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La cooperación educativa en el marco de las Cumbres Iberoamericanas
Programas gestionados por la OEI

La Universidad Imposible

Autores: OEI
Edita: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)
Número de páginas: 132
Encuadernación: rústica
Tamaño: 16,5 x 24 cm
Fecha de edición: 2004
Edición número: 1
ISBN: 84-7666-165-7
Precio: 12 Euros

Resumen
Índice
Fragmento

Resumen

En las páginas de este libro se ofrece información sobre las iniciativas de cooperación educativa que desde principios de los años noventa ha venido gestionando la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en el marco de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno.

De manera especial se analizan los denominados Programas Cumbre, surgidos de la reunión celebrada por los altos mandatarios iberoamericanos en Bariloche (Argentina), en 1995. Se trata de los programas de cooperación iberoamericana para la Evaluación de la Calidad de la Educación, para la Modernización de Administradores de la Educación (IBERMADE), y para el Diseño de la Formación Profesional (IBERFOP).

También se recogen las líneas generales de los programas aprobados en las primeras ediciones de la Cumbre, como el de Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA), promovido en la segunda convocatoria que tuvo lugar en Madrid (España), en 1992.

Finalmente se presentan otras iniciativas surgidas tras la Cumbre de Bariloche, tales como la Cátedra de Historia de Iberoamérica (La Habana, 1999), y el Plan Iberoamericano de Lectura (ILÍMITA) (Santa Cruz de la Sierra, 2003).

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) ha colaborado estrechamente con la OEI en la ejecución de gran parte de los Programas Cumbre recogidos en este volumen.

 

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Índice

PRESENTACIÓN

DE BARILOCHE A SANTA CRUZ DE LA SIERRA: UNA AGENDA PARA LA EDUCACIÓN IBEROAMERICANA
DE BARILOCHE A SANTA CRUZ DE LA SIERRA
El otro consenso
El retorno de la educación
La cuestión en Iberoamérica
Final de siglo
La educación en el siglo XXI
UNA AGENDA GLOBAL PARA LA EDUCACIÓN IBEROAMERICANA
Educación y gobernabilidad
Educación y equidad
Educación y competitividad

LOS PROGRAMAS DE LA CUMBRE IBEROAMERICANA
INTRODUCCIÓN
Los Programas Cumbre en el marco de la programación de la OEI

PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA DE EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados

PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA PARA LA MODERNIZACIÓN DE ADMINISTRADORES DE LA EDUCACIÓN (IBERMADE)
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados

PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA PARA EL DISEÑO DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL (IBERFOP)
Definición
Objetivos
Líneas de acción
Valoración
Derivaciones
Principales resultados

OTROS PROGRAMAS CUMBRE GESTIONADOS POR LA OEI
PROGRAMAS DE ALFABETIZACIÓN Y EDUCACIÓN BÁSICA DE ADULTOS (PAEBA)
Definición
Descripción
CÁTEDRA DE HISTORIA DE IBEROAMÉRICA
Definición
Descripción
Redes de apoyo a la Cátedra
Plan editorial
PLAN IBEROAMERICANO DE LECTURA (ILÍMITA)
Definición
Descripción
Lectoescritura y mundo globalizado

ANEXO I (PROGRAMA DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA DE EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN, IBERMADE E IBERFOP)
Composición de los Comités Ejecutivos
Estadísticas

ANEXO II
Programas y proyectos de cooperación iberoamericana

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Fragmento

Presentación

Desde la I Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Guadalajara (1991), hasta la más reciente Cumbre de Santa Cruz de la Sierra (2003), la relación entre educación y desarrollo ha estado presente y ha constituido una preocupación, un hilo común de reflexión para los mandatarios de los países de la región.

Los documentos producidos han tomado como base común los procesos de cambio generados con la revolución científico-tecnológica y sus consecuencias, como la misma globalización, y a partir de ello han encuadrado el papel que cumple la educación en la construcción de las sociedades, en el bienestar y el pleno desarrollo de los ciudadanos, y en la cohesión de la comunidad iberoamericana. La educación ha sido vista, incuestionablemente, como motor del desarrollo social y económico, como un proceso permanente, abarcador y continuo que se extiende a lo largo de toda la vida y que, como tal, sirve de sustento a las transformaciones socioeconómicas que se requieren, ya no sólo para insertarse en un mundo global, sino para garantizar la equidad social y el acervo democrático.

La Cumbre de Guadalajara reconoció el valor de la educación para concretar las aspiraciones de desarrollo económico, social, tecnológico y cultural; la de Madrid partió de la idea del conocimiento como gran capital del siglo XX. San Salvador de Bahía renovó la conciencia de su carácter estratégico para el desarrollo social, y Cartagena de Indias se centró en potenciar la calidad de la educación infantil. En la Cumbre de Bariloche, la educación fue asumida como factor esencial del desarrollo, y en la de Viña del Mar se subrayó que la estabilidad democrática y el desarrollo económico y social son conceptos que tienden a reforzarse mutuamente.

