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V CONGRESO IBEROAMERICANO DE EXTENSIÓN. MÉXICO, 2000

“Sociedad, Educación Superior y Extensión: Balance y Perspectivas”

UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO

Morelia, Michoacán, México. 19 al 23 de noviembre 2000.

La Extensión Universitaria en España

Juan José Giménez Martínez. Vicerrector de Extensión Universitaria.
Universidad de Almería. España

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior de México (ANUIES) como entidad organizadora, y a la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), como institución convocante de este V Congreso Iberoamericano de Extensión, por la invitación para participar en este Congreso, representando a una universidad española, joven pero activa y dinámica, pero sobre todo por compartir con una serie de colegas aspectos relacionados con la cultura y la educación en países de la comunidad de naciones de tradición hispánica. No es sólo una lengua lo que nos une, aunque la lengua sea, en palabras de Unamuno:

“la sangre de la casta histórica, de la raza espiritual”.

Nos une también el complejo de valores que fundamentan nuestra común filosofía de la vida que se expresa lo mismo en nuestras palabras que en nuestros silencios. Espero y deseo, al igual que Ortega y Gasset confesar haber vuelto “colonizado” de este mi primer viaje a un extraordinario país como es México.

El tema que se me ha ofrecido para la presente conferencia “La Extensión Universitaria en España”, es simplemente el fruto de una reflexión en este corto tiempo que ostento el cargo de Vicerrector de Extensión Universitaria, de tan solo dos años, en la joven Universidad de Almería, un lugar situado al sur de España, bañada por el Mediterráneo y agradecida por el sol, que comenzó su singladura como tal en septiembre de 1993, habiendo estado adscrita durante diez años a la Universidad de Granada.

1.- Introducción

La ambigua y escasamente precisa denominación «Extensión Universitaria» goza en la actualidad de una extraordinaria pujanza gracias a la difusión que viene alcanzando en el ámbito universitario de todo el mundo. Afortunadamente, con independencia de la antigüedad e importancia de las diferentes Universidades españolas, cada una de ellas le presta una decidida atención. Me referiré, en esta exposición, al presente de la Extensión Universitaria en el área geográfica que mejor conozco, España. Es decir, al desarrollo cultural como base de la extensión universitaria, que es el concepto de ese antiguo vocablo de Extensión Universitaria con el que originariamente se designó a esta importante faceta de la misión universitaria. Antes de entrar en materia, considero útil dirigir una mirada a su origen y desarrollo históricos.

2.- La cultura: el origen de las universidades

Tanto el problema como el interés de la cultura pueden percibirse de inmediato en la dificultad implícita de su término definitorio: “cultura”. En nuestra tradición cultural, este concepto está relacionado con la concepción helénica del sabio (sofos) como hombre preocupado por el conocimiento de la verdad y la realidad -ya esté conformada ésta última por el objeto (Aristóteles) o por la idea (Platón)-, y continúa con la latina en la que predomina el interés por el incremento del conocimiento, por el cultivo de la erudición enriquecida con la praxis así como por el pleno dominio de las artes, en general, y de las letras, en particular. Una y otra concepción presentan un marcado carácter elitista restringiendo la cultura a un ámbito muy limitado del saber y a un número reducido de hombres sabios, que, en la Grecia clásica, son los destinados al gobierno de las ciudades y, en Roma, asesoran a los gobernantes y, sobre todo en la época del Imperio gozan de un gran prestigio social y de la protección de los Mecenas.

El término empieza por designar un proceso –la cultura (cultivo) de granos (o cría y alimentación) de animales, y por extensión la cultura (cultivo activo) de la mente humana- y, a finales del siglo XVIII, especialmente en alemán y en inglés, acaba por designar una configuración o generalización del “espíritu” que conformaba “todo el modo de vida” de un pueblo en particular. Fue Herder (1784-1791) el que utilizó por primera vez el término en plural “culturas”, para distinguirlo deliberadamente de cualquier sentido singular, o como diríamos ahora, de “civilización”. El amplio término pluralista fue, por tanto, especialmente importante en el desarrollo de la antropología comparada del XIX, la cual ha continuado designando una forma de vida completa y diferenciada.

Mientras tanto, en su uso general, se produce un desarrollo del sentido de “cultura” como cultivo activo de la mente, distinguiendo una gama de significados que va desde 1) un estado desarrollado de la mente, como en el caso de una persona culta; hasta 2) procesos de este desarrollo, como es el caso de “intereses culturales y las actividades culturales”; y 3) los medios de estos procesos, como las “artes” y las “obras humanas intelectuales” en la cultura. Este último es el significado general más común en nuestra propia época, aunque todos se utilizan. A veces, incluso, coexisten incómodamente, con el uso antropológico y el sociológico –éste sumamente extendido- que indica “todo el modo de vida” de un pueblo diferenciado o del algún grupo social.

En nuestro horizonte teórico y científico actual el concepto de cultura hay que considerarlo en el contexto de los fines atribuidos a la Universidad por la LRU. Como palabra derivada del vocablo latino “cultum”, el término cultura tradicionalmente se ha venido entendiendo como sinónimo de erudición, sabiduría, generalmente de carácter teórico y libresco. Así la definen, también, el DRAE y nuestros diccionarios de uso. En cambio, este concepto estereotipado de cultura viene siendo cuestionado desde perspectivas muy diversas.

Frente al innegable carácter individualista de la cultura en su concepción tradicional, Lotman destaca en ella su aspecto social, colectivo. La cultura se hace accesible a través de signos, agrupados en códigos y sistemas, siendo el último y más importante de todos ellos la lengua, que utilizamos como instrumento con dos usos principales: pensar la realidad -y, consecuentemente, la cultura- y transmitirla mediante procesos de comunicación interpersonal. El concepto de cultura encierra, pues, todo el saber y la experiencia acumulados por la humanidad al tiempo que cada colectividad humana produce una cultura determinada históricamente, la cual genera, a su vez, un modelo cultural propio.

Desde esta consideración de la cultura, la Universidad, entre otras funciones, está llamada por la sociedad a erigirse en fiel depositaria del conocimiento y la experiencia acumulados por la humanidad. Pero no deberá ser depositaria en sentido pasivo sino que, al tiempo que crisol que separe lo científico de lo que no lo es, le corresponde la tarea de transmitir al mayor número posible de receptores el tesoro universal que es la cultura.

2.1.- Los primeros pasos: Las Escuelas Cristianas.

Sabido es que la Universidad, como comunidad de maestros y discípulos que trabajan con unos objetivos comunes de tipo docente y formativo, es una creación medieval: los Estudios Generales procedentes de las Universidades propiamente dichas, muchas veces íntimamente ligadas a Colegios, surgieron de las escuelas catedralicias, que se fueron creando con el objetivo de asegurar la formación del clero, aunque ciertamente desde unos niveles tan elementales como el aprendizaje de la lectura y escritura, el conocimiento de la Biblia, a ser posible de memoria, sobre todo los Salmos, mas alguna noción doctrinal canónica y litúrgica.

Así por ejemplo, en el Concilio de Toledo (17-05-527), prescribe en su Canon I, que los consagrados a la vida clerical deben:

“...ser instruidos en la casa de la iglesia bajo la inspección del obispo, por ser una persona especialmente encargada de ellos (“el prepósito”)”.

Y poco más de un siglo después (5-12-623), con Isidoro de Sevilla a la cabeza, celebraron en la misma ciudad su cuarto Concilio, cuyo canon XXIV señala que:

“todos habiten bajo el mismo techo junto al atrio para que pasen los años de edad resbaladiza no en la lujuria sino confiados a un anciano muy probado a quien tengan por maestro de doctrina y por testigo de vida”.

En este mismo Concilio señala, respecto a la formación de los obispos (canon XXV) que:

“la ignorancia, madre de todos los errores, debe ser evitada especialmente entre los sacerdotes de Dios que asumieron el oficio de enseñar entre las gentes, han de saberse las Escrituras santas y los cánones”

de lo cual, se encargarían maestros competentes en estas delicadas materias.

