Resumen
En sociedades democráticas se da por supuesto el carácter
democrático de la educación; pero ésa es una obviedad
que necesita ser revisada. Es cierto que los partidos políticos
que aspiran a gobernar incluyen en sus programas un capítulo cada
vez más importante referido a temas educativos, y que los gobiernos
elegidos por la ciudadanía han de rendir cuentas a la sociedad
sobre el tipo de educación que se considera socialmente deseable
y sobre el funcionamiento de las instituciones educativas. No obstante,
ese es solo un aspecto de la educación democrática. Un aspecto
fundamental porque es la base de los sistemas educativos democráticos,
pero insuficiente a todas luces si el sentido de la democracia no impregna
cada uno de los escenarios y procesos que configuran la acción
educativa. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas que pretenden
contribuir eficazmente a formar a la ciudadanía para el ejercicio
de la democracia, han de dotarse de los instrumentos pedagógicos,
canales de participación y sistemas organizativos necesarios para
favorecer la práctica democrática y la adquisición
de habilidades y valores tales como la capacidad deliberativa y las competencias
para el diálogo.
Este libro trata de reflexionar sobre la relación entre democracia,
ciudadanía y educación, y de aportar algunos elementos para
desarrollar una perspectiva actual de la educación democrática.
De ahí que algunos capítulos ahonden en el análisis
de dicha relación, y otros destaquen las aportaciones que han realizado
autores como Freire y Habermas a una determinada visión de la democracia
radical.
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Índice
Introducción
Ana Ayuste
I Educación democrática: trampas y dificultades.
Fernando Gil y David Reyero
II La pedagogía de Paulo Freire y el proceso de democratización
de Brasil.
Algunos aspectos de su teoría, de su método y de su praxis.
Moacir Gadotti
III Las contribuciones de Habermas y Freire a una teoría de la
educación
democrática centrada en la deliberación racional y el diálogo.
Ana Ayuste
IV La organización deliberativa de las instituciones educativas
democráticas.
Jordi Lleras y Alfons Medina
V La educación en América Latina y el Caribe: una aproximación
teórica a la ciudadanía,
la democracia y el multiculturalismo.
Carlos Alberto Torres
Presentación de los autores.
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Fragmento
Introducción
La relación entre educación y
democracia ha sido ampliamente estudiada, sobre todo desde que Dewey la
convirtiera en un tema central de sus reflexiones y propuestas pedagógicas.
Sin embargo, y a pesar de las aportaciones que se han venido haciendo
desde entonces todavía hoy continúa siendo imprescindible
reflexionar sobre esta relación. En sociedades democráticas
se da por supuesto el carácter democrático de la educación;
pero esa es una obviedad que necesita ser revisada. Es cierto que los
partidos políticos que aspiran a gobernar incluyen en sus programas
un capítulo cada vez más importante referido a temas educativos,
y que los gobiernos elegidos por la ciudadanía han de rendir cuentas
a la sociedad sobre el tipo de educación que se considera socialmente
deseable y sobre el funcionamiento de las instituciones educativas. No
obstante, ese es sólo un aspecto de la educación democrática.
Un aspecto fundamental porque es la base de los sistemas educativos democráticos,
pero insuficiente a todas luces si el sentido de la democracia no impregna
cada uno de los escenarios y procesos que configuran la acción
educativa. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas que pretenden
contribuir eficazmente a formar a la ciudadanía para el ejercicio
de la democracia, han de dotarse de los instrumentos pedagógicos,
canales de participación y sistemas organizativos necesarios para
favorecer la práctica democrática y la adquisición
de habilidades y valores tales como la capacidad deliberativa y las competencias
para el diálogo.
Este libro trata de reflexionar sobre la relación
entre democracia, ciudadanía y educación, y de aportar algunos
elementos para desarrollar una perspectiva actual de la educación
democrática. De ahí que algunos capítulos de este
libro ahonden en el análisis de dicha relación y otros,
destaquen las aportaciones que han realizado autores como Freire y l-labermas
a una determinada visión de la democracia radical. Con la expresión
"democracia radical" nos estamos refiriendo, en este caso, a
un modelo de democracia que sitúa en el centro de la vida política
la participación ciudadana y el debate público sobre aquellos
temas que se consideran socialmente relevantes. En este sentido, la noción
de democracia de deliberativa de Habermas y el modelo de educación
dialógica de Freire tienen la ventaja, a mi juicio, de poner el
énfasis en la capacidad del sujeto para reflexionar, examinar diferentes
puntos de vista y participar en el debate público a partir de una
opinión bien fundada. Así entendido, el proceso democrático
no implica sólo una habilidad para dialogar o para participar,
requiere además la capacidad de buscar información y adquirir
aquellas habilidades necesarias para comprender e, incluso, recrear dicha
información. Lo que significa que los estudiantes han de dominar
los conocimientos que se consideran socialmente básicos. Entre
ellos se incluyen, lógicamente, desde la capacidad lectoescritora,
a la comprensión científica, el desarrollo del pensamiento
crítico o valores como el respeto a la diversidad, la no violencia,
la rectitud normativa o la veracidad. En este sentido, la educación
democrática no se reduce a la representación de determinadas
formas de organización ni a un contenido educativo concreto. sino
que se encuentra estrecharnente relacionada con todas las dimensiones
del proceso educativo.