De una en una -hasta la declaración de Santa Cruz de la Sierra titulada La inclusión social, motor del desarrollo de la comunidad iberoamericana, donde el carácter estructural de la exclusión y sus profundas raíces históricas, económicas y culturales reclama la transformación de unas sociedades afectadas por la desigualdad en la distribución de la riqueza-, en todas, la educación ha constituido el horizonte de posibilidad para lograr objetivos como la construcción de sociedades prósperas y democráticas, la inclusión social y la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el progreso con equidad.

También, y en consonancia con los planteamientos de los grandes foros internacionales, las Conferencias Iberoamericanas de Educación han presentado los problemas educativos como una de las consecuencias del agotamiento de los estilos tradicionales de enseñanza y gestión educativas y, en la búsqueda de una sintonía entre la educación en los países iberoamericanos y los cambios relevantes que se están produciendo en el mundo actual, han coincidido -unánimemente- en la necesidad de propiciar cambios profundos en las estructuras educativas, para que éstas permitan articular de manera efectiva las demandas sociales, económicas, políticas y culturales con los procesos de formación y educación.

Finalmente, el Movimiento en Favor de la Educación , cuyo documento ha sido presentado en la XIII Conferencia Iberoamericana de Educación (Tarija, 2003), vuelve a colocar el tema educativo, cultural y científico-tecnológico en el corazón de los estilos de desarrollo, recuperando el carácter central de las políticas públicas, la dimensión política de la educación y su vinculación con la producción de nuevas condiciones de vida en comunidad; incorporando las cuestiones de calidad, ingreso, permanencia y egreso; insistiendo en el aumento de la escolarización, la promoción de ofertas educativas para adultos y la adecuación de los programas de formación profesional; abriendo un diálogo con las nuevas tecnologías desde una igualdad en el acceso; generando una auténtica carrera profesional docente, con capacitación y remuneraciones dignas, y promoviendo un financiamiento adecuado para el desarrollo educativo.

En todos estos planteamientos subyace la convicción de que vivimos en un tiempo de transformaciones, un auténtico cambio de época que se evidencia en el tránsito de una sociedad a otra. En esta compleja transición, caracterizada por los cambios inducidos en los espacios y tiempos a raíz de la revolución de las comunicaciones y de la información, se ha hecho manifiesta la interacción real que existe entre los procesos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales de índole mundial y aquellos de índole nacional o regional.

Con una economía cada vez más dependiente de las innovaciones científicas y sus aplicaciones tecnológicas, donde los patrones de producción son cada vez más conocimientos intensivos, una parte de los países que integran la región iberoamericana viven de diferente modo su ingreso a la nueva sociedad del conocimiento y la información.

Aún asumiendo los límites que impone la realidad social, la educación desempeña un papel central en el grado de inclusión o exclusión de las personas o grupos en la preparación para el ingreso al mercado laboral, en su "empoderamiento" (empowerment) democrático y ciudadano, en la extensión de la justicia social -propiciando la integración y la movilidad social-, y en la formación de los valores de la propia cultura y de la identidad. Por todo ello se convierte en la depositaria de un futuro diferente para nuestras sociedades.

Esta memoria recoge, de manera sintética, cinco años en los que la OEI ha estado trabajando en conjunto con otras instituciones y con los gobiernos de los países miembros, convocando a los especialistas e investigadores más destacados en las diferentes áreas, para llevar adelante con éxito los Programas de Cooperación Iberoamericana para el Diseño de la Formación Profesional (IBERFOP), para la Modernización de Administradores de la Educación (IBERMADE) y para la Evaluación de la Calidad de la Educación.

En cada uno de ellos, en los que se ha plasmado en hechos concretos aquello que los jefes de Estado y de Gobierno y los ministros de Educación propusieron y propiciaron en la Cumbre de Bariloche, la OEI ha colaborado con su experiencia en la gestión y administración de la cooperación, con su saber hacer en el ámbito de la cooperación técnica, formando parte del Comité Ejecutivo o apoyando la gestión económica y el desarrollo de los Programas.

Paralelamente, y junto con el Ministerio de Educación y Cultura de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional, la OEI ha continuado con los Programas de Alfabetización y Educación Básica de Jóvenes y Adultos en El Salvador, República Dominicana, Honduras y Nicaragua, y el Programa de Jóvenes y Adultos del Paraguay. Todos ellos, aunque se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, han contribuido a disminuir los índices de analfabetismo hasta un nivel de educación primaria, reforzando, al mismo tiempo, la institución educativa a través del apoyo técnico y la formación de docentes especializados.