2.2.- Musulmanes y Judíos

La dominación árabe en la península dio lugar a la proliferación de mezquitas (especialmente durante la llegada de los Omeyas). No es de extrañar que durante este época aparezcan las escuelas privadas dedicadas a las prácticas de lectura y escritura así como a la enseñanza de los más destacados saberes de la época, siguiendo el modelo cristiano. El historiador Arnold J. Toynbee señala que:

“la instrucción elemental era absolutamente general en todo Al-Andalus, con excepción de las casas más pobres”

Durante el gobierno de Abderraman III (912-961) se fomentaron los estudios de filosofía, medicina, astronomía, matemáticas, jurisprudencia, además de la poesía y la historia (disciplina esta, por cierto, que no volverá a formar parte programática de los estudios superiores hasta finales del siglo IX). Se dictaban las lecciones y el estudiante anotaba sus propios libros, sobre los cuales el maestro imponía luego un certificado (ijaza) si el aprovechamiento había sido lo suficientemente bueno como para que el estudiante pudiera en adelante explicar este texto, convirtiéndose en alfaquí (algo así como “licenciado”) e incluso en Ulema (“doctor”), terminología aplicada especialmente a los estudios coránicos.

A mediados del siglo X se trasladan a la Bética las primeras Academias judías orientales, creando las escuelas de estudios talmúdicos. En estas escuelas se iniciaron personajes tan relevantes como Maimónides.

En el Reino de Granada, Yusuf I, el séptimo soberano nazarí, que reino durante los años 1333 a 1354, fundó su primera “universidad” o Madraza, además de asignarle rentas y establecer allí viviendas para estudiantes.

A partir del siglo IV de nuestra era, la rápida expansión del cristianismo por todo el Occidente facilita la apropiación y ocultación del saber clásico por la Iglesia que impone hegemónicamente la Biblia como única fuente de sabiduría y conocimiento, al mismo tiempo que se apropia de todo vestigio cultural para incorporárselo y sacralizarlo restringiendo, finalmente, los horizontes científicos a los límites del mensaje bíblico. La Biblia se constituye, así, en el libro por excelencia, depósito de la única verdad y fuera del cual no existe cultura, erigiéndose en canon cultural y literario. Occidente asiste a la cultura mediatizada por la religión.

2.3.- Escuelas, Colegios y Estudios Generales.

La semilla estaba echada, y a lo largo de los últimos decenios del siglo XII y primeros del XIII, algunas escuelas adquieren una estructura mas compleja y una mayor altura de miras: se establecen unas reglas que, con la preceptiva sanción de las máximas autoridades civiles o eclesiásticas (o ambas), permiten a un determinado número de maestros impartir ciertas materias de estudios superiores. La culminación de este primer proceso regulador son las Partidas de Alfonso X el Sabio, creando en Sevilla un Estudio General mediante Real Cédula de 28 de diciembre de 1254.

“Estudio es ayuntamiento de maestros e de escolares que es fecho en algun logar con voluntad e con entendimiento de aprender los saberes”

dividiendo seguidamente esos estudios generales en el Trivium, que comprendía la Gramática, Retórica y Dialéctica (lógica) y en el Quadrivium: Aritmética, Geometría, Astronomía mas la Música.

Ese mismo año de 1254 era refrendado el Estudio General de Salamanca, fundado en 1218 por Alfonso IX.

2.4.- Universitas Studiourum Generalium.

Estamos ya en el siglo XVI, cuando el término universidad como genérico para los estudios superiores se había impuesto, probablemente desde finales del XIV, a otros como Schola, Studium sollemne, Studium universale, Studium commune, o el propio Studium generale (que en textos legales aparece asociado al propio Universitas: Universitas Studiorum generalium), de manera especial en la zona de influencia castellana. Este término designaba desde antiguo simplemente una asociación de individuos con diversos objetivos (gremios y corporaciones de artesanos) y entre ellos, por supuesto, el conjunto de maestros y estudiantes (Universitas magistrorum et scholarium o discipulorum), o el estudio en sí tomado como una unidad. De hecho, la Universidad de París aprobada por el Papa en 1215, se llamaba Universitas magistrorum et scholarium Parisium commorantium. En sus inicios las Universidades tenían cuatro Facultades: Artes liberales (Letras), Decreto (Derecho), Teología y Medicina, donde se impartían además de las disciplinas cuyo título coincide con el de la Facultad, las de Lógica y Filosofía, Retórica y Gramática, Hebreo y Caldeo (incluso Arabe como en la de Salamanca), Griego, Música, Astronomía, Cánones. Los grados eran ya los de Bachiller (un galicismo documentado en España desde principios del siglo XV), Licenciado, y Maestro Doctor.

2.5.- Las Universdidades

Pocas son las modificaciones estructurales que experimentan las universidades durante el siglo XVII: se acentúa la decadencia general y su falta de adecuación a las exigencias sociales. A este contratiempo hay que añadir el hecho de que algunos Colegios vinculados con ellas alcanzaron a lo largo del siglo XVII un considerable grado de poder e influencia. A comienzos de esta centuria la mayoría de los miembros del Consejo de Castilla eran colegiales mayores. Ello había permitido que en 1623, este Consejo, al que Felipe IV encomendó la provisión de cátedras, se hiciera con el control, a través de la Real Junta de Colegios creada en su seno, no ya de los propios Colegios, como es obvio, sino también de la Universidad. Esta situación queda perfectamente explicada en palabras de Aguilar Piñal (tomo XXXI de la Historia de España de R. Menéndez Pidal):

“Con el poder se impuso en la Junta el espíritu clasista, otorgando sin rubor a sus colegas y parientes las becas y las cátedras. El tránsito de la beca a la cátedra y de ésta al puesto de importancia hicieron extraordinariamente apetecible el ingreso en los colegios”

2.6.- El Clima Anterior a la Reforma Ilustrada

Al inicio del siglo XVIII la Universidad aparece enquilosada en sus estructuras y sus métodos de trabajo, sigue su ritmo decadente, adopta una actitud en general pasiva ante el resurgir de la vida intelectual europea. Se mantiene viva sobre todo por ser la única institución facultada para conceder los grados que permitían a los universitarios seguir sus carreras profesionales. Las causas de este anquilosamiento son múltiples, aunque en el fondo de todas ellas está el hecho de que la institución universitaria sigue manteniendo su fisonomía inicial, con unas estructuras medievales y una fuerte vinculación a las autoridades eclesiásticas; de hecho, todas las universidades otorgan grados en virtud de las corrientes bulas pontificias, sin una participación directa de la autoridad civil, aun cuando teóricamente ésta hubiera expedido las pertinentes autorizaciones mediante células reales y otros documentos.

Desde el punto de vista de la distribución de los estudios, podemos seguir, por ejemplo, el diagnóstico de un erudito como Gaspar Melchor de Jovellanos, cuando comenta que, por su carácter eclesiástico:

“tuvieron la preferencia en las asignaturas de sus cátedras la teología y el derecho canónico. La filosofía se cultivó solamente como un preliminar para entrar en estas ciencias; y aun la medicina y la jurisprudencia hubieran sido descuidadas, si el amor del hombre a la vida y a los bienes pudiese olvidar el aprecio de sus defensores”.

