar la calidad
de vida de las personas y, por otro, la participación en la sociedad
de forma digna, la oportunidad de opciones y de toma de decisiones en
la comunidad así como la viabilidad en términos ecológicos
y sociales. Se trata de un desarrollo humano centrado en la persona. En
este sentido. excluir a las mujeres y a los hombres de las auténticas
oportunidades limitaría el tránsito hacia un desarrollo
autónomo y sostenible.
Nuestro destino final es ofrecer a educadores
y educadoras conceptos, ideas, reflexiones en cuanto al tema que contribuyan
a su capacitación en este sentido. El empeño y amor que
hemos puesto en este trabajo lo depositamos en ellos y ellas con el anhelo
de que les haya sido útil y con la esperanza de que podamos contribuir,
al menos, a mover el orden existente de estas cosas y a continuar desarrollando
-a través de la educación- la sensibilidad para el encuentro
de caminos y acciones que progresivamente nos acerquen cada vez más
a la justicia, a la equidad y al humanismo en nuestras sociedades.
De modo especial deseo expresar un profundo
agradecimiento a los especialistas Graciela Hierro de México, Urania
Ungo de Panamá, Ana Cecilia Escalante, Laura Guzmán y Mirta
González de Costa Rica, las cuales, desde el esfuerzo que supone
poner a punto en relativamente breve tiempo sus trabajos, asumieron con
entusiasmo y compromiso su contribución a este producto final.
Ha sido un privilegio esta ocasión que esperamos pueda tener continuidad.
Un agradecimiento especial también a
las autoridades de la OEI y a su programa de Educación en Valores
que nos ha ofrecido esta ocasión para el encuentro de todas nosotras,
camino fecundo para el intercambio e integración de las culturas
y los pueblos, y modesta contribución al impulso de la educación
en valores desde una perspectiva de género en nuestros países
de Iberoamérica.
Finalmente a maestras y maestros a quienes destinamos
esta obra y que se aunarán, sin dudas, al empeño que nos
ha mantenido activas en estos últimos meses: promover ideas, reflexiones,
cuestionamientos y acciones educativas hacia la búsqueda y el encuentro
de sociedades cada vez mejores y más humanas.
Dra. LOURDES FERNÁNDEZ RIUS
Facultad de Psicología
Cátedra de Ética Aplicada y Educación en Valores
Universidad de La Habana
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