Resumen
Esta publicación reúne un conjunto de diagnósticos
y propuestas sobre la situación de las industrias culturales europeas
y latinoamericanas, elaborados por expertos de ambas regiones. Los trabajos
fueron solicitados por la Organización de Estados Iberoamericanos,
la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes de México, con motivo de la III Cumbre América
Latina y el Caribe-Unión Europea, que se celebró en Guadalajara,
México, en mayo de 2004.
La elección del tema de las industrias culturales para el encuentro
intergubernamental de 2004 se debió a su reconocido predominio
en el desarrollo y la integración de las naciones modernas, y a
lo que significan como recurso para movilizar inversiones, generar empleo,
promover diversidad, la comunicación entre las culturas y la participación
ciudadana. Con el fin de mejorar la realización de estos objetivos,
este libro propone acciones de cooperación internacional, examina
corporativamente los modos de financiamiento con distintos países,
y señala cómo debería actualizarse la legislación
referida a industrias editoriales, fonográficas y cinematográficas.
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Índice
PRESENTACIÓN
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
Secretaría de Relaciones Exteriores
Organización de Estados Iberoamericanos
Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Introducción
Néstor García Canclini
Apuntes sobre la economía de las industrias culturales en América
Latina y el Caribe
Octavio Getino
Industrias Culturales: datos, interpretaciones, enfoques. Un punto de
vista europeo
Paul Tolila
Las industrias culturales en Europa: ¿son un "modelo"
de desarrollo duradero?
Yvon Thiec
Políticas de cooperación e industrias culturales en el desarrollo
euro-latinoamericano
Lluís Bonet
Balance y enseñanzas de la legislación sobre las industrias
culturales en la Unión Europea
Jesús Prieto de Pedro
Legislación y políticas en las industrias culturales de
Latinoamérica
Víctor Hugo Rascón Banda
Industrias culturales y desarrollo culturalmente sustentable
George Yúdice
Relatoría del Seminario Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Lucina Jiménez López (relatora)
Propuestas del Seminario Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Informe de la sesión vespertina del día 2 de abril
Josephine Burns (relatora)
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Fragmento
Prefacio
Introducción
Este libro reúne un conjunto de diagnósticos y propuestas
sobre la situación de las industrias culturales europeas y latinoamericanas,
y sus posibilidades de desarrollo convergente, elaborados por expertos
de ambas regiones. Los trabajos fueron encargados por el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Relaciones Exteriores
de México, así como por la Organización de Estados
Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI),
con el fin de presentar las conclusiones en la III Cumbre de Jefes de
Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe-Unión
Europea, que se celebró en Guadalajara, México, en mayo
de 2004. Los textos publicados aquí, que fueron analizados en un
seminario efectuado en la ciudad de México los días 1 y
2 de abril de 2004, recogen -en la revisión posterior de sus autores-
los comentarios generados en dicha reunión.
Con estos documentos se trató de contribuir a una visión
actual de las encrucijadas existentes en el campo de las industrias culturales.
Los intercambios económicos y socioculturales entre América
Latina y el Caribe, y con la Unión Europea, se han incrementado
notoriamente en los últimos años. La firma de varios acuerdos
de libre comercio entre algunos países de estas regiones y el aumento
generalizado de inversiones europeas en América Latina han estrechado
las relaciones en todos los campos e intensificado los compromisos recíprocos.
Si a esto añadimos las crecientes migraciones de latinoamericanos
a países de Europa occidental, y la presencia cada vez más
notable de medios de comunicación de unos países en otros,
tenemos un conjunto de factores que llevan a ver en nueva perspectiva
las oportunidades de un desarrollo compartido entre estos continentes.
Es sabido el enorme dinamismo económico de las industrias culturales.
Pero su desarrollo es desigual en Europa y América Latina, y dentro
de cada uno de estos continentes. La Unión Europea lleva varias
décadas de integración, y acaba de ampliar este proceso
hacia países del Este. En América Latina, el MERCOSUR está
configurando una integración económica, que tiende a crear
relaciones preferentes entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, y con
Bolivia y Chile como asociados. El Tratado de Libre Comercio de América
del Norte viene intensificando desde 1994 las relaciones entre México
y dos países que no pertenecen al circuito latinoamericano-europeo:
Canadá y Estados Unidos. En todas estas interrelaciones existen
asimetrías y desigualdades, que a veces suscitan conflictos o desentendimientos.
En varios casos, las diferencias culturales -manifestadas en estilos de
vida, en discrepancias sobre la gestión de la propiedad intelectual
y los derechos humanos, entre otros temas- desempeñan un papel
significativo. También hay que considerar que la crisis económica
internacional de los últimos años, que tiene consecuencias
serias en América Latina, ha afectado los presupuestos y las expectativas
de desarrollo en las áreas de cultura y comunicación.
Varias cumbres de gobernantes de estas regiones han considerado aspectos
parciales de los vínculos educativos, culturales y comunicacionales.
La elección del tema de las industrias culturales para el encuentro
intergubernamental de 2004 se debió a su reconocido predominio
en el desarrollo y la integración de las naciones modernas, y a
lo que significan como recurso para movilizar inversiones, generar empleo,
promover la diversidad, la comunicación entre las culturas y la
participación social ciudadana. La realización de reuniones,
documentos y libros sobre estas cuestiones por parte de varios organismos
regionales da una idea del lugar central asignado a las industrias culturales
por el BID, la CEPAL, el Convenio Andrés Bello y la OEI, entre
otras instituciones internacionales.
A esta altura se percibe la necesidad de reconsiderar el papel de las
industrias culturales en el desarrollo eurolatinoamericano, debido a las
transformaciones tecnológicas recientes y a las modificaciones
en su desempeño socioeconómico y en su régimen de
propiedad. La internacionalización de los mercados, como explica
Paul Tolila en su texto, vuelve necesario internacionalizar las estrategias
e "integrar los objetivos nacionales en el interior de grupos más
grandes, continentales o regionales, para crear las mejores condiciones
para una competencia eficaz". Por su lado, LLuís Bonet demuestra
que uno de los mayores retos -la defensa de los derechos de autor- no
puede enfrentarse en "las industrias creativas 'digitalizadas' sólo
desde el legítimo punto de vista de autores y editores"; hay
que encontrar "un modelo de negocio superador" de las oposiciones
entre empresas, profesionales y públicos, "remunerador del
esfuerzo sin que sea social o culturalmente excluyente".
La digitalización de los medios de comunicación masiva,
la expansión de usuarios y usos de Internet, son algunos de los
cambios que están desactualizando las legislaciones de protección
a las industrias editoriales, fonográficas y cinematográficas
nacionales. Se acentúa la competitividad internacional y se observa
un proceso de concentración, con tendencias monopólicas,
en la producción de libros, músicas, espectáculos
y programas informáticos.
Si bien los formatos industrializados y la expansión de redes
comunicacionales facilitan mayor comunicación internacional de
los bienes culturales, la selección que hacen las grandes empresas
representa poco la diversidad cultural. Tanto europeos como latinoamericanos
encontramos que el predominio del inglés y de los estilos privilegiados
por las productoras de esa área lingüística marginan
o excluyen lo creado en alemán, español, francés,
italiano y otras lenguas con amplias audiencias, cuyas obras han sido
históricamente influyentes en estas regiones.
Para alcanzar una mayor interconexión entre nuestras culturas,
y crear mejores condiciones para la producción endógena,
debemos repensar -de acuerdo con la actual etapa de desarrollo tecnológico
y económico- cuáles son las medidas necesarias y el tipo
de coordinación regional. Los estudios reunidos en este libro tratan
de trascender la simple oposición entre políticas culturales
estatales y liberalización mercantil de la cultura a fin de elaborar
formas de cooperación entre actores estatales, privados y societales.
Sería útil, asimismo, ir diferenciando cada vez más
los mercados globalizados en forma circular, o sea, que abarcan todo el
planeta (como el cine y la música), y los circuitos que se integran
tangencialmente a la globalización (por ejemplo la literatura,
donde los agrupamientos tienden a hacerse por afinidades lingüísticas).