Esa mirada atrás y esa primacía de estudios basados en una doctrina revelada, que cierra el paso al desarrollo del espíritu critico, trae como consecuencia una tendencia al inmovilismo, al rechazo de las innovaciones en cuanto a renovación de disciplinas y planes de estudio. Como escribía el Padre Benito Jerónimo Feijoo hablando de las causas del retraso de España en orden a las “ciencias naturales”:

“La primera es el corto alcance de nuestros profesores. Hay una especie de ignorantes perdurables, precisados a saber siempre poco, no por otra razón, sino porque piensan que no hay mas que saber que aquello poco que saben [...] La segunda causa es la preocupación que reina en España contra toda novedad. Dicen muchos que basta en las doctrinas el titulo de nuevas para reprobarlas, porque las novedades en punto de doctrina son sospechosas [...] La tercera causa es el errado concepto de que cuanto nos presentan los nuevos filósofos se reduce a unas curiosidades inútiles. Esta nota prescinde de la verdad o falsedad. [...] La cuarta causa es la diminuta o falsa noción que tienen acá muchos de la filosofía moderna, junto con la bien o mal fundada preocupación contra Descartes. Ignoran casi enteramente lo que es la nueva filosofía, y cuanto se comprende debajo de ese nombre, juzgan que es parto de Descartes. [...] La quinta es un celo, pio, sí, pero indiscreto y mal fundado; un vano temor de que las doctrinas nuevas en materia de filosofía traigan algún perjuicio a la religión [...] Doy que sea remedio precautorio contra el error nocivo cerrar la puerta a toda doctrina nueva. Pero es un remedio, sobre no necesario, muy violento. Es poner el alma en una durísima esclavitud. Es atar la razón humana con una cadena muy corta. Es poner en estrecha cárcel a un entendimiento inocente, solo por evitar una contingencia remota de que cometa alguna travesura en adelante. La sexta y ùltima causa es la emulación, ya personal, ya nacional, ya faccionaria”.

2.7.- Las Reformas de los Ilustrados

Trazado este cuadro, conviene ahora avanzar unos decenios en el siglo XVII, cuando se inician una serie de reformas, que se extenderán cronológicamente hasta los primeros lustros del siglo XIX e iban a marcar profundamente la historia de la enseñanza superior en España: la Ilustración, en respuesta a conceptos distintos de los seguidos hasta ahora, propugna una unificación de las instituciones responsables de ella, al menos en cuanto a sus estructura internas y contenidos académicos, con la aparición de los primeros Planes de Estudios aplicados a todo el territorio nacional; la regularización de los procedimientos del profesorado y otras medidas igualmente uniformadoras; sobre todo, el control de las autoridades civiles, sustituyendo la casi exclusividad en este sentido de las eclesiásticas, mantenida hasta entonces.

Lo cierto es que se hace necesario esperar hasta el reinado de Carlos III, quien subió al trono en 1759, para que quepa hablar de una política de educación entendida como tal. El primer intento de un plan global para todas las universidades españolas, encargado a don Gregorio Mayans y Siscar, quedó sólo en el intento, al optar finalmente el Consejo de Castilla por la aprobación de planes concretos para cada una de ellas. El primer paso de Mayans fue la elaboración de una Idea del nuevo método que se puede practicar en la enseñanza de las Universidades de España. Para llevar a cabo la reforma intentó contar con las propias Universidades, a las que pide, en septiembre de 1767 un informe al respecto. Como propuestas fundamentales destacan: en cuanto a distribución de la enseñanza, el mantenimiento de las cuatro Facultades tradicionales (Teología, Artes, Leyes y Medicina), mas un curso de Matemáticas; en cuanto a los contenidos, la eliminación del sistema escolástico y las escuelas teológicas , y una mayor atención a las ciencias experimentales y a las nuevas corrientes filosóficas; en cuanto a los controles de acceso a la Universidad, un examen de ingreso. La Historia, las Lenguas, y la Literatura quedan fuera, como algo que se puede aprender en las academias u otras instituciones privadas. Además se propone la utilización de textos mas modernos.

2.8.- El Desarrollo Moderno.

En este contexto histórico, el fenómeno general sociopolítico que acompaña al nacimiento del concepto teórico de Extensión Cultural se gesta en los últimos años del siglo XVIII y primera mitad del XIX y viene auspiciado, fundamentalmente, por el impulso que la concepción moderna de cultura recibió tanto de los ideólogos de la Revolución Francesa como de los teóricos de la Ilustración Alemana y los filósofos racionalistas y empiristas ingleses. En la consolidación del concepto confluyen, pues, principios filosóficos, presupuestos ideológicos e imperativos sociales y, finalmente, los propiamente culturales.

Llegamos, así, al siglo XIX, época, también, de grandes revoluciones industriales y de los revolucionarios inventos que suponen el preámbulo de las transformaciones sociopolíticas finiseculares. Las concepciones educativas de los “moderados” provocaron el estallido de la noche de San Daniel de 1865 (que será el inicio de la llamada “cuestión universitaria”), cuando profesores y estudiantes unidos reivindicaron la independencia de la institución universitaria y las libertad intelectual de sus miembros. Para decirlo con palabras de don Benito Pérez Galdós:

“La semana que acaba de pasar ha sido una de las más fecundas en acontecimientos que nos ha presentado el turbulento año 65. Una alteración de la tranquilidad pública, una descomunal batalla, que convirtió en campo de Agramante a la Puerta del Sol, liza desigual entre el inofensivo pito y la bayoneta, sangrienta broma o simulacro serio que ha levantado densa polvareda en las regiones oficiales, inauguró la semana que el mundo cristiano ha bautizado con el nombre de Santa”.

En medio de este clima está el nacimiento, en 1876, de la Institución Libre de Enseñanza, por obra fundamentalmente de krausistas, en su mayoría discípulos de Julián Sanz del Río, que habían quedado fuera de la Universidad como consecuencia del llamado decreto de Orovio (ministro autoritario de Educación en la época). Entre sus fundadores figuran, además de Francisco Giner de los Ríos, su hermano Hermenegildo, el egregio e ilustre almeriense Nicolás Salmerón, Gumersindo de Azcárate o Joaquín Costa. La Institución, que se mantuvo hasta 1939, impuso el sistema de educación integral, aplicando los métodos intuitivos de Friedrich Fröbel. Incorporaba el trabajo de talleres, la educación física y la “extensión universitaria”, con la organización de cursos y conferencias, que se establecería a propuesta de Rafael Altamira y Crevea en 1892. También promovió iniciativas como la Asociación para instrucción de la mujer, la Junta para la Ampliación de Estudios (creada en 1907, al frente de la cual estuvo Santiago Ramón y Cajal), la Residencia de Estudiantes, dependiente de la anterior, con la que se relacionan personalidades tan ilustres como Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset, Severo Ochoa, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Salvador Dalí o Luis Buñuel (aparte de huéspedes ocasionales de la talla de Albert Einstein, Henry Bergson, Sigmund Freud, Paul Veléry o Eva Curie) y el Instituto-escuela igualmente vinculado a la Junta.

Los planteamientos de la Constitución de 1876 relativos a la instrucción pública pueden verse reflejados en este texto del canovista don Francisco Silvela:

“El proyecto de Constitución entiende que el Estado no es una institución de derecho, sino un instrumento de progreso; por eso el Estado tiene su noción religiosa, que desenvuelve; su noción científica, su manera de entender la Instrucción Pública, que desenvuelve también por medio de su intervención en la enseñanza; y claro es que dentro de esa teoría era lógico que tuviera la colación de grados”.

La enseñanza superior no constituye, a partir de estas ideas, un exclusivo monopolio del Estado ni un mero servicio administrativo, sino que se asientan las bases para un futuro distinto, cual es la función social de la universidad, abriendo así la puerta al reconocimiento de la enseñanza privada y un auténtico respiro hacia la autonomía para la universidad.

