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Educación, ciudadanía y democracia

La Universidad Imposible

Autores: Ana Ayuste (coord.)
Colección: Educación en Valores
Edita: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) - Octaedro
Número de páginas: 173
Encuadernación: rústica
Tamaño: 15 x 23 cm
Fecha de edición: 2006
Edición número: 1
ISBN: 84-8063-817-6
Precio: 16.80 Euros

Resumen
Índice
Fragmento

Resumen

En sociedades democráticas se da por supuesto el carácter democrático de la educación; pero ésa es una obviedad que necesita ser revisada. Es cierto que los partidos políticos que aspiran a gobernar incluyen en sus programas un capítulo cada vez más importante referido a temas educativos, y que los gobiernos elegidos por la ciudadanía han de rendir cuentas a la sociedad sobre el tipo de educación que se considera socialmente deseable y sobre el funcionamiento de las instituciones educativas. No obstante, ese es solo un aspecto de la educación democrática. Un aspecto fundamental porque es la base de los sistemas educativos democráticos, pero insuficiente a todas luces si el sentido de la democracia no impregna cada uno de los escenarios y procesos que configuran la acción educativa. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas que pretenden contribuir eficazmente a formar a la ciudadanía para el ejercicio de la democracia, han de dotarse de los instrumentos pedagógicos, canales de participación y sistemas organizativos necesarios para favorecer la práctica democrática y la adquisición de habilidades y valores tales como la capacidad deliberativa y las competencias para el diálogo.

Este libro trata de reflexionar sobre la relación entre democracia, ciudadanía y educación, y de aportar algunos elementos para desarrollar una perspectiva actual de la educación democrática. De ahí que algunos capítulos ahonden en el análisis de dicha relación, y otros destaquen las aportaciones que han realizado autores como Freire y Habermas a una determinada visión de la democracia radical.

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Índice

Introducción
Ana Ayuste

I Educación democrática: trampas y dificultades.
Fernando Gil y David Reyero

II La pedagogía de Paulo Freire y el proceso de democratización de Brasil.
Algunos aspectos de su teoría, de su método y de su praxis.
Moacir Gadotti

III Las contribuciones de Habermas y Freire a una teoría de la educación
democrática centrada en la deliberación racional y el diálogo.
Ana Ayuste

IV La organización deliberativa de las instituciones educativas democráticas.
Jordi Lleras y Alfons Medina

V La educación en América Latina y el Caribe: una aproximación teórica a la ciudadanía,
la democracia y el multiculturalismo.
Carlos Alberto Torres

Presentación de los autores.

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Fragmento

Introducción

La relación entre educación y democracia ha sido ampliamente estudiada, sobre todo desde que Dewey la convirtiera en un tema central de sus reflexiones y propuestas pedagógicas. Sin embargo, y a pesar de las aportaciones que se han venido haciendo desde entonces todavía hoy continúa siendo imprescindible reflexionar sobre esta relación. En sociedades democráticas se da por supuesto el carácter democrático de la educación; pero esa es una obviedad que necesita ser revisada. Es cierto que los partidos políticos que aspiran a gobernar incluyen en sus programas un capítulo cada vez más importante referido a temas educativos, y que los gobiernos elegidos por la ciudadanía han de rendir cuentas a la sociedad sobre el tipo de educación que se considera socialmente deseable y sobre el funcionamiento de las instituciones educativas. No obstante, ese es sólo un aspecto de la educación democrática. Un aspecto fundamental porque es la base de los sistemas educativos democráticos, pero insuficiente a todas luces si el sentido de la democracia no impregna cada uno de los escenarios y procesos que configuran la acción educativa. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas que pretenden contribuir eficazmente a formar a la ciudadanía para el ejercicio de la democracia, han de dotarse de los instrumentos pedagógicos, canales de participación y sistemas organizativos necesarios para favorecer la práctica democrática y la adquisición de habilidades y valores tales como la capacidad deliberativa y las competencias para el diálogo.