Finalmente, cabe recordar que también tiene a su cargo la coordinación técnica de la Cátedra de Historia de Iberoamérica, elevada como iniciativa de cooperación en la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (La Habana, 1999), con el respaldo de todos los países de la región, y el Plan Iberoamericano de Lectura (ILÍMITA), aprobado y declarado Programa Cumbre en la XIII Cumbre (Santa Cruz de la Sierra, 2003).

El cierre de este ciclo supone, a la vez que un punto final para los Programas Cumbre IBERMADE, IBERFOP y de Evaluación de la Calidad de la Educación, su incorporación dentro de la programación ordinaria de la OEI, con el fin de fortalecer y profundizar los muchos logros obtenidos. De esta manera, la experiencia y los conocimientos adquiridos a lo largo de estos años continuarán alimentando un estilo de desarrollo en el que, estamos convencidos, es posible conjugar modernización y equidad.

FRANCISCO PIÑÓN
Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)

* * *

La educación es, sin duda, uno de los elementos esenciales del desarrollo. Coinciden en ello todos los gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y confesiones religiosas. Es un reto universal por el que trabajamos y al que dedicamos una buena parte de nuestro esfuerzo.

La educación forma parte de la consideración de todos los seres humanos como personas llamadas a gozar de la libertad. En este sentido, la enseñanza para todos -de diversas materias y a distintos niveles- constituye un paso decisivo para construir una sociedad mejor, en la que se puedan de verdad ver representados valores en los que creemos, empezando por la propia dignidad humana.

Y junto a la educación, aparecen la cultura, la sanidad, la vivienda, la justicia, las instituciones del Estado de Derecho, el medio ambiente, la economía, como facetas que se complementan unas a otras para conseguir el desarrollo humano.

Ciertamente, para que ese desarrollo llegue a todos, de forma que todas las personas puedan disfrutar de los avances de nuestro tiempo, debe considerarse con mucho detenimiento el principio de igualdad de oportunidades. Creo profundamente que este es uno de los grandes logros de la humanidad, que se nutre de principios cristianos, adquiere modernidad política en la Revolución Francesa -"libertad, igualdad, fraternidad"-, se transforma con el marxismo en el siglo XIX, y adquiere plena vigencia como principio de convivencia en nuestro tiempo.

La no discriminación por razón de sexo, lengua, religión, etnia, ideología o condición social se nos presenta, por tanto, como algo esencial para el desarrollo humano. Y, desde luego, para la educación.

Lograr este objetivo en Iberoamérica es algo con lo que estamos comprometidos. En ello trabajamos conjuntamente desde diversas perspectivas. La OEI ha desempeñado un papel crucial en la elaboración de programas de alcance internacional en el seno de la comunidad iberoamericana. Desde España, la Agencia Española de Cooperación Internacional, junto con el Ministerio de Educación y otras instituciones, ha contribuido de forma muy eficaz a lograr que varios millones -no exagero- de iberoamericanos mejoren su nivel de vida gracias a la educación. Y no sólo su nivel de vida inmediato y personal: mejoran también sus perspectivas de futuro, sus posibilidades laborales, su capacidad de ser libres, su capacidad de pensamiento. Más aún, mejoran las perspectivas de sus hijos y de sus nietos y de la comunidad entera.

Estos objetivos se han logrado atendiendo a múltiples facetas de la educación, gracias a una visión abierta, eficaz y generosa de la atención que debe darse a las personas, según su edad y su situación. Por ello, desde la AECI se plantean y se cofinancian programas de enseñanza primaria, secundaria y universitaria; formación profesional y escuelas-taller; formación de profesores; enseñanza bilingüe (en español y lenguas americanas) allí donde es necesaria -Bolivia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú,...-; becas de doctorado y postgrado en España; modernización de las administraciones educativas; mejora física de las instalaciones educativas...

Quiero destacar, sin embargo, los Programas de Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA). He tenido ocasión de conocerlos en varios países. Me han impresionado. Han sido realmente útiles para millones de personas en El Salvador, República Dominicana, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú. Han conseguido que personas de cierta edad -adolescentes y adultos-, que no habían tenido la oportunidad de seguir los programas educativos normales, abran sus horizontes, amplíen su mente, logren un mejor trabajo, ¡porque ya pueden leer!

La labor de la AECI en el campo de la educación alcanza a los cinco continentes. Este libro se refiere a Iberoamérica. Pero hemos apoyado diferentes actuaciones, por ejemplo, en Bosnia-Herzegovina, en Guinea Ecuatorial, en Territorios palestinos, en Filipinas, en los Estados Federados de Micronesia.

Sólo tengo palabras de gratitud hacia los que trabajan en el mundo de la educación. Las tengo, por supuesto, hacia los que me ayudaron en mi educación. Y, por extensión, agradezco y felicito a todos por su trabajo. A la OEI, sin dudarlo, por una trayectoria ejemplar en la cooperación internacional.

RAFAEL RODRIGUEZ-PONGA
Secretario General de la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI)

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