El impulso nuevo que durante esta época se produce en la historia de España, contribuye de manera decisiva a la aparición de un nutrido grupo de intelectuales que impulsan con firme decisión una nueva idea de cultura, diversa no sólo en su concepción filosófica sino, también, en la amplitud de los ámbitos vitales de los que aquélla se nutre. En el vasto campo de las Ciencias y la Técnica la teoría darwiniana de la evolución, la invención de la máquina de vapor, el teléfono, la radio, etc.; en el ámbito filosófico la repercusión de las numerosas doctrinas que circulan por Europa y, especialmente, en la creación literaria con La Generación del 98, las Vanguardias de principios de siglo o la llamada Generación del veintisiete suponen un poderosísimo impulso cultural para España y los países hispanohablantes. No sin fundamento se conoce (Tuñón de Lara, 1977) a los años comprendidos entre el último cuarto del siglo XIX y el primer tercio del XX como Segunda Edad de Oro de la Literatura en Español.

En este horizonte, la presencia y contribución de las Universidades -en especial desde la segunda mitad del siglo XIX- al progreso de la Ciencia, la Técnica y el Arte es incuestionable como lo prueban figuras antes mencionadas, tan eminentes como las de Unamuno, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal o cualquiera de los numerosos profesores universitarios pertenecientes a la Generación del veintisiete. No obstante, conviene tener presente que hasta pasada la segunda mitad de este siglo el acceso a la cultura y a los estudios universitarios estaba muy limitado por las condiciones socioeconómicas en las que se encontraba la mayoría de la población.

Es en este período de esplendor de la cultura en España cuando nace la Extensión Universitaria. En efecto, el Claustro de la Universidad de Oviedo se reúne a finales de 1898 para aprobar los primeros cursos de Extensión Universitaria. Leopoldo Alas, impulsor entre otros de este novedoso proyecto, que pretende importar iniciativas del mismo género que ya se experimentaban en Europa. La intención prioritaria era conectar con el mundo obrero y sus preocupaciones y problemas tratando de encontrar nuevas perspectivas de solución a sus problemas:

“...teniendo en cuenta los trabajos que en todas las partes, fuera de España, se realizan a favor de la cultura popular...la Universidad de Oviedo emprenda desde ahora la obra utilísima llamada extensión universitaria”

que son palabras textuales pronunciadas por el ilustre Profesor del la Universidad de Oviedo don Leopoldo Alas (“Clarín”) el día 11 de octubre de 1898, aprobando por unanimidad el Claustro de la Universidad, reunido para debatir, entre otros temas, la realización de los primeros cursos de actividades culturales no regladas.

El Krausismo jugó un papel trascendental en la consolidación de esta inquietud cultural, especialmente a través de la ya citada Institución Libre de Enseñanza en la que se formaron numerosos intelectuales de la época. El propio Francisco Giner de los Ríos viaja al extranjero en 1895 y queda entusiasmado ante el movimiento de extensión universitaria inglés y ante las posibilidades de los “Summer Meetings”. Está aún por estudiar y reconocer la deuda que España tiene con la Institución y los diferentes organismos que generó entre los que, en relación con el tema que nos ocupa , hemos de destacar La Residencia de Estudiantes, situada en Madrid, en la que se formó un nutrido grupo de científicos, profesores y creadores de arte. Desde su fundación hasta la guerra civil, por ella pasaron las más eminentes figuras de la cultura europea y mundial y en ella se gestaron diversas iniciativas como la de la “Barraca”, grupo de teatro universitario impulsado por Federico García Lorca, que llevó la cultura teatral por los más alejados rincones de España. En ese ámbito y con la misma finalidad de extender la cultura nacen las Misiones Pedagógicas, que contribuyeron eficazmente a la lucha contra el analfabetismo y la incultura en la España prebélica. Su aportación se concretó en numerosas conferencias divulgativas a veces, incluso, ilustradas con proyecciones cinematográficas; recitales de poemas y romances, representaciones teatrales; creación de bibliotecas populares y, sorprendentemente, la creación de un museo ambulante con reproducciones de algunos de nuestros mejores pintores. La Institución Libre de Enseñanza, a través de la Residencia de Estudiantes y de las Misiones Pedagógicas, llevó a la práctica con notable éxito un proyecto similar al que en su día habían alentado aquel grupo de profesores de la Universidad de Oviedo. La entrega y el esfuerzo de estos intelectuales había conseguido trasplantar a España, y en algunos casos superar, el modelo ensayado en otros países europeos. Desgraciadamente, la guerra civil supuso la desaparición de todas estas iniciativas por la muerte violenta, el encarcelamiento o el exilio forzado de sus impulsores.

A esta fructífera época de inquietud cultural siguen los años de la dictadura, en los que el aislamiento con respecto a Europa y el estricto control sobre toda actividad cultural, política o social ejercido por la censura, suponen un freno cuando no un importante retroceso en los avances conseguidos a lo largo de etapas de nuestra historia tan problemáticas como fue la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX.

Tiene que llegar la Democracia y con ella la esperada y necesaria LRU, 11/1983, de 25 de agosto para que en el preámbulo de dicha Ley, de forma explícita, conceda categoría excepcional a la Extensión Universitaria cuando en su Preámbulo proclama que:

“… el desarrollo científico, la formación profesional y la Extensión Universitaria son las tres funciones básicas de cara al siglo XXI que debe cumplir esa vieja y renovada institución que es la Universidad española”.

Más adelante, en el Título Preliminar de la citada Ley Orgánica, entre otras la Universidad tiene como función “la extensión de la cultura universitaria” junto a la “creación, desarrollo, transmisión y crítica de la técnica y de la cultura y de la formación profesional”

3. La Extensión Universitaria. Origen y concepto

Esta referencia a la historia y naturaleza de la cultura, paralela al desarrollo de las universidades, nos introduce en el concepto de Extensión Universitaria..

Con respecto a su origen histórico, sus raíces más profundas hay que buscarlas en el controvertido siglo XIX, como anteriormente he puesto de manifiesto, en el que confluyen determinadas circunstancias que favorecen su aparición. Entre éstas destacan: la expansión de los ideales de la Revolución Francesa, en el terreno político; la organización del proletariado de clase, en el social; las nuevas corrientes de pensamiento, en el filosófico; y, por último, en el terreno de la creación artística numerosos movimientos entre los que destaca el Romanticismo. Este fue el contexto concreto en el que surge la Extensión Universitaria.

No es pues de extrañar, que bajo estas influencias la propuesta del denominado Grupo de Oviedo fuese aprobado sin reticencias. Cuando Clarín habla de “trabajos que en todas partes fuera de España”, se refiere a la iniciativa del Prof. Stuart de la Universidad de Cambridge, o de otros profesores de la Universidad de Oxford que organizan clubes (como el Toynbee Hall) donde se intentaba que los universitarios fraternizaran con el obrero y que el ideal universitario llegara a las capas más desfavorecidas socialmente. Esta idea se difunde ampliamente por la Europa de mediados del siglo XIX, con excepción de Francia, donde habían cristalizado las denominadas universidades populares merced al movimiento obrero muy articulado que fue capaz de crearlas. En Estados Unidos, con una amplísima clase media y con un acceso mucho más democrático a la enseñanza superior, fue también impermeable a estas propuestas culturales revolucionarias.

En el origen de este primer intento se encontraban, como ya he referido, el ovetense Leopoldo Alas y un nutrido grupo de profesores, muchos de los cuales se habían educado en el Krausismo. Su finalidad consistía en divulgar determinados conocimientos entre los sectores populares más inquietos, haciéndose presente y contribuyendo así la Universidad al crecimiento intelectual y a la regeneración moral del país. Los instrumentos utilizados comprendían desde conferencias de divulgación científica –impartidas en locales de sociedades obreras u otras como la “Sociedad de Amigos del País” a la que también corresponde un protagonismo importante en la culturización de amplios sectores de la población- y cursos específicos para obreros en los propios núcleos rurales y mineros a veladas lúdico-festivas en las que participaban profesores y obreros. Y donde era posible, se realizaban visitas a lugares de interés artístico y cultural. Todas estas actividades retroalimentaban la inquietud del profesorado participante, que pretendía formar hombres antes que sabios como solía afirmar el propio Leopoldo Alas. Este intento de comprensión y acercamiento a la problemática de la sociedad de su época, que lleva a cabo un sector de la intelectualidad, significa el más importante paso que ésta ha dado para comprender la situación del proletariado, sintonizar con ella y contribuir, finalmente, a orientar su inquietud y su deseo de transformación de la sociedad. Todo ello se inicia en la convulsa segunda mitad del siglo XIX y se prolonga durante el primer tercio del XX coincidiendo con dos circunstancias cruciales: el florecimiento de la creación cultural y artística en la que hemos llamado La Segunda Edad de Oro de la Literatura en Español, y, en segundo lugar, la aparición de los grandes inventos y transformaciones sociales que marcarán el curso de la Historia en la segunda mitad del siglo XX.