Los documentos elaborados para este libro buscaron establecer un diagnóstico
actualizado y una mirada prospectiva diferencial para cada campo sobre
los avances estratégicos posibles en los próximos años.
Se concentraron principalmente en dos grandes áreas:
- Políticas económicas y desarrollo sustentable en las
industrias editorial, audiovisual, fonográfica, y en las nuevas
tecnologías de información (LLuís Bonet, Octavio
Getino, Yvon Thiec, Paul Tolila y George Yúdice).
- Legislación y políticas culturales en las industrias
editorial, audiovisual, fonográfica, y en las nuevas tecnologías
de información (Jesús Prieto de Pedro y Víctor
Hugo Rascón Banda).
Como se aprecia en los documentos de los expertos y en las propuestas
elaboradas en el seminario de México, cuyas conclusiones se ofrecen
al final de este volumen, se buscó proporcionar a los jefes de
Estado y de Gobierno datos y argumentos que permitan avanzar en los siguientes
objetivos:
a) Formular una justificación del valor y la especificidad de
los bienes y mensajes culturales, de acuerdo con el significado histórico
y actual de los mismos en las sociedades europeas y latinoamericanas.
Esto implica considerar especialmente el papel de la cultura en relación
con la formación y el desarrollo de las identidades y la ciudadanía,
la diversidad cultural y la promoción de una interculturalidad
creativa y solidaria, sin restringir los bienes culturales a su carácter
de productos o servicios generadores de regalías en los mercados.
b) Proponer programas para favorecer la producción cultural
nacional regional e interregional a través de nuevas fuentes
de financiamiento, coproducciones y otras acciones cooperativas.
c) Proponer acciones técnicas, legales y financieras que estimulen
la libre circulación de libros, discos, videos, películas,
programas de radio, televisión e informática. Las propuestas
van más allá de las declaraciones de intención
y buscan establecer líneas de acuerdos intergubernamentales,
así como entre productores, distribuidores y exhibidores. Entre
estos acuerdos, se consideró particularmente la elaboración
de posiciones europeas y latinoamericanas, consecuentes con el papel
dado a la cultura en estas regiones como bien público, en relación
con las negociaciones de la OMC y de otros convenios comerciales.
d) Situar adecuadamente los productos de las industrias culturales
en las áreas de patrimonio tangible e intangible a fin de prever
su protección en relación con las condiciones actuales
de disputa por la propiedad intelectual (copyright, derechos de autor),
de difusión física y en red, nacional e internacional.
El actual pasaje del registro analógico al digital y el acoplamiento
de servicios telecomunicacionales e informáticos, así
como el interés de empresas y algunos gobiernos por incluir próximamente
estos servicios en los acuerdos de libre comercio, vuelven urgente los
estudios económicos, técnicos y culturales en estos temas.
Aun áreas tradicionales del desarrollo cultural, como la documentación
del patrimonio histórico y la producción artística,
están siendo afectadas por la falta de legislación y políticas
culturales apropiadas.
e) Presentar una valoración del papel que han venido cumpliendo
los medios masivos de comunicación como recursos para promover
la información de los ciudadanos y su participación responsable.
Sugerir medidas que contribuyan a afianzar su acción para la
democratización y el conocimiento recíproco de nuestras
sociedades. La formación de públicos y usuarios debiera
formar parte vertebral de esta tarea, sobre todo en relación
con los jóvenes y los sectores con más carencias.
f) Proponer acciones efectivas a corto plazo para generar y sistematizar
información cuantitativa a escala continental sobre la producción
de bienes culturales, su circulación y consumo. (En este punto,
es notoria la diferencia entre las estadísticas y los estudios
europeos y latinoamericanos, de manera que sería conveniente
establecer acuerdos de cooperación más amplios que los
existentes en la formación de personal, estrategias metodologícas
e institucionales, y eventualmente estudios comparativos en los que
los países europeos podrían realizar aportes técnicos
y financieros).
