Resumen
En las páginas de este libro se ofrece información sobre
las iniciativas de cooperación educativa que desde principios de
los años noventa ha venido gestionando la Organización de
Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(OEI) en el marco de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y
de Gobierno.
De manera especial se analizan los denominados Programas Cumbre, surgidos
de la reunión celebrada por los altos mandatarios iberoamericanos
en Bariloche (Argentina), en 1995. Se trata de los programas de cooperación
iberoamericana para la Evaluación de la Calidad de la Educación,
para la Modernización de Administradores de la Educación
(IBERMADE), y para el Diseño de la Formación Profesional
(IBERFOP).
También se recogen las líneas generales de los programas
aprobados en las primeras ediciones de la Cumbre, como el de Alfabetización
y Educación Básica de Adultos (PAEBA), promovido en la segunda
convocatoria que tuvo lugar en Madrid (España), en 1992.
Finalmente se presentan otras iniciativas surgidas tras la Cumbre de
Bariloche, tales como la Cátedra de Historia de Iberoamérica
(La Habana, 1999), y el Plan Iberoamericano de Lectura (ILÍMITA)
(Santa Cruz de la Sierra, 2003).
La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI)
ha colaborado estrechamente con la OEI en la ejecución de gran
parte de los Programas Cumbre recogidos en este volumen.
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Índice
PRESENTACIÓN
DE BARILOCHE A SANTA CRUZ DE LA SIERRA: UNA AGENDA PARA LA EDUCACIÓN
IBEROAMERICANA
DE BARILOCHE A SANTA CRUZ DE LA SIERRA
El otro consenso
El retorno de la educación
La cuestión en Iberoamérica
Final de siglo
La educación en el siglo XXI
UNA AGENDA GLOBAL PARA LA EDUCACIÓN IBEROAMERICANA
Educación y gobernabilidad
Educación y equidad
Educación y competitividad
LOS PROGRAMAS DE LA CUMBRE IBEROAMERICANA
INTRODUCCIÓN
Los Programas Cumbre en el marco de la programación de la OEI
PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA DE EVALUACIÓN DE
LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados
PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA PARA LA MODERNIZACIÓN
DE ADMINISTRADORES DE LA EDUCACIÓN (IBERMADE)
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados
PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA PARA EL DISEÑO DE
LA FORMACIÓN PROFESIONAL (IBERFOP)
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados
OTROS PROGRAMAS CUMBRE GESTIONADOS POR LA OEI
PROGRAMAS DE ALFABETIZACIÓN Y EDUCACIÓN BÁSICA DE
ADULTOS (PAEBA)
Definición
Descripción
CÁTEDRA DE HISTORIA DE IBEROAMÉRICA
Definición
Descripción
Redes de apoyo a la Cátedra
Plan editorial
PLAN IBEROAMERICANO DE LECTURA (ILÍMITA)
Definición
Descripción
Lectoescritura y mundo globalizado
ANEXO I (PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA DE EVALUACIÓN
DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN, IBERMADE E IBERFOP)
Composición de los Comités Ejecutivos
Estadísticas
ANEXO II
Programas y proyectos de cooperación iberoamericana
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Fragmento
Presentación
Desde la I Cumbre Iberoamericana de Jefes de
Estado y de Gobierno, en Guadalajara (1991), hasta la más reciente
Cumbre de Santa Cruz de la Sierra (2003), la relación entre educación
y desarrollo ha estado presente y ha constituido una preocupación,
un hilo común de reflexión para los mandatarios de los países
de la región.
Los documentos producidos han tomado como base
común los procesos de cambio generados con la revolución
científico-tecnológica y sus consecuencias, como la misma
globalización, y a partir de ello han encuadrado el papel que cumple
la educación en la construcción de las sociedades, en el
bienestar y el pleno desarrollo de los ciudadanos, y en la cohesión
de la comunidad iberoamericana. La educación ha sido vista, incuestionablemente,
como motor del desarrollo social y económico, como un proceso permanente,
abarcador y continuo que se extiende a lo largo de toda la vida y que,
como tal, sirve de sustento a las transformaciones socioeconómicas
que se requieren, ya no sólo para insertarse en un mundo global,
sino para garantizar la equidad social y el acervo democrático.
La Cumbre de Guadalajara reconoció el
valor de la educación para concretar las aspiraciones de desarrollo
económico, social, tecnológico y cultural; la de Madrid
partió de la idea del conocimiento como gran capital del siglo
XX. San Salvador de Bahía renovó la conciencia de su carácter
estratégico para el desarrollo social, y Cartagena de Indias se
centró en potenciar la calidad de la educación infantil.
En la Cumbre de Bariloche, la educación fue asumida como factor
esencial del desarrollo, y en la de Viña del Mar se subrayó
que la estabilidad democrática y el desarrollo económico
y social son conceptos que tienden a reforzarse mutuamente.