El proyecto de Oviedo dio resultado positivo y de inmediato aquella iniciativa, nacida tímidamente entre un grupo de profesores asturianos, fue secundada por los de otras universidades españolas como Sevilla, Salamanca, Valencia, Zaragoza o Santander con resultados muy diversos, dependiendo, siempre, de la variada acogida de las Instituciones Universitarias que, por lo general, ofrecían resistencia a novedades tan significativas.

En este clima de inquietud y ebullición cultural nace el término Extensión Universitaria, acuñado por Adolfo Posada en 1911, quien la concibe y define como:

“Toda labor expansiva de carácter educativo y social, realizada por la Universidad fuera de su esfera oficial docente”.

El término y su definición respondían adecuadamente a la demanda existente en la sociedad de aquel momento y a la inquietud de la intelectualidad universitaria del primer cuarto del siglo XX, que manifiesta una especial preocupación por la expansión de la cultura como lo evidencian el gran número de diarios, revistas y libros que se publican incesantemente hasta 1936.

4. Historia reciente de la Extensión Cultural

Con respecto a la trayectoria histórica de la Extensión Universitaria, su siglo de existencia podemos dividirlo en dos etapas. La primera, desde su nacimiento en 1898 hasta el comienzo de nuestra guerra civil, se caracteriza por una intensa actividad, como hemos podido comprobar. La segunda, iniciada en los años cuarenta y que se prolonga hasta la actualidad, se puede dividir en dos períodos: en el primero, coincidente con la etapa del Régimen de Franco, está prácticamente ausente de la vida universitaria, salvo tímidos proyectos en los años setenta. Por último, el segundo período, que comienza con la LRU y que llega hasta el momento presente, ofrece un saldo positivo, en general

Superadas las cuatro décadas de dictadura, la nueva etapa histórica que vive la sociedad española, inaugurada con la democracia en los años setenta, hace posible que en los ochenta la Universidad se abra a la sociedad no sólo facilitando el acceso de todos los ciudadanos en igualdad de oportunidades y por el incremento del número de universidades sino por el planteamiento desde las propias instituciones universitarias de un nuevo modelo de Universidad que no se conforme con conservar y transmitir contenidos culturales sino decidida a la consecución de, entre otros, una tríada de objetivos. Primeramente, debe estimular la reflexión crítica, la investigación sistemática, la experimentación, la innovación. En segundo lugar, debe velar por la enseñanza y la docencia para formar generaciones de profesionales e investigadores aptos para cumplir plenamente su papel de ciudadanos capaces de comprender su civilización y de influir lúcidamente en la evolución de la misma. Finalmente, el desarrollo de todas las expresiones culturales. En palabras del insigne maestro y profesor universitario Federico Mayor Zaragoza:

“...creo que la fórmula definitiva se encuentra en la profundización, a la altura de nuestro tiempo, de la misión permanente de la Universidad: investigar y enseñar a investigar. Enseñar y enseñar a enseñar. Crear cultura, ciencia, técnica y difundirlas. Pero como marco de todo ello, como horizonte de referencia que dé sentido a todo ello, el servicio a la sociedad a través de la formación del hombre...”

Pero está muy lejos de mi intención identificar cultura con Universidad. La cultura, como referíamos al principio, es patrimonio de los individuos y de las sociedades y a la Universidad le compete, sin deseos monopolizadores, ser depositaria, estructuradora y difusora de esos bienes culturales que comparte con toda la sociedad a la que sirve.

La especialización progresiva es un peligro, y no es necesario insistir mucho sobre un tema tan debatido. Por ello, se debe establecer una clara diferenciación entre cultura y ciencia, entre difusión de elementos culturales y elementos de docencia superior. Todo ciudadano tiene derecho a un nivel cultural, pero no a un alto nivel de especialización. Solemos decir dentro de los claustros universitarios que los egresados salen de esta institución sabiendo cada vez más de cada vez menos. Las universidades deben ofrecer, dentro de su amplia gama de acción, la posibilidad de equilibrar el acelerado desarrollo tecnológico con un simultáneo desarrollo humanístico.

Parece evidente que la docencia superior, por su inherente carácter de especialización, debe ser recibida de acuerdo con las necesidades sociales y la realidad vocacional acreditada. La cultura, en cambio, es patrimonio de todo ciudadano y no debe restringirse. Debe darse a todos y fomentar que todos deseen recibirla. La universidad no debe bajar su nivel ni desvirtuar sus funciones. Desde esta perspectiva es fundamental el papel que desarrolla la Extensión Universitaria a través de asesoramiento e intervención de los programas culturales, contribuyendo a una amplia difusión de la cultura a toda la nación. Pero no proporcionando títulos ni credenciales, sino colaborando con todos los medios económicos y a su alcance a que el hombre sea capaz de abstraerse –gracias a la música, a los conocimientos, a las bellas artes, al disfrute de un libro- del peso agobiante de una civilización que no puede comprender ni siquiera conocer, por su ritmo vertiginoso, y que lo único que destila, en ocasiones, son anuncios y más anuncios de nuevas metas y objetivos de consumo.

A este respecto, nuestros Estatutos recogen claramente la finalidad de la institución universitaria y, en este contexto, al Vicerrectorado de Extensión le compete una parte alícuota de responsabilidad que, enseguida, trataré de concretar en actuaciones precisas.

5. Presente de la Extensión Universitaria.

Afortunadamente, en la actualidad todas las Universidades españolas están prestando desde los Vicerrectorados de Extensión Universitaria una especial atención a esta actividad. Con esta mismo fin han surgido las Universidades Internacionales (la Menéndez Pelayo y la de Andalucía) cuya programación de actividades científico-culturales pretende sobrepasar los límites nacionales internacionalizando la ciencia y la cultura en busca de la globalización del saber al servicio de la humanidad.

En paralelo a las Universidades Internacionales, la totalidad de las Universidades españolas –las clásicas y las de creación más reciente- programan cursos a través de sus vicerrectorados de extensión con el deseo de cubrir objetivos en muy diversas direcciones. No existe una superestructura que fije ámbitos cerrados sino que con plena libertad se programan los cursos que se consideran más adecuados a las circunstancias e intereses de los posibles destinatarios. Sin cultura no puede existir la auténtica libertad individual, y como decía D. Miguel de Cervantes en el Quijote:

“La libertad es el bien supremo del hombre y por él se debe sacrificar incluso la vida”.

Para responder a los retos de nuestro tiempo, es preciso tener el coraje de abordar los problemas tal como son y no imaginarlos como quisiéramos que fuesen. Los desafíos son esencialmente culturales y la solución radica en el fomento de la cultura, tarea encomendada de forma explícita a la universidad, aunque eludiendo el riesgo que supone ¡la uniformidad! De acuerdo, de una parte, con la procedencia mayoritaria de los conocimientos y las informaciones y, de otra, con las imposiciones practicadas desde el poder, todos acabaríamos comiendo, cantando, danzando igual; oyendo la misma música, viendo los mismos espectáculos...Habría desaparecido prácticamente el estilo propio de cada uno, de cada pueblo, de cada comarca, de cada región.

