OEI
OEI OEI OEI

Está en: OEI - Publicaciones - Libros - Temas de Iberoamérica

Educación, Ciencia y Cultura en
La hora de Iberoamérica

La Universidad Imposible

Autores: VV.AA.
Colección: Temas de Iberoamérica
Edita: Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)
Número de páginas: 293
Encuadernación: rústica
Tamaño: 15 x 23 cm
Fecha de edición: 2005
Edición número: 1
ISBN: 84-7666-181-9
Precio: 12.- Euros

Resumen
Índice
Fragmento

Resumen

La decisión de editar un libro recopilatorio de algunos de los mejores trabajos publicados por la OEI en los últimos años, no resulta ociosa ni gratuita. Este libro tiene, al menos, cuatro objetivos prioritarios: volver a poner a disposición del público interesado un conjunto de materiales hasta ahora dispersos por distintas obras, y que, por su excelencia merecen la mayor difusión; mostrar la unidad de sentido que caracteriza la actividad de la Organización en los distintos ámbitos de su competencia; hacer evidentes las difusas relaciones que, en la realidad de Iberoamérica, se establecen entre sectores aparentemente tan distantes como la cultura y la ciencia, o la tecnología y la educación; y servir como ejercicio de autorreflexión para que la OEI, los destinatarios de su labor y los que intervienen en las distintas fases de su realización, puedan -en palabras de Umberto Eco- anticipar lo que vendrá mirando hacia atrás.

Subir

Índice

INTRODUCCIÓN

Francisco Piñón

EDUCACIÓN

La educación en la actual inflexión del desarrollo de América Latina y el Caribe
José Antonio Ocampo

Saberes de hoy: diseminaciones, competencias y transversalidades
Jesús Martín Barbero

¿Por qué son tan difíciles los pactos educativos?
Juan Carlos Tedesco

Reforma y desigualdad educativa en América Latina
José Rivero

Sociedades diversas y educación
Ariruma Kowii

Educação, globalização e neoliberalismo: o debate precisa continuar
Robinson dos Santos e Antônio Inácio Andrioli

CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Política científica y tecnológica: una visión desde América Latina
Mario Albornoz

Futuro sostenible y derechos humanos
Amparo Vilches y Daniel Gil

De la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento
Rodrigo Arocena y Judith Sutz

Tecnologia, inovação e sociedade
Milton de Abreu Campanário

CULTURA

La política cultural: una clave en la construcción de sociedades justas e igualitarias
Francisco Piñón

La cultura en los planes euroamericanos de cooperación
Hugo Camacho

Hacia una nueva articulación de los espacios lingüísticos y culturales
Eduard Delgado

La cooperación cultural como proceso de la globalización: una visión desde América Latina
Eduardo Nivón Bolán

Las industrias culturales: más allá de la lógica puramente económica, el aporte social
George Yúdice

Diversidade cultural e direito à comunicação
Tadao Takahashi

 

Subir

Fragmento

INTRODUCCIÓN

Mezcla incesante de premodernidades, modernidades y posmodernidades, Iberoamérica ha dado lugar a sociedades intensamente híbridas. Diversa y heterogénea en tamaños, estructuras, desarrollo, fragilidad o solidez institucional y democrática, lenguas, etnias y culturas; Iberoamérica se encuentra enraizada en una unidad situacional e histórica.

Dueña de una identidad forjada en más de cinco siglos de historia compartida -algunas veces conflictiva, otras convergente- y en torno a dos lenguas generales (y múltiples lenguas locales), ha suscitado una matriz de identificación colectiva que es al mismo tiempo abierta y dialógica, única y diversa.

La fecundidad del mestizaje ha sido y es un elemento esencial a partir del cual pensar y actuar en nuestras sociedades. Un punto de apoyo sobre el cual construir condiciones de equidad e igualdad de oportunidades para el desarrollo. Un elemento vertebrador para comprender, procesar y actuar sobre las oportunidades que se nos ofrecen en este cambio de época.

Iberoamérica se encuentra en medio de una bifurcación histórica y sistémica, impulsada por la transición hacia la sociedad del conocimiento. En la región, esta transformación se manifiesta en el debilitamiento político e intelectual del pensamiento único y de las políticas de ajuste, así como por la convergencia en una nueva agenda regional centrada en el desarrollo justo e igualitario. Si a esto sumamos los pasos dados por los primeros mandatarios de los países de la región para avanzar en la institucionalización de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, podemos decir que Iberoamérica se encuentra ante una oportunidad histórica.