Por otra parte. esta concepción de la
democracia exige la reciprocidad entre personas libres e iguales y el
convencimiento de que éstas pueden entenderse entre sí.
Es decir, concibe a las personas capaces de participar en el gobierno
de las diferentes instituciones que conforman la sociedad, debatiendo
y pactando con sus representantes, las políticas y decisiones que
les afectan. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas han
de estar abiertas a la opinión de la ciudadanía sobre qué
tipo de educación considera deseable y, asimismo, han de promover
la participación de los estudiantes y de la comunidad en los aspectos
centrales del currículum y de la organización de los centros
educativos.
Sobre todas estas cuestiones y otras también
relacionadas con la educación, la ciudadanía y la democracia
van a tratar los cinco capítulos que componen este libro. En el
primero, "Educación democrática: trampas y dificultades",
Fernando Gil y David Reyero, profesores de la Universidad Complutense
de Madrid, analizan críticamente algunos de los problemas fundamentales
a los que se enfrenta hoy la educación democrática. Estos
problemas tienen que ver con la crisis del sujeto, la crisis de los saberes
contingentes, las pedagogías de la sospecha y el individualismo
social. Asimismo, plantean cómo uno de los errores de la educación
democrática ha sido idealizar excesivamente las condiciones ideales
de la convivencia democrática obviando otras finalidades centrales
de la educación. Todo ello ha dificultado el desarrollo de la educación
democrática o, como tratan de explicar los autores del texto, ha
hecho que ésta se viera atrapada en algunas trampas. Algunas de
estas trampas tienen que ver con una compresión blanda o poco exigente
de la educación democrática, que tiende a favorecer el proceso
de toma de decisiones pero que renuncia a la posibilidad de encontrar
el mejor argumento, o que convierte en una especie de debate televisivo
el ejercicio de la democracia. Por ello, la tesis central de este capítulo
gira en torno a la necesidad de hacer más educativa, formativa,
la educación democrática, sin que eso signifique necesariamente
que la educación sea menos democrática. Esto es, se trata,
en definitiva, de lograr sujetos más formados, mas críticos
y más inconformistas incluso con las insuficiencias de la democracia
actual.
En el capítulo siguiente, "La pedagogía
de Paulo Freire y el proceso de democratización de Brasil. Algunos
aspectos de su teoría, de su método y de su praxis",
IvIoacir Gadotti, profesor de la Universidad de Silo Paulo y Director
del Instituto Paulo Freire, reflexiona sobre algunos de los aspectos de
la obra del pedagogo brasileño que han ejercido más influencia
en el proceso de democratización de Brasil. Las aportaciones de
Paulo Freire suponen un claro ejemplo de cómo la educación
democrática puede contribuir a activar procesos de democratización
más amplios, e incluir en estos procesos a los grupos sociales
más desfavorecidos o tradicionalmente silenciados. Esto hace que
se haya convertido en uno de los autores de referencia en los debates
y propuestas que se vienen realizando actualmente en el contexto del Foro
Mundial de la Educación. De ahí que en la actualidad, desarrollar
una teoría sobre la educación democrática nos exija
acercarnos de algún modo a la obra de Paulo Freire. En este capítulo,
Moacir Gadotti nos presenta algunas de las contribuciones más relevantes
de la pedagogía crítica de Freire a partir de una relectura
de su método de alfabetización y de sus últimas aportaciones,
o lo que el autor ha calificado de intuiciones originales, en relación
a temas tan importantes como la ecopedagogía o la escuela ciudadana.
La escuela ciudadana, uno de los últimos proyectos en los que Freire
pudo comprometerse, se propone precisamente crear las condiciones necesarias
para que emerja una nueva ciudadanía capaz de expresar su voz en
el espacio público y de impulsar reformas democráticas.
En el tercer capítulo, como puede leerse
en su título, la autora de esta introducción trata de analizar
"las contribuciones de Habermas y Freire a una teoría de la
educación democrática centrada en la deliberación
racional y el diálogo". Las nociones de democracia deliberativa
y educación dialógica, desarrolladas respectivamente por
ambos autores, nos permiten desarrollar el aparato conceptual básico
para dotarnos de una teoría de la educación democrática
capaz de hacer frente a los desafíos actuales. Algunos de estos
desafíos tienen que ver con la diversidad y el pluralismo crecientes
como consecuencia de la dinámica globalizadora a la que estamos
asistiendo, y con la necesidad de desarrollar un modelo educativo abierto
y sensible a las diferencias, En este sentido, la concepción de
la educación democrática a partir del diálogo y la
deliberación racional no evita el conflicto entre diferentes posiciones,
culturas, estilos de vida, sino que trata de establecer las condiciones
necesarias para que pueda producirse una discusión en condiciones
de igualdad y para que las personas tengan la posibilidad de entenderse
entre sí. Para ello, en este capítulo se examinan algunos
aspectos centrales de la teoría de la acción comunicativa
de Habermas en relación a la propuesta educativa de Freire. Conceptos
como racionalidad comunicativa, sistema y mundo de la vida, situación
ideal de habla, poder comunicativo, encuentran fácil cabida en
la pedagogía crítica de Freire. Por la misma razón,
la educación como acto dialógico refuerza las tesis de Habermas
y nos ayuda a comprender el potencial transformador de la comunicación.
En el capítulo siguiente, "La organización
deliberativa de las instituciones educativas democráticas",
los profesores Jordi Lleras de la Universidad de Barcelona y Alfons Medina
de la Universidad Ramon Llull, reflexionan sobre la importancia de fomentar
el uso de las habilidades deliberativas para motivar el aprendizaje entre
iguales y la adquisición de las competencias y los valores que
exige la práctica democrática. Los autores definen las habilidades
deliberativas como un tipo de habilidad de carácter universal;
esto es, que comparten todas las personas. Estas habilidades se desarrollan
en situaciones en las que las personas necesitan entenderse entre sí
para resolver cooperativamente una situación. Por ello, no dependen
para que se den de ningún espacio especializado, sino que pueden
adquirirse de manera informal en cualquier contexto. De ahí que
las instituciones educativas que reconocen y promueven este tipo de habilidades
tiendan a favorecer la inclusión de todos los grupos sociales,
y no sólo la de aquellos que están familiarizados con los
códigos propios de la escuela. Desde esta perspectiva, los autores
tratan de reflexionar sobre la necesidad de incluir las habilidades deliberativas
en el contexto de las instituciones educativas democráticas. Además
de esta reflexión, en este capítulo encontramos abundantes
elementos de análisis sobre el papel que ha de desempeñar
el profesorado y sobre cómo se han de organizar las instituciones
educativas para potenciar el uso de las habilidades deliberativas.
Por último, el profesor Carlos Alberto
Torres de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) y director
del Latin American Center, en su capítulo sobre "La educación
en América Latina y el Caribe: una discusión teórica
de la ciudadanía, la democracia y el multiculturalismo", reflexiona
sobre los límites de las teorías que se han desarrollado
hasta ahora para alcanzar un modelo de democracia capaz de superar las
desigualdades sociales y la injusticia que predominan en las sociedades
capitalistas. Desde esta perspectiva, el autor examina las contribuciones
que se están realizando desde el feminismo, la teoría crítica
de la raza y otros movimientos sociales, al desarrollo de una nueva teoría
de la democracia que sea capaz de incluir a los grupos tradicionalmente
silenciados y se adecue a contextos multiculturales. Respecto a la construcción
de una ciudadanía multicultural democrática en América
Latina, el autor reflexiona sobre el papel que han de desempeñar
las instituciones de educación superior y cómo el diálogo
democrático sobre la discriminación positiva y la diversidad
cultural pueden servir para mejorar la ciudadanía. El compromiso
con la diversidad y el multicultlualismo implica, entre otras cosas, favorecer
la diversificación del profesorado para que refleje los rasgos
demográficos de las universidades, y también la del alumnado
para que todos los grupos sociales se sientan representados en las aulas.
Finalmente, el autor cierra este capítulo con reflexiones como
la necesidad de consolidar una cultura política democrática
que nos ayude a gestionar las diferencias y a aprender a convivir con
los conflictos, y sobre la conveniencia de llegar a un pacto que hagan
de la diversidad y la igualdad las piedras de toque de la democracia.
Para acabar, sólo me queda agradecer
el encargo de coordinar esta obra a los directores de la colección
"Educación en valores" de la OEl, Miquel Martínez
y Guillermo Hoyos, en la que se incluye este libro, y a los autores de
cada uno de los capítulos el haber aceptado la invitación
de colaborar en ella.
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