Debemos procurar por todos los medios evitar la alienación, favoreciendo el mantenimiento y expresión adecuada de la identidad cultural. Sin embargo, es lógico que sean las grandes simplificaciones las que requieran mayores puntualizaciones. La llamada cultura “occidental”, por ejemplo, no es en modo alguno uniforme: posee muchísimas variedades locales, determinadas en cada sitio por las peculiaridades tradicionales y las condiciones naturales, así como por los hábitos y modos de vida de la población. Hoy nuestro entorno es el globo entero y, desde esta perspectiva, toda cultura es cultura de minorías. Solo con este enfoque podrá lucharse contra la uniformización: es preciso que la individualidad biológica corresponda a la individualidad cultural. Se trata pues de conservar la especificidad cultural sin que implique falta de evolución o de adaptación a la propia dinámica cultural del mundo “planetario”. El Director General de la UNESCO, el Profesor Mayor Zaragoza, ha escrito a este respecto:

“En la práctica de la UNESCO, la cultura se presenta como un reflejo del pasado, pero no de un pasado vivo, puesto que es asumido por las actuales generaciones como reflexión y como acción profundamente vinculada a la vida de los pueblos. Representa la suma de todos los valores del pensamiento, de la expresión artística, de las tradiciones y de los modos de vida que inspiran y animan a la comunidad, dándole una personalidad original y manteniendo su permanencia histórica al mismo tiempo que funda su porvenir. Así concebida, la cultura no es ni un lujo del espíritu, ni un consuelo moral reservado a minorías privilegiadas. Toda visión del mundo que exija un reequilibrio de fuerzas e influencias solo puede basarse en un diálogo abierto y fecundo dentro del respeto total de los demás, es decir, tomando en consideración la dignidad de cada uno o, en otras palabras, la especificidad cultural de cada pueblo.”

El arraigo al medio que se pertenece, a las tradiciones y valores de la cultura propia es lo que permite al hombre tener su propia concepción del mundo y de la vida al mismo tiempo que sentirse solidario con los demás. Ese fortalecimiento de la personalidad de cada uno, tarea ineludible de la educación, es lo que puede contrarrestar con éxito la alienación y supresión de viejos valores que se ven comprometidos por el poder arrollador de la propaganda. Un poder manipulador que logra la debilitación general del juicio propio, cuyas manifestaciones más características son el aumento de la pasividad; el hombre como mero espectador tanto en el deporte como en las artes; el predominio de la visual sobre lo intelectivo; la tendencia a los espectáculos masivos que destruyen el recogimiento; el consumo como sustituto de la creatividad, y la superficialidad de los conocimientos, cada día más distantes de la sabiduría.

Según Dumazedier, desarrollo cultural es la valoración de los recursos simbólicos de una población (intereses/representaciones/valores) y los usos de estos recursos para la mejora colectiva de sus individuos. El desarrollo cultural supone, para la UNESCO:

“No solo el correctivo cualitativo del desarrollo económico, sino también la finalidad del verdadero progreso de la sociedad”

Para Rossel:

“un crecimiento económico que no conlleve un desarrollo cultural agudiza las contradicciones sociales y culturales”

En definitiva, se trata de un gran cambio de orientación en el concepto tradicional de desarrollo. En efecto, el desarrollo de la capacidad científica y tecnológica de cada país es un factor determinante de su aptitud para alcanzar los objetivos socioeconómicos establecidos. Sin el desarrollo de esta capacidad endógena, los países menos desarrollados serán siempre dependientes en cuanto se refiere a la importación de tecnología y, lo que es aún peor y más importante, dependerán de fuentes externas para la creación de las ideas inspiradoras de su propio desarrollo. Una economía meramente dependiente, en efecto, se ha revelado como una nueva forma de colonialismo. Pero junto a la presión y producción de bienes de consumo, se está abriendo camino en la conciencia de los hombres y de los pueblos la transcendencia de un nuevo índice de riqueza que no sólo condiciona, en buena medida, el grado de desarrollo económico de un país y su disponibilidad de bienes y servicios, sino que afecta directamente a dimensiones más profundas del ser humano y a niveles más esenciales de la identidad nacional: el índice de riqueza de conocimiento, la riqueza de la cultura. Suiza, por ejemplo, es un país pobre en recursos naturales; sin embargo, figura entre los más ricos del mundo por su elevada tecnología y por la tradicional eficacia de su educación. Japón, por otro lado, constituye un prodigioso ejemplo de avance en los planos científico, tecnológico y económico basados en su esmerada educación y en su sin par sentido cívico.

5.- Programas de Extensión Universitaria en la Universidad de Almería

Concretamente, la Universidad de Almería tiene fijado un espacio de actuación que podemos concretar en los siguientes términos.

En primer lugar queremos partir de la consideración tanto de nuestra situación real geográfica como de la procedencia de nuestras raíces culturales. Por una y otra razón nos sentimos directa y hondamente ligados a las diferentes culturas de los pueblos mediterráneos que, sucesivamente, a lo largo de muchos siglos han ido depositando en nuestra área geográfica su cultura. Nuestra conexión debe ser muy estrecha con la civilización helénica, con la rica y variada cultura latina dispersa en toda la Romania, así como con las culturas musulmana y hebrea. De aquí que nuestra comunicación y contacto con todos los países ribereños del Mediterráneo, tanto los situados al Norte como los del Sur, sean objetivo preferente de atención para nuestra Universidad.

Desde el punto de vista geopolítico, la participación en la Unión Europea y la vecindad de los países integrantes nos impone un esfuerzo de interculturalidad permanente con los países que la integran. El proyecto de Unión Europea debe constituirse en centro de atención prioritario por las repercusiones de todo tipo que ello tendrá no sólo para los países integrantes sino para el conjunto de la humanidad.

En el más alto nivel de importancia situamos nuestra relación cultural con los países hermanos de Iberoamérica con los que las afinidades son innumerables. Baste citar las más evidentes como la unidad que proporciona la lengua, la identidad de raíces culturales, la consanguinidad en tantos casos, el continuo flujo migratorio en una y otra dirección son razones que avalan suficientemente la necesidad de estrechar lazos científicos y culturales entre nuestras universidades respectivas.

Pero la Universidad de Almería no sólo mira hacia fuera de ella misma. La Extensión Universitaria también alberga y alimenta una finalidad y una fuerza centrífuga. En este sentido, pretendemos que nuestra Universidad se sienta solidariamente implicada en todas las actividades humanas en las que pueda poner su contribución, que se puede concretar, en una doble dirección: hacia su propio alumnado y hacia su entorno exterior más próximo.

Con respecto a la atención de nuestro propio alumnado, la Extensión Universitaria deberá considerar todas las necesidades formativas no contempladas en los planes de estudio de las diferentes titulaciones para programar aquellas actividades encaminadas a conseguir una formación integral de sus alumnos. Este objetivo exige una permanente reflexión crítica así como una constante y perspicaz atención para descubrir e incorporar las necesidades que en cada momento surjan en nuestros estudiantes, que, además, debe participar activamente en su resolución. Una educación integral es una forma de educación general seria, eficaz, y que implica la atención al desarrollo integral del ser humano. Esto supone no solo una formación intelectual, mediante la cual el hombre se hace capaz de desplegar, cada vez más, sus aptitudes mentales y ampliar por sí mismo el campo del saber, sino una formación estética a través de la cual descubre la belleza y, aún más, desarrolla la capacidad para crearla.

Por lo que se refiere al entorno próximo pero exterior a la Universidad almeriense es nuestra intención –y así lo venimos haciendo- programar actividades orientadas a la permanente actualización en el ámbito científico-técnico no sólo de aquellos profesionales titulados y preparados en la propia Universidad sino también dirigidas a los componentes de todos los colectivos profesionales con los que sea útil colaborar.