Los diagnósticos y las recomendaciones ponen en evidencia el desigual
desarrollo de las industrias culturales, no sólo en Europa y América
Latina sino dentro de cada una de estas regiones. Por tanto, es necesario
priorizar y optimizar aquellas ramas en las que cada sociedad dispone
de tecnología y personal para producir (libros, televisión,
informática, etcétera) o podría llegar a tenerlos.
Además de diferenciar la infraestructura de unos y otros países
para la producción, cabe considerar el papel que ya desempeñan
ONGs, circuitos independientes de video, redes de internautas y otras
asociaciones culturales capaces de enlazar pueblos, ciudades y regiones
aparte de los circuitos comerciales.
Hubo cierto consenso en el sentido de que las acciones futuras debieran
encaminarse hacia la construcción de mercados y espacios culturales
eurolatinoamericanos. No con la intención de separarse de otros
circuitos con los que ya existen intercambios, sino de fortalecer los
espacios y las redes periféricos o con menor impulso hasta el momento.
Respecto del cine y la música, y quizá en general para la
producción audiovisual, es urgente establecer leyes que protejan
la producción nacional y regional. Pero sabiendo que la mejor defensa
de lo propio es robustecer la producción y fomentar la circulación
y la recuperación de inversiones en las áreas geoculturales
afines (por ejemplo, el "mundo latino"). Varios autores documentan
en este libro las ventajas de la coproducción internacional en
cine para contrarrestar obstáculos inherentes al modelo dominante
de financiamiento y difusión de la producción audiovisual.
Respecto de la industria editorial, los países europeos -pese
a la diversidad de lenguas- han dado pasos importantes para proteger conjuntamente
su producción y comercialización y cierta circulación
dentro del continente: precios regulados, normas de competencia y protección
de derechos autorales. En tanto, la propuesta de un mercado común
latinoamericano del libro impulsada por el Cerlalc y retomada por Octavio
Getino en su texto, está aún lejos de concretarse.
En el caso de la televisión, se ha propuesto ya en varios foros
el establecimiento de un canal público latinoamericano. Otros opinan
que sería preferible una red bien articulada entre canales públicos
de Europa y América Latina, que diera fluidez a la comunicación
e información, a las artes y los entretenimientos de todos los
países. La reiteración de esta iniciativa sugiere que ha
llegado el momento de ponerla en operación articulando programas,
productores, técnicos y personal creativo. Como leemos en el artículo
de Yvon Thiec, la legislación de la Unión Europea en materia
audiovisual, producida desde los años ochenta del siglo pasado,
y concentrada en la directiva de "Televisión sin Fronteras",
muestra una ruta practicable para regular el predominio de los contenidos
regionales, limitar el tiempo de publicidad y evitar (hasta cierto punto)
los efectos más degradantes de la liberalización comercial.
¿Cuotas de pantalla por países o regiones en cine y televisión?
¿Favorecer, con medidas fiscales y estímulos a la producción
nacional, el desarrollo endógeno y controlar o regular a los grupos
trasnacionales? ¿Qué papel pueden cumplir los acuerdos intergubernamentales
y los organismos internacionales en la promoción de la diversidad
cultural? ¿Cómo consagrar constitucionalmente los derechos
relativos a la cultura y su diversidad, a la creación libre y el
acceso extenso, y volverlos operativos a través de programas de
acción pública?, se preguntan los documentos de Jesús
Prieto de Pedro y Víctor Hugo Rascón Banda al comparar las
experiencias europeas y latinoamericanas.
El conjunto de estos trabajos contribuye no sólo a potenciar las
capacidades económicas y culturales de las industrias comunicacionales,
sino a construir procedimientos para volver sustentable su desarrollo.
Se trata, en los términos de George Yúdice, quien se explayó
particularmente en este aspecto, de lograr una "glocalización"
a varias escalas, aprovechar transversalmente lo que diversas instituciones,
empresas y movimientos o redes sociales pueden aportar. No es cuestión
sólo de volver a las industrias culturales más rentables,
sino de ubicadas equilibrada y creativamente en las distintas temporalidades
del desarrollo social.
Néstor García Canclini
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