Este libro trata de reflexionar sobre la relación entre democracia, ciudadanía y educación, y de aportar algunos elementos para desarrollar una perspectiva actual de la educación democrática. De ahí que algunos capítulos de este libro ahonden en el análisis de dicha relación y otros, destaquen las aportaciones que han realizado autores como Freire y l-labermas a una determinada visión de la democracia radical. Con la expresión "democracia radical" nos estamos refiriendo, en este caso, a un modelo de democracia que sitúa en el centro de la vida política la participación ciudadana y el debate público sobre aquellos temas que se consideran socialmente relevantes. En este sentido, la noción de democracia de deliberativa de Habermas y el modelo de educación dialógica de Freire tienen la ventaja, a mi juicio, de poner el énfasis en la capacidad del sujeto para reflexionar, examinar diferentes puntos de vista y participar en el debate público a partir de una opinión bien fundada. Así entendido, el proceso democrático no implica sólo una habilidad para dialogar o para participar, requiere además la capacidad de buscar información y adquirir aquellas habilidades necesarias para comprender e, incluso, recrear dicha información. Lo que significa que los estudiantes han de dominar los conocimientos que se consideran socialmente básicos. Entre ellos se incluyen, lógicamente, desde la capacidad lectoescritora, a la comprensión científica, el desarrollo del pensamiento crítico o valores como el respeto a la diversidad, la no violencia, la rectitud normativa o la veracidad. En este sentido, la educación democrática no se reduce a la representación de determinadas formas de organización ni a un contenido educativo concreto. sino que se encuentra estrecharnente relacionada con todas las dimensiones del proceso educativo.

Por otra parte. esta concepción de la democracia exige la reciprocidad entre personas libres e iguales y el convencimiento de que éstas pueden entenderse entre sí. Es decir, concibe a las personas capaces de participar en el gobierno de las diferentes instituciones que conforman la sociedad, debatiendo y pactando con sus representantes, las políticas y decisiones que les afectan. Desde esta perspectiva, las instituciones educativas han de estar abiertas a la opinión de la ciudadanía sobre qué tipo de educación considera deseable y, asimismo, han de promover la participación de los estudiantes y de la comunidad en los aspectos centrales del currículum y de la organización de los centros educativos.

Sobre todas estas cuestiones y otras también relacionadas con la educación, la ciudadanía y la democracia van a tratar los cinco capítulos que componen este libro. En el primero, "Educación democrática: trampas y dificultades", Fernando Gil y David Reyero, profesores de la Universidad Complutense de Madrid, analizan críticamente algunos de los problemas fundamentales a los que se enfrenta hoy la educación democrática. Estos problemas tienen que ver con la crisis del sujeto, la crisis de los saberes contingentes, las pedagogías de la sospecha y el individualismo social. Asimismo, plantean cómo uno de los errores de la educación democrática ha sido idealizar excesivamente las condiciones ideales de la convivencia democrática obviando otras finalidades centrales de la educación. Todo ello ha dificultado el desarrollo de la educación democrática o, como tratan de explicar los autores del texto, ha hecho que ésta se viera atrapada en algunas trampas. Algunas de estas trampas tienen que ver con una compresión blanda o poco exigente de la educación democrática, que tiende a favorecer el proceso de toma de decisiones pero que renuncia a la posibilidad de encontrar el mejor argumento, o que convierte en una especie de debate televisivo el ejercicio de la democracia. Por ello, la tesis central de este capítulo gira en torno a la necesidad de hacer más educativa, formativa, la educación democrática, sin que eso signifique necesariamente que la educación sea menos democrática. Esto es, se trata, en definitiva, de lograr sujetos más formados, mas críticos y más inconformistas incluso con las insuficiencias de la democracia actual.

En el capítulo siguiente, "La pedagogía de Paulo Freire y el proceso de democratización de Brasil. Algunos aspectos de su teoría, de su método y de su praxis", IvIoacir Gadotti, profesor de la Universidad de Silo Paulo y Director del Instituto Paulo Freire, reflexiona sobre algunos de los aspectos de la obra del pedagogo brasileño que han ejercido más influencia en el proceso de democratización de Brasil. Las aportaciones de Paulo Freire suponen un claro ejemplo de cómo la educación democrática puede contribuir a activar procesos de democratización más amplios, e incluir en estos procesos a los grupos sociales más desfavorecidos o tradicionalmente silenciados. Esto hace que se haya convertido en uno de los autores de referencia en los debates y propuestas que se vienen realizando actualmente en el contexto del Foro Mundial de la Educación. De ahí que en la actualidad, desarrollar una teoría sobre la educación democrática nos exija acercarnos de algún modo a la obra de Paulo Freire. En este capítulo, Moacir Gadotti nos presenta algunas de las contribuciones más relevantes de la pedagogía crítica de Freire a partir de una relectura de su método de alfabetización y de sus últimas aportaciones, o lo que el autor ha calificado de intuiciones originales, en relación a temas tan importantes como la ecopedagogía o la escuela ciudadana. La escuela ciudadana, uno de los últimos proyectos en los que Freire pudo comprometerse, se propone precisamente crear las condiciones necesarias para que emerja una nueva ciudadanía capaz de expresar su voz en el espacio público y de impulsar reformas democráticas.