Pese a nuestra escasa experiencia como Universidad –lo somos desde 1993-, al Vicerrectorado de Extensión Universitaria le corresponde atender los campos que en esta exposición han quedado señalados. A modo de propuesta práctica señalaré las actividades culturales programadas para el pasado curso académico, agrupadas en los siguientes campos:

5.1.- Cursos de Verano.

El pasado verano, hemos impulsado desde la propia universidad, en colaboración con la Internacional de Andalucía una serie de cursos de verano, de corte estrictamente académico –la Junta de Gobierno de la Universidad aprobó la concesión de 3 créditos docentes para los estudiantes que superaran las correspondientes pruebas finales- con el criterio de no disociar el binomio ciencia y humanismo. Estos cursos tienen la misión de completar conocimientos adquiridos durante la época de formación “reglada”, a la vez que se diseñan estrategias temáticas que sirvan de reciclaje, o como se dice ahora, de educación permanente, para profesionales y estudiosos en general, y que abandonaron las aulas universitarias para dedicarse a tareas profesionales. Quizá quepa recordar que una importante misión de la Universidad, más allá de la formación profesional superior y aún de la investigación, es la transmisión de la verdadera cultura. La universidad es una forma de vida consagrada a la búsqueda de la verdad y de la belleza. Debe recuperar los “estudios liberales”. Aquellos que Séneca recomendaba a su madre:

“Por tanto, te guío allí donde deben refugiarse todos los fugitivos de su suerte, a los estudios liberales: ellos curarán tu herida, ellos arrancarán de raíz tu tristeza”

El Equipo de Gobierno de la Universidad de Almería, está convencido de contribuir con esta forma de difusión cultural a la educación del futuro licenciado, y a la reflexión y formación del profesional. Es por ello que durante este primer año de organización de los cursos hemos hecho inusitados esfuerzos para financiar esta actividad que consideramos de primera magnitud. El presupuesto económico fue en torno a los 250.000$, de los cuales la propia universidad participó con 50.000$. En el pasado verano se organizaron un total de 19 cursos que fueron los siguientes:

1. La internacionalización de la empresa turística dirigido por D. Vicente Granados Cabezas (Univ. Málaga), donde se analizaron los cambios profundos que se han dado en el mundo del turismo desde una óptica empresarial en un contexto de internacionalización económica. El tema propuesto para estudiantes de la Diplomatura de Turismo, impartida en nuestra Universidad, despierta un inusitado interés, a la vez que se analiza el problema desde una óptica distinta a la académica con la aportación de los conocimientos pragmáticos proporcionados por empresarios del sector.

2. Curso-Taller sobre gestión de proyectos en ciencia, tecnología e innovación, dirigido por Luis Javier Jaramillo (OEI) y Juan Carlos Toscano (OEI). Los organismos de cooperación internacional iberoamericana (Cyted-OEI), se unen en esta ocasión para ofrecer a los funcionarios de nivel técnico de Ciencia, Tecnología e Innovación de sus países miembros, un nuevo espacio de conocimiento. El curso versó sobre la gestión de proyectos y programas de ciencia y tecnología, en virtud de los acuerdos que la Universidad de Almería tiene suscritos con la Internacional de Andalucía, conductora de cursos específicos sobre temas relacionados con Iberoamérica.

3. Periodistas del Mediterráneo: El deporte en la comunicación y los retos en eventos olímpicos mediterráneos, dirigido por la periodista de RTVE Mª Carmen Izquierdo. La oportunidad de este curso fue evidente: de una parte, la coincidencia con el año olímpico, y de otra, la designación de la ciudad de Almería como organizadora de los Juegos Mediterráneos que tendrán lugar en el 2005. Se analizó la importancia y el papel del deporte en los medios de comunicación, su imagen y trascendencia, participando en estos cursos periodistas consolidados de la talla del popular José Mª García, José Manuel Gozalo de RNE, así como los directores de diarios de prensa deportiva (“Marca”, “As”, “El Mundo Deportivo”, etc.)

4. Concentración empresarial. Dirigido por Justo Martínez Ruiz, empresario de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Almería, donde se analizó las ventajas e inconvenientes de las fusiones de empresas, tema de extraordinaria relevancia como hemos podido ver por los últimos acontecimientos. El curso tuvo ponentes de la talla de los profesores Guillermo Sierra (Universidad de Sevilla) o Andrés Segura (Universidad de Granada) así como los empresarios López de Arriortúa o Fernández Ordoñez, y tuvo un nutrido grupo de estudiantes de la Diplomatura de Empresariales.

5. Economía del sector portuario, dirigido por el Prof. Manuel Jaén (Universidad de Almería) donde se analizó la influencia del transporte por vía marítima y de los puertos, en el entorno del transporte intermodal y su repercusión en la economía. El diseño del curso también fue mixto, participando junto a profesores universitarios, empresarios y personas relacionadas con el sector público de los puertos.

6. Cien años de Buñuel, un siglo de cine. Dirigido por Juan A. Pérez Millán, donde se analizó la obra completa cinematográfica del insigne director aragonés, con motivo del centenario de su nacimiento, así como el estudio de las distintas etapas de su filmografía y de los temas más importantes que se relacionan con ella: cultura española de su tiempo, vanguardias artísticas, psicoanálisis, religión, literatura, imagen de la mujer, etc. Se trata de un tema multidisciplinar, donde el hilo conductor de la cultura puede abrir distintos caminos en áreas de conocimiento del saber.

7. La desertificación en medios mediterráneos. Dirigido por el Prof. Emilio Ferre Bueno (Univ. Málaga) y Jose Damián Ruiz Sinoga. La desertificación es uno de los principales problemas medioambientales que afecta a gran parte de la cuenca del mediterráneo, y especialmente en nuestra provincia. La aparición de los procesos de desertificación suele ir asociada a otros factores, tales como la erosión hídrica o eólica, con el consiguiente desmantelamiento de los horizontes más superficiales. En este curso se presentan los recientes avances en el conocimiento de los procesos de desertificación, y está dirigido a estudiantes de la Licenciatura de Estudios de Medio Ambiente, Geógrafos y Geólogos

8. La Música en la Educación infantil y primaria. Dirigido por el Prof. Antonio Martín Moreno (Universidad de Granada). La implantación recientemente de la nueva titulación de Magisterio (especialidad Música), hace que esta área de conocimiento –la Musicología- requiera una dedicación especial para la realización de propuestas educativas de los diversos bloques temáticos legislados relativos a la educación infantil y primaria en el sistema educativo español. El curso fue impartidos por varios profesores de las Universidades de Granada, Barcelona y Madrid, y seguido por estudiantes de Educación Musical, y personas relacionadas con el mundo de la música.

9. El impacto económico de los puertos españoles. Dirigido por la Profra. Encarnación García Ruiz (Universidad de Almería). El sector portuario de algunas ciudades españolas, que en otro tiempo fueran motor de desarrollo de la economía provincial, pasan por una crisis de demanda de servicios. Se analizan las causas y se proponen nuevas alternativas para recuperar la economía del sector.

10. El Mediterráneo: espacio audiovisual común para eliminar fronteras. Dirigido por Juan Mª Casado de RTVA. Se presenta el panorama audiovisual en el Mediterráneo con especial atención a los casos de Argelia, Marruecos, Túnez y España, tratando de conocer los proyectos y programas de televisión que rompen con la tradicional visión desde Europa de nuestra historia y realidad común. A este curso asistieron, como personalidades invitadas: Assisa Bennani (Embajadora de Marruecos en la UNESCO), Larbi Messari (Ministro de Comunicaciones de Marruecos), Manuel Pimentel (Ex ministro del Gobierno de España), Faiza Majeri (Responsable de Relaciones Internacionales de ERTT).

11. La Ley de extranjería a la luz de las obligaciones de España en materia de derechos humanos. Dirigido por el Prof. Jose Manuel Peláez Marón (Univ. Sevilla). El objetivo del curso es el examen de la nueva legislación española en materia de extranjería y si adecuación a las obligaciones por España, en tanto que Estado y en tanto que miembro de la Unión Europea, en materia de derechos humanos. Este tema es de gran importancia social, ya que en esta provincia almeriense hay un total de 50.000 inmigrantes que han debido legalizar su situación.