El 28 de mayo de 2005, los cancilleres de nuestros veintidós países dieron un paso muy significativo para concretar esa oportunidad, al nombrar a Enrique Iglesias como Secretario General Iberoamericano. La nueva institución empieza a cobrar dimensión propia, y la talla del piloto nos permite comprender el tamaño de la empresa que se desea acometer.

Sobre este fondo se recorta el debate sobre nuestro futuro, en el que se conjugan oportunidades y riesgos, fortalezas y debilidades.

DE LAS FORTALEZAS A LAS OPORTUNIDADES

Mientras los límites de los Estados se ven permeados por lo local y lo global, y la instancia nacional busca instituirse como espacio de síntesis, de potenciación de lo social y lo local; los bloques regionales se consolidan como nuevos actores políticos en la escena internacional.

Esto no significa afirmar el fin de los Estados nacionales. Más bien se trata de situarlos dentro de una complejidad creciente, en la cual la Comunidad Iberoamericana de Naciones puede constituir una vía de fortalecimiento, coincidente con la historia, los anhelos y los propósitos de regionalización que nuestra América ha manifestado desde los días de las independencias.

La Comunidad Iberoamericana de Naciones puede potenciar las capacidades individuales y generar acciones coordinadas que permitan evitar escenarios hegemónicos, y a la vez dar impulso a un orden más equitativo, con paz y libertad. En el mismo sentido, afianzaría el protagonismo de los bloques regionales, integrando las visiones, intereses, alternativas y capacidades de negociación de sus miembros.

En este contexto, el nuevo talante se ha desplegado entre los gobernantes iberoamericanos, a uno y otro lado del Atlántico, y la convergencia política se ha materializado en un cambio de agenda. La Comunidad Iberoamericana de Naciones nos muestra potencialidades donde antes creíamos no tenerlas, con una fuerte apuesta por la igualdad y la justicia social; por una democracia para todos y unas políticas de desarrollo con acento en los estilos propios; por la construcción de solidaridad a escala internacional; y por la promoción del multilateralismo, la paz y una "globalización positiva", lo que significa además un replanteo de las políticas y los modelos de cooperación, orientándolos hacia formas horizontales y asociativas.

La confluencia de la afinidad política y la conformación de un espacio cultural común puede traer importantes beneficios para un espacio geoestratégico, en el que vivimos algo más de 500 millones de hispano-luso parlantes con nuestras diversas maneras de pensar, asumirnos y ver a los otros.

Los avances tecnológicos -particularmente en el campo de las telecomunicaciones- han revalorizado su potencial en materia de industrias culturales, patrimonio cultural y turismo. Ante ello, el sentido estratégico y las oportunidades que ofrece el espacio cultural conllevan el reto de consolidar su construcción y avanzar en su institucionalización, a través de la conformación de redes y estructuras.

La Comunidad Iberoamericana de Naciones se presenta así como un "puente" para transitar, de manera autónoma, hacia condiciones de desarrollo sostenible. Junto con la cultura, la inversión en educación y en innovación, ciencia y tecnología representan las otras dos dimensiones centrales para construir "futuros" en la región.

LA VOZ DE IBEROAMÉRICA

La integración iberoamericana ha transitado un largo camino. En este trayecto se ha repensado, probado, reclasificado y reestructurado, en una suerte de movimiento de búsqueda. Pero las condiciones regionales e internacionales han cambiado, y aquel movimiento encuentra un punto de inflexión en las oportunidades de hoy. Se dan condiciones que, tal vez, no se repetirán; por lo tanto, si sabemos aprovechar las oportunidades podremos cambiar el rumbo de nuestras sociedades.

En este punto se produce un reencuentro con lo político. La capacidad de simbolizar la autonomía en el nivel cultural es un paso necesario para que aparezca una fuerza política propia, que sea capaz de darle al enunciado cultural el poder de afirmarse verdaderamente. Una fuerza política apta para llevar adelante la identidad proyecto a la que hace referencia Manuel Castells.

Durante su última visita a Venezuela, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que Iberoamérica tiene más voz de la que piensa y que Europa no se entiende sin ella. Al mismo tiempo, señaló el momento de particular trascendencia por el que está pasando el proceso de construcción de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Se ha indicado, de esta forma, un lugar que es necesario ocupar como actor político, para tomar la palabra por propia cuenta dentro del concierto global de las naciones. Solo así, la voz de la Comunidad Iberoamericana de Naciones encontrará su potencia comunicativa para que, como lo expresara Gabriel García Márquez en el discurso de aceptación del premio Nobel (1982): "Las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra".

Francisco Piñón
Secretario General de la OEI

Subir