De una en una -hasta la declaración de
Santa Cruz de la Sierra titulada La inclusión social, motor del
desarrollo de la comunidad iberoamericana, donde el carácter estructural
de la exclusión y sus profundas raíces históricas,
económicas y culturales reclama la transformación de unas
sociedades afectadas por la desigualdad en la distribución de la
riqueza-, en todas, la educación ha constituido el horizonte de
posibilidad para lograr objetivos como la construcción de sociedades
prósperas y democráticas, la inclusión social y la
erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el progreso
con equidad.
También, y en consonancia con los planteamientos
de los grandes foros internacionales, las Conferencias Iberoamericanas
de Educación han presentado los problemas educativos como una de
las consecuencias del agotamiento de los estilos tradicionales de enseñanza
y gestión educativas y, en la búsqueda de una sintonía
entre la educación en los países iberoamericanos y los cambios
relevantes que se están produciendo en el mundo actual, han coincidido
-unánimemente- en la necesidad de propiciar cambios profundos en
las estructuras educativas, para que éstas permitan articular de
manera efectiva las demandas sociales, económicas, políticas
y culturales con los procesos de formación y educación.
Finalmente, el Movimiento en Favor de la Educación
, cuyo documento ha sido presentado en la XIII Conferencia Iberoamericana
de Educación (Tarija, 2003), vuelve a colocar el tema educativo,
cultural y científico-tecnológico en el corazón de
los estilos de desarrollo, recuperando el carácter central de las
políticas públicas, la dimensión política
de la educación y su vinculación con la producción
de nuevas condiciones de vida en comunidad; incorporando las cuestiones
de calidad, ingreso, permanencia y egreso; insistiendo en el aumento de
la escolarización, la promoción de ofertas educativas para
adultos y la adecuación de los programas de formación profesional;
abriendo un diálogo con las nuevas tecnologías desde una
igualdad en el acceso; generando una auténtica carrera profesional
docente, con capacitación y remuneraciones dignas, y promoviendo
un financiamiento adecuado para el desarrollo educativo.
En todos estos planteamientos subyace la convicción
de que vivimos en un tiempo de transformaciones, un auténtico cambio
de época que se evidencia en el tránsito de una sociedad
a otra. En esta compleja transición, caracterizada por los cambios
inducidos en los espacios y tiempos a raíz de la revolución
de las comunicaciones y de la información, se ha hecho manifiesta
la interacción real que existe entre los procesos económicos,
sociales, políticos, culturales y ambientales de índole
mundial y aquellos de índole nacional o regional.
Con una economía cada vez más
dependiente de las innovaciones científicas y sus aplicaciones
tecnológicas, donde los patrones de producción son cada
vez más conocimientos intensivos, una parte de los países
que integran la región iberoamericana viven de diferente modo su
ingreso a la nueva sociedad del conocimiento y la información.
Aún asumiendo los límites que
impone la realidad social, la educación desempeña un papel
central en el grado de inclusión o exclusión de las personas
o grupos en la preparación para el ingreso al mercado laboral,
en su "empoderamiento" (empowerment) democrático y ciudadano,
en la extensión de la justicia social -propiciando la integración
y la movilidad social-, y en la formación de los valores de la
propia cultura y de la identidad. Por todo ello se convierte en la depositaria
de un futuro diferente para nuestras sociedades.
Esta memoria recoge, de manera sintética,
cinco años en los que la OEI ha estado trabajando en conjunto con
otras instituciones y con los gobiernos de los países miembros,
convocando a los especialistas e investigadores más destacados
en las diferentes áreas, para llevar adelante con éxito
los Programas de Cooperación Iberoamericana para el Diseño
de la Formación Profesional (IBERFOP), para la Modernización
de Administradores de la Educación (IBERMADE) y para la Evaluación
de la Calidad de la Educación.
En cada uno de ellos, en los que se ha plasmado
en hechos concretos aquello que los jefes de Estado y de Gobierno y los
ministros de Educación propusieron y propiciaron en la Cumbre de
Bariloche, la OEI ha colaborado con su experiencia en la gestión
y administración de la cooperación, con su saber hacer en
el ámbito de la cooperación técnica, formando parte
del Comité Ejecutivo o apoyando la gestión económica
y el desarrollo de los Programas.
Paralelamente, y junto con el Ministerio de
Educación y Cultura de España y la Agencia Española
de Cooperación Internacional, la OEI ha continuado con los Programas
de Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes
y Adultos en El Salvador, República Dominicana, Honduras y Nicaragua,
y el Programa de Jóvenes y Adultos del Paraguay. Todos ellos, aunque
se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, han contribuido a disminuir
los índices de analfabetismo hasta un nivel de educación
primaria, reforzando, al mismo tiempo, la institución educativa
a través del apoyo técnico y la formación de docentes
especializados.
Finalmente, cabe recordar que también
tiene a su cargo la coordinación técnica de la Cátedra
de Historia de Iberoamérica, elevada como iniciativa de cooperación
en la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (La Habana,
1999), con el respaldo de todos los países de la región,
y el Plan Iberoamericano de Lectura (ILÍMITA), aprobado y declarado
Programa Cumbre en la XIII Cumbre (Santa Cruz de la Sierra, 2003).
El cierre de este ciclo supone, a la vez que
un punto final para los Programas Cumbre IBERMADE, IBERFOP y de Evaluación
de la Calidad de la Educación, su incorporación dentro de
la programación ordinaria de la OEI, con el fin de fortalecer y
profundizar los muchos logros obtenidos. De esta manera, la experiencia
y los conocimientos adquiridos a lo largo de estos años continuarán
alimentando un estilo de desarrollo en el que, estamos convencidos, es
posible conjugar modernización y equidad.
FRANCISCO PIÑÓN
Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)
* * *
La educación es, sin duda, uno de los elementos esenciales
del desarrollo. Coinciden en ello todos los gobiernos, organismos internacionales,
organizaciones no gubernamentales y confesiones religiosas. Es un reto
universal por el que trabajamos y al que dedicamos una buena parte de
nuestro esfuerzo.
La educación forma parte de la consideración de todos
los seres humanos como personas llamadas a gozar de la libertad. En
este sentido, la enseñanza para todos -de diversas materias y
a distintos niveles- constituye un paso decisivo para construir una
sociedad mejor, en la que se puedan de verdad ver representados valores
en los que creemos, empezando por la propia dignidad humana.
Y junto a la educación, aparecen la cultura, la sanidad, la
vivienda, la justicia, las instituciones del Estado de Derecho, el medio
ambiente, la economía, como facetas que se complementan unas
a otras para conseguir el desarrollo humano.
Ciertamente, para que ese desarrollo llegue a todos, de forma que todas
las personas puedan disfrutar de los avances de nuestro tiempo, debe
considerarse con mucho detenimiento el principio de igualdad de oportunidades.
Creo profundamente que este es uno de los grandes logros de la humanidad,
que se nutre de principios cristianos, adquiere modernidad política
en la Revolución Francesa -"libertad, igualdad, fraternidad"-,
se transforma con el marxismo en el siglo XIX, y adquiere plena vigencia
como principio de convivencia en nuestro tiempo.
La no discriminación por razón de sexo, lengua, religión,
etnia, ideología o condición social se nos presenta, por
tanto, como algo esencial para el desarrollo humano. Y, desde luego,
para la educación.
Lograr este objetivo en Iberoamérica es algo con lo que estamos
comprometidos. En ello trabajamos conjuntamente desde diversas perspectivas.
La OEI ha desempeñado un papel crucial en la elaboración
de programas de alcance internacional en el seno de la comunidad iberoamericana.
Desde España, la Agencia Española de Cooperación
Internacional, junto con el Ministerio de Educación y otras instituciones,
ha contribuido de forma muy eficaz a lograr que varios millones -no
exagero- de iberoamericanos mejoren su nivel de vida gracias a la educación.
Y no sólo su nivel de vida inmediato y personal: mejoran también
sus perspectivas de futuro, sus posibilidades laborales, su capacidad
de ser libres, su capacidad de pensamiento. Más aún, mejoran
las perspectivas de sus hijos y de sus nietos y de la comunidad entera.
Estos objetivos se han logrado atendiendo a múltiples facetas
de la educación, gracias a una visión abierta, eficaz
y generosa de la atención que debe darse a las personas, según
su edad y su situación. Por ello, desde la AECI se plantean y
se cofinancian programas de enseñanza primaria, secundaria y
universitaria; formación profesional y escuelas-taller; formación
de profesores; enseñanza bilingüe (en español y lenguas
americanas) allí donde es necesaria -Bolivia, Ecuador, Guatemala,
Honduras, Paraguay, Perú,...-; becas de doctorado y postgrado
en España; modernización de las administraciones educativas;
mejora física de las instalaciones educativas...
Quiero destacar, sin embargo, los Programas de Alfabetización
y Educación Básica de Adultos (PAEBA). He tenido ocasión
de conocerlos en varios países. Me han impresionado. Han sido
realmente útiles para millones de personas en El Salvador, República
Dominicana, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú. Han conseguido
que personas de cierta edad -adolescentes y adultos-, que no habían
tenido la oportunidad de seguir los programas educativos normales, abran
sus horizontes, amplíen su mente, logren un mejor trabajo, ¡porque
ya pueden leer!
La labor de la AECI en el campo de la educación alcanza a los
cinco continentes. Este libro se refiere a Iberoamérica. Pero
hemos apoyado diferentes actuaciones, por ejemplo, en Bosnia-Herzegovina,
en Guinea Ecuatorial, en Territorios palestinos, en Filipinas, en los
Estados Federados de Micronesia.
Sólo tengo palabras de gratitud hacia los que trabajan en el
mundo de la educación. Las tengo, por supuesto, hacia los que
me ayudaron en mi educación. Y, por extensión, agradezco
y felicito a todos por su trabajo. A la OEI, sin dudarlo, por una trayectoria
ejemplar en la cooperación internacional.
RAFAEL RODRIGUEZ-PONGA
Secretario General de la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI)
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