12. Nutrición y salud: comer mejor, vivir mejor. Dirigido por la Profra. Antonia Pérez Galdeano (Universidad de Almería). Un curso moderno sobre nutrición en el que han intervenido catedráticos de Nutrición y Bromatología de las Universidades de Barcelona, Madrid, Valencia y Granada, junto con el profesor Chandra, propuesto varias veces para el Nobel en Medicina.

13. Agroecología. Dirigido por el Profesor Eduardo J. Fernández Martínez (Universidad de Almería). Este curso ofrece, desde el análisis de los fundamentos de la Agroecología, una perspectiva aplicada a la gestión integral de los agrosistemas, con las necesarias implicaciones de conservación de los recursos naturales y su compatibilidad con la producción agraria. Se abordaron las tendencias actuales en producción integrada de cultivos, gestión de recursos silvopastorales, situación de agricultura sostenible en el ambiente mediterráneo, y su impacto medioambiental, gestión eficiente de cultivos enarenados, para concluir con un modelo de gestión de residuos sólidos agrícolas.

14. Almería: proyecto urbano e infraestructuras deportivas. Dirigido por el Prof. Antonio González Cordón (Universidad de Sevilla) donde se analizó, por estudiantes de Arquitectura, una serie de proyectos de infraestructura deportiva en esta ciudad que presenta un déficit importante en equipamiento deportivo. Cada uno de los estudiantes presentó un proyecto, elaborado en los correspondientes Talleres, que fue debatido en la última sesión del curso con profesores especializados, y entregado a las autoridades municipales como contribución de la universidad para el 2005 que será el año de la celebración de los Juegos Mediterráneos, como antes he señalado.

15. La Radio a la búsqueda de sus oyentes. Dirigido por José Manuel Gómez Méndez y Andrés L. Cañadas Machado. La radio se ha desarrollado en el siglo XX como uno de los mayores inventos de la humanidad, y ha sido desde la nada al todo en la plenitud de los rincones del planeta. Sin embargo, los gestores de la empresa radiofónica saben que cuanto en la misma se emite necesita nuevos horizontes, nuevos tratamientos para unos contenidos distintos del mensaje a emitir, tanto en su aspecto periodístico como para una plenitud de entretenimiento. El curso fue desarrollado tanto por profesores de la Universidad como por profesionales del medio radiofónico.

16. Recursos multimedia para la innovación de la escuela. Dirigido por Javier Barquín (Univ. Málaga) y Miguel Sola (Univ. Málaga). El planteamiento de curso para por reconocer que además de potenciar el uso de nuevas tecnologías de información y comunicación en la escuela, es preciso desarrollar una visión claramente educativa y no sólo solo socializadora del empleo de tales herramientas en el entorno escolar. Más aún, resulta prioritario considerar que el valor educativo de las tecnologías de la información y comunicación no se encuentra implícito en los medios en sí mismos, sino que reside en el uso que de ellas se haga con instrumentos al servicio de la innovación de la práctica educativa.

17. La construcción del sujeto en la escuela y en la sociedad. Homenaje a Angel Riviere. Dirigidos por José L. Linaza Iglesias y Angel Pérez Gómez. Como homenaje a la personalidad y a la obra científica del prof. Angel Riviere, el objetivo del curso se planteó como una lectura plural de sus principales aportaciones. Por ello, desde la perspectiva de algunos de sus muchos colegas y colaboradores nacionales e internacionales, el curso analizó y discutió los factores y procesos que rodean la construcción evolutiva del sujeto humano. Asistieron a este curso Jerome Bruner, Carol Feldman, P. Hobson y otros tantos colegas españoles de las universidades de Madrid, Málaga, Salamanca, Sevilla, etc.

18. Cooperación sanitaria internacional. Dirigido por Manuel Contreras Soro (Fundación para la Cooperación Internacional Dr. Manuel Madrazo). Las catástrofes y conflictos bélicos son, tristemente cada vez más, protagonistas en la vida de las poblaciones más necesitadas y con menor índice de desarrollo. Como acción paliativa, los gobiernos de los países más favorecidos en renta y las ONG despliegan estrategias asistenciales dando forma a las políticas de cooperación para el desarrollo de los países menos favorecidos. En el curso se trató precisamente las últimas tendencias conceptuales y asistenciales a poblaciones damnificadas por los desastres y conflictos desde diferentes bloque temáticos como la investigación sanitaria, la geopolítica, antropológica de la salud, la medicina de catástrofes, la patología tropical del adulto y la pediátrica, las misiones exploratorias. Participaron en el curso tanto profesores de la Universidad (Isidoro Moreno de Sevilla ó Mbuyi Kabunda Badi, de la Universidad de Lubumbashi, de la R.D. del Congo), médicos de organizaciones como Médicos sin Fronteras ó Médicos del Mundo.

19. Aspectos técnicos y legales de la seguridad en Internet. Una aproximación al comercio electrónico seguro. Dirigido por el Prof. Jose A. Torres Arriaza (Universidad de Almería). Un curso que debido a la actualidad y puesta a punto de una cuestión tan importante en nuestros días fue seguido por una centena de estudiantes de la Diplomatura de Informática y por profesionales dedicados al comercio a través de Internet. El objetivo era proporcionar a los matriculados conocimientos en el campo técnico y legal que les permita decidir sobre la seguridad de un proyecto de e-bussines o de gestión de información nominativa.

5.2.- Curso para Mayores en la Universidad.

En 1800, en la zona urbana europea, la esperanza de vida media era de 36 años, de los cuales se trabajaban 8 y se disfrutaban 3 de tiempo libre (calculado sobre la base de veinticuatro horas en ambos casos). En 1900, la esperanza de vida era de 45 años, con 11 de trabajo y 5 de tiempo libre. En la pasada década, en Europa, la esperanza de vida era de 72 años, con 8 de trabajo...y 20 de tiempo libre. Cada vez será más importante lo que se es que lo que se tiene. Frecuentemente se dice que se “pretende matar el tiempo”, porque no se está preparado para disfrutarlo intensamente en actividades artísticas, formativas, deportivas, de recreo, de participación social y colaboración comunitaria.

Se ha hablado de la “Revolución del ocio”, de la “Civilización del ocio”. La civilización industrial ha aumentado el tiempo del ocio como significaba anteriormente. El ocio aparece como una compensación indispensable por oposición a las tensiones del trabajo diario y las obligaciones sociales. El ocio se manifiesta como un concepto sociológico en la definición de la UNESCO al decir que:

“el ocio se afirma cuando la persona se ha liberado de sus obligaciones familiares, sociales y profesionales”.

A este análisis hay que añadirle otra situación más que se está originando en la España actual. Como es sabido, se está produciendo una gran cantidad de pre-jubilados, generalmente de empresas del sector público y de la banca, que con una edad temprana aún –en torno a los 55 años- se les ofrece la posibilidad a esos trabajadores de jubilarse antes de la edad reglamentada. Desgraciadamente, la Administración no ha previsto qué hacer con esta gran cantidad de personas que deben adaptarse de una forma casi traumática a una nueva forma de vida. Tampoco se han previsto mecanismos ocupacionales para atender a este sector.

Como alternativa a esa falta de cultura del ocio y pensando fundamentalmente en este colectivo, la Universidad ha organizado un curso para “Mayores en la Universidad: Ciencia y Experiencia”. Este programa consta de un plan de estudios de tres cursos de educación, en cada uno de los cuales se realizan tres tipos de actividades:

El proyecto tiene como objetivos fundamentales:

El programa comenzó hace ahora tres años, tomando como elemento de estudio el hombre. En el primer curso se estudiaron temas relacionados con:

