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Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable

Observatorios

Autores: VV.AA.
Edita: Secretaría de Relaciones Exteriores (México) - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (México) - Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)
Número de páginas: 306
Encuadernación: rústica
Tamaño: 13,4 x 21 cm
Fecha de edición: 2004
Edición número: 1
ISBN: 970-35-0643-7
Precio: 16 Euros

Resumen
Índice
Fragmento

Agotado

Resumen

Esta publicación reúne un conjunto de diagnósticos y propuestas sobre la situación de las industrias culturales europeas y latinoamericanas, elaborados por expertos de ambas regiones. Los trabajos fueron solicitados por la Organización de Estados Iberoamericanos, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, con motivo de la III Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea, que se celebró en Guadalajara, México, en mayo de 2004.
La elección del tema de las industrias culturales para el encuentro intergubernamental de 2004 se debió a su reconocido predominio en el desarrollo y la integración de las naciones modernas, y a lo que significan como recurso para movilizar inversiones, generar empleo, promover diversidad, la comunicación entre las culturas y la participación ciudadana. Con el fin de mejorar la realización de estos objetivos, este libro propone acciones de cooperación internacional, examina corporativamente los modos de financiamiento con distintos países, y señala cómo debería actualizarse la legislación referida a industrias editoriales, fonográficas y cinematográficas.

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Índice

PRESENTACIÓN
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
Secretaría de Relaciones Exteriores
Organización de Estados Iberoamericanos


Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Introducción
Néstor García Canclini
Apuntes sobre la economía de las industrias culturales en América Latina y el Caribe
Octavio Getino
Industrias Culturales: datos, interpretaciones, enfoques. Un punto de vista europeo
Paul Tolila
Las industrias culturales en Europa: ¿son un "modelo" de desarrollo duradero?
Yvon Thiec
Políticas de cooperación e industrias culturales en el desarrollo euro-latinoamericano
Lluís Bonet
Balance y enseñanzas de la legislación sobre las industrias culturales en la Unión Europea
Jesús Prieto de Pedro
Legislación y políticas en las industrias culturales de Latinoamérica
Víctor Hugo Rascón Banda
Industrias culturales y desarrollo culturalmente sustentable
George Yúdice
Relatoría del Seminario Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Lucina Jiménez López (relatora)
Propuestas del Seminario Industrias Culturales y Desarrollo Sustentable
Informe de la sesión vespertina del día 2 de abril
Josephine Burns (relatora)

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Fragmento

Prefacio

Introducción
Este libro reúne un conjunto de diagnósticos y propuestas sobre la situación de las industrias culturales europeas y latinoamericanas, y sus posibilidades de desarrollo convergente, elaborados por expertos de ambas regiones. Los trabajos fueron encargados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, así como por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), con el fin de presentar las conclusiones en la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe-Unión Europea, que se celebró en Guadalajara, México, en mayo de 2004. Los textos publicados aquí, que fueron analizados en un seminario efectuado en la ciudad de México los días 1 y 2 de abril de 2004, recogen -en la revisión posterior de sus autores- los comentarios generados en dicha reunión.

Con estos documentos se trató de contribuir a una visión actual de las encrucijadas existentes en el campo de las industrias culturales. Los intercambios económicos y socioculturales entre América Latina y el Caribe, y con la Unión Europea, se han incrementado notoriamente en los últimos años. La firma de varios acuerdos de libre comercio entre algunos países de estas regiones y el aumento generalizado de inversiones europeas en América Latina han estrechado las relaciones en todos los campos e intensificado los compromisos recíprocos. Si a esto añadimos las crecientes migraciones de latinoamericanos a países de Europa occidental, y la presencia cada vez más notable de medios de comunicación de unos países en otros, tenemos un conjunto de factores que llevan a ver en nueva perspectiva las oportunidades de un desarrollo compartido entre estos continentes.

Es sabido el enorme dinamismo económico de las industrias culturales. Pero su desarrollo es desigual en Europa y América Latina, y dentro de cada uno de estos continentes. La Unión Europea lleva varias décadas de integración, y acaba de ampliar este proceso hacia países del Este. En América Latina, el MERCOSUR está configurando una integración económica, que tiende a crear relaciones preferentes entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, y con Bolivia y Chile como asociados. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte viene intensificando desde 1994 las relaciones entre México y dos países que no pertenecen al circuito latinoamericano-europeo: Canadá y Estados Unidos. En todas estas interrelaciones existen asimetrías y desigualdades, que a veces suscitan conflictos o desentendimientos. En varios casos, las diferencias culturales -manifestadas en estilos de vida, en discrepancias sobre la gestión de la propiedad intelectual y los derechos humanos, entre otros temas- desempeñan un papel significativo. También hay que considerar que la crisis económica internacional de los últimos años, que tiene consecuencias serias en América Latina, ha afectado los presupuestos y las expectativas de desarrollo en las áreas de cultura y comunicación.

Varias cumbres de gobernantes de estas regiones han considerado aspectos parciales de los vínculos educativos, culturales y comunicacionales. La elección del tema de las industrias culturales para el encuentro intergubernamental de 2004 se debió a su reconocido predominio en el desarrollo y la integración de las naciones modernas, y a lo que significan como recurso para movilizar inversiones, generar empleo, promover la diversidad, la comunicación entre las culturas y la participación social ciudadana. La realización de reuniones, documentos y libros sobre estas cuestiones por parte de varios organismos regionales da una idea del lugar central asignado a las industrias culturales por el BID, la CEPAL, el Convenio Andrés Bello y la OEI, entre otras instituciones internacionales.

A esta altura se percibe la necesidad de reconsiderar el papel de las industrias culturales en el desarrollo eurolatinoamericano, debido a las transformaciones tecnológicas recientes y a las modificaciones en su desempeño socioeconómico y en su régimen de propiedad. La internacionalización de los mercados, como explica Paul Tolila en su texto, vuelve necesario internacionalizar las estrategias e "integrar los objetivos nacionales en el interior de grupos más grandes, continentales o regionales, para crear las mejores condiciones para una competencia eficaz". Por su lado, LLuís Bonet demuestra que uno de los mayores retos -la defensa de los derechos de autor- no puede enfrentarse en "las industrias creativas 'digitalizadas' sólo desde el legítimo punto de vista de autores y editores"; hay que encontrar "un modelo de negocio superador" de las oposiciones entre empresas, profesionales y públicos, "remunerador del esfuerzo sin que sea social o culturalmente excluyente".

La digitalización de los medios de comunicación masiva, la expansión de usuarios y usos de Internet, son algunos de los cambios que están desactualizando las legislaciones de protección a las industrias editoriales, fonográficas y cinematográficas nacionales. Se acentúa la competitividad internacional y se observa un proceso de concentración, con tendencias monopólicas, en la producción de libros, músicas, espectáculos y programas informáticos.

Si bien los formatos industrializados y la expansión de redes comunicacionales facilitan mayor comunicación internacional de los bienes culturales, la selección que hacen las grandes empresas representa poco la diversidad cultural. Tanto europeos como latinoamericanos encontramos que el predominio del inglés y de los estilos privilegiados por las productoras de esa área lingüística marginan o excluyen lo creado en alemán, español, francés, italiano y otras lenguas con amplias audiencias, cuyas obras han sido históricamente influyentes en estas regiones.

Para alcanzar una mayor interconexión entre nuestras culturas, y crear mejores condiciones para la producción endógena, debemos repensar -de acuerdo con la actual etapa de desarrollo tecnológico y económico- cuáles son las medidas necesarias y el tipo de coordinación regional. Los estudios reunidos en este libro tratan de trascender la simple oposición entre políticas culturales estatales y liberalización mercantil de la cultura a fin de elaborar formas de cooperación entre actores estatales, privados y societales. Sería útil, asimismo, ir diferenciando cada vez más los mercados globalizados en forma circular, o sea, que abarcan todo el planeta (como el cine y la música), y los circuitos que se integran tangencialmente a la globalización (por ejemplo la literatura, donde los agrupamientos tienden a hacerse por afinidades lingüísticas).

Los documentos elaborados para este libro buscaron establecer un diagnóstico actualizado y una mirada prospectiva diferencial para cada campo sobre los avances estratégicos posibles en los próximos años. Se concentraron principalmente en dos grandes áreas:

- Políticas económicas y desarrollo sustentable en las industrias editorial, audiovisual, fonográfica, y en las nuevas tecnologías de información (LLuís Bonet, Octavio Getino, Yvon Thiec, Paul Tolila y George Yúdice).

- Legislación y políticas culturales en las industrias editorial, audiovisual, fonográfica, y en las nuevas tecnologías de información (Jesús Prieto de Pedro y Víctor Hugo Rascón Banda).

Como se aprecia en los documentos de los expertos y en las propuestas elaboradas en el seminario de México, cuyas conclusiones se ofrecen al final de este volumen, se buscó proporcionar a los jefes de Estado y de Gobierno datos y argumentos que permitan avanzar en los siguientes objetivos:

a) Formular una justificación del valor y la especificidad de los bienes y mensajes culturales, de acuerdo con el significado histórico y actual de los mismos en las sociedades europeas y latinoamericanas. Esto implica considerar especialmente el papel de la cultura en relación con la formación y el desarrollo de las identidades y la ciudadanía, la diversidad cultural y la promoción de una interculturalidad creativa y solidaria, sin restringir los bienes culturales a su carácter de productos o servicios generadores de regalías en los mercados.

b) Proponer programas para favorecer la producción cultural nacional regional e interregional a través de nuevas fuentes de financiamiento, coproducciones y otras acciones cooperativas.

c) Proponer acciones técnicas, legales y financieras que estimulen la libre circulación de libros, discos, videos, películas, programas de radio, televisión e informática. Las propuestas van más allá de las declaraciones de intención y buscan establecer líneas de acuerdos intergubernamentales, así como entre productores, distribuidores y exhibidores. Entre estos acuerdos, se consideró particularmente la elaboración de posiciones europeas y latinoamericanas, consecuentes con el papel dado a la cultura en estas regiones como bien público, en relación con las negociaciones de la OMC y de otros convenios comerciales.

d) Situar adecuadamente los productos de las industrias culturales en las áreas de patrimonio tangible e intangible a fin de prever su protección en relación con las condiciones actuales de disputa por la propiedad intelectual (copyright, derechos de autor), de difusión física y en red, nacional e internacional. El actual pasaje del registro analógico al digital y el acoplamiento de servicios telecomunicacionales e informáticos, así como el interés de empresas y algunos gobiernos por incluir próximamente estos servicios en los acuerdos de libre comercio, vuelven urgente los estudios económicos, técnicos y culturales en estos temas. Aun áreas tradicionales del desarrollo cultural, como la documentación del patrimonio histórico y la producción artística, están siendo afectadas por la falta de legislación y políticas culturales apropiadas.

e) Presentar una valoración del papel que han venido cumpliendo los medios masivos de comunicación como recursos para promover la información de los ciudadanos y su participación responsable. Sugerir medidas que contribuyan a afianzar su acción para la democratización y el conocimiento recíproco de nuestras sociedades. La formación de públicos y usuarios debiera formar parte vertebral de esta tarea, sobre todo en relación con los jóvenes y los sectores con más carencias.

f) Proponer acciones efectivas a corto plazo para generar y sistematizar información cuantitativa a escala continental sobre la producción de bienes culturales, su circulación y consumo. (En este punto, es notoria la diferencia entre las estadísticas y los estudios europeos y latinoamericanos, de manera que sería conveniente establecer acuerdos de cooperación más amplios que los existentes en la formación de personal, estrategias metodologícas e institucionales, y eventualmente estudios comparativos en los que los países europeos podrían realizar aportes técnicos y financieros).

Los diagnósticos y las recomendaciones ponen en evidencia el desigual desarrollo de las industrias culturales, no sólo en Europa y América Latina sino dentro de cada una de estas regiones. Por tanto, es necesario priorizar y optimizar aquellas ramas en las que cada sociedad dispone de tecnología y personal para producir (libros, televisión, informática, etcétera) o podría llegar a tenerlos. Además de diferenciar la infraestructura de unos y otros países para la producción, cabe considerar el papel que ya desempeñan ONGs, circuitos independientes de video, redes de internautas y otras asociaciones culturales capaces de enlazar pueblos, ciudades y regiones aparte de los circuitos comerciales.

Hubo cierto consenso en el sentido de que las acciones futuras debieran encaminarse hacia la construcción de mercados y espacios culturales eurolatinoamericanos. No con la intención de separarse de otros circuitos con los que ya existen intercambios, sino de fortalecer los espacios y las redes periféricos o con menor impulso hasta el momento. Respecto del cine y la música, y quizá en general para la producción audiovisual, es urgente establecer leyes que protejan la producción nacional y regional. Pero sabiendo que la mejor defensa de lo propio es robustecer la producción y fomentar la circulación y la recuperación de inversiones en las áreas geoculturales afines (por ejemplo, el "mundo latino"). Varios autores documentan en este libro las ventajas de la coproducción internacional en cine para contrarrestar obstáculos inherentes al modelo dominante de financiamiento y difusión de la producción audiovisual.

Respecto de la industria editorial, los países europeos -pese a la diversidad de lenguas- han dado pasos importantes para proteger conjuntamente su producción y comercialización y cierta circulación dentro del continente: precios regulados, normas de competencia y protección de derechos autorales. En tanto, la propuesta de un mercado común latinoamericano del libro impulsada por el Cerlalc y retomada por Octavio Getino en su texto, está aún lejos de concretarse.

En el caso de la televisión, se ha propuesto ya en varios foros el establecimiento de un canal público latinoamericano. Otros opinan que sería preferible una red bien articulada entre canales públicos de Europa y América Latina, que diera fluidez a la comunicación e información, a las artes y los entretenimientos de todos los países. La reiteración de esta iniciativa sugiere que ha llegado el momento de ponerla en operación articulando programas, productores, técnicos y personal creativo. Como leemos en el artículo de Yvon Thiec, la legislación de la Unión Europea en materia audiovisual, producida desde los años ochenta del siglo pasado, y concentrada en la directiva de "Televisión sin Fronteras", muestra una ruta practicable para regular el predominio de los contenidos regionales, limitar el tiempo de publicidad y evitar (hasta cierto punto) los efectos más degradantes de la liberalización comercial.

¿Cuotas de pantalla por países o regiones en cine y televisión? ¿Favorecer, con medidas fiscales y estímulos a la producción nacional, el desarrollo endógeno y controlar o regular a los grupos trasnacionales? ¿Qué papel pueden cumplir los acuerdos intergubernamentales y los organismos internacionales en la promoción de la diversidad cultural? ¿Cómo consagrar constitucionalmente los derechos relativos a la cultura y su diversidad, a la creación libre y el acceso extenso, y volverlos operativos a través de programas de acción pública?, se preguntan los documentos de Jesús Prieto de Pedro y Víctor Hugo Rascón Banda al comparar las experiencias europeas y latinoamericanas.

El conjunto de estos trabajos contribuye no sólo a potenciar las capacidades económicas y culturales de las industrias comunicacionales, sino a construir procedimientos para volver sustentable su desarrollo. Se trata, en los términos de George Yúdice, quien se explayó particularmente en este aspecto, de lograr una "glocalización" a varias escalas, aprovechar transversalmente lo que diversas instituciones, empresas y movimientos o redes sociales pueden aportar. No es cuestión sólo de volver a las industrias culturales más rentables, sino de ubicadas equilibrada y creativamente en las distintas temporalidades del desarrollo social.
Néstor García Canclini

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