En el tercer capítulo, como puede leerse en su título, la autora de esta introducción trata de analizar "las contribuciones de Habermas y Freire a una teoría de la educación democrática centrada en la deliberación racional y el diálogo". Las nociones de democracia deliberativa y educación dialógica, desarrolladas respectivamente por ambos autores, nos permiten desarrollar el aparato conceptual básico para dotarnos de una teoría de la educación democrática capaz de hacer frente a los desafíos actuales. Algunos de estos desafíos tienen que ver con la diversidad y el pluralismo crecientes como consecuencia de la dinámica globalizadora a la que estamos asistiendo, y con la necesidad de desarrollar un modelo educativo abierto y sensible a las diferencias, En este sentido, la concepción de la educación democrática a partir del diálogo y la deliberación racional no evita el conflicto entre diferentes posiciones, culturas, estilos de vida, sino que trata de establecer las condiciones necesarias para que pueda producirse una discusión en condiciones de igualdad y para que las personas tengan la posibilidad de entenderse entre sí. Para ello, en este capítulo se examinan algunos aspectos centrales de la teoría de la acción comunicativa de Habermas en relación a la propuesta educativa de Freire. Conceptos como racionalidad comunicativa, sistema y mundo de la vida, situación ideal de habla, poder comunicativo, encuentran fácil cabida en la pedagogía crítica de Freire. Por la misma razón, la educación como acto dialógico refuerza las tesis de Habermas y nos ayuda a comprender el potencial transformador de la comunicación.

En el capítulo siguiente, "La organización deliberativa de las instituciones educativas democráticas", los profesores Jordi Lleras de la Universidad de Barcelona y Alfons Medina de la Universidad Ramon Llull, reflexionan sobre la importancia de fomentar el uso de las habilidades deliberativas para motivar el aprendizaje entre iguales y la adquisición de las competencias y los valores que exige la práctica democrática. Los autores definen las habilidades deliberativas como un tipo de habilidad de carácter universal; esto es, que comparten todas las personas. Estas habilidades se desarrollan en situaciones en las que las personas necesitan entenderse entre sí para resolver cooperativamente una situación. Por ello, no dependen para que se den de ningún espacio especializado, sino que pueden adquirirse de manera informal en cualquier contexto. De ahí que las instituciones educativas que reconocen y promueven este tipo de habilidades tiendan a favorecer la inclusión de todos los grupos sociales, y no sólo la de aquellos que están familiarizados con los códigos propios de la escuela. Desde esta perspectiva, los autores tratan de reflexionar sobre la necesidad de incluir las habilidades deliberativas en el contexto de las instituciones educativas democráticas. Además de esta reflexión, en este capítulo encontramos abundantes elementos de análisis sobre el papel que ha de desempeñar el profesorado y sobre cómo se han de organizar las instituciones educativas para potenciar el uso de las habilidades deliberativas.

Por último, el profesor Carlos Alberto Torres de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) y director del Latin American Center, en su capítulo sobre "La educación en América Latina y el Caribe: una discusión teórica de la ciudadanía, la democracia y el multiculturalismo", reflexiona sobre los límites de las teorías que se han desarrollado hasta ahora para alcanzar un modelo de democracia capaz de superar las desigualdades sociales y la injusticia que predominan en las sociedades capitalistas. Desde esta perspectiva, el autor examina las contribuciones que se están realizando desde el feminismo, la teoría crítica de la raza y otros movimientos sociales, al desarrollo de una nueva teoría de la democracia que sea capaz de incluir a los grupos tradicionalmente silenciados y se adecue a contextos multiculturales. Respecto a la construcción de una ciudadanía multicultural democrática en América Latina, el autor reflexiona sobre el papel que han de desempeñar las instituciones de educación superior y cómo el diálogo democrático sobre la discriminación positiva y la diversidad cultural pueden servir para mejorar la ciudadanía. El compromiso con la diversidad y el multicultlualismo implica, entre otras cosas, favorecer la diversificación del profesorado para que refleje los rasgos demográficos de las universidades, y también la del alumnado para que todos los grupos sociales se sientan representados en las aulas. Finalmente, el autor cierra este capítulo con reflexiones como la necesidad de consolidar una cultura política democrática que nos ayude a gestionar las diferencias y a aprender a convivir con los conflictos, y sobre la conveniencia de llegar a un pacto que hagan de la diversidad y la igualdad las piedras de toque de la democracia.

Para acabar, sólo me queda agradecer el encargo de coordinar esta obra a los directores de la colección "Educación en valores" de la OEl, Miquel Martínez y Guillermo Hoyos, en la que se incluye este libro, y a los autores de cada uno de los capítulos el haber aceptado la invitación de colaborar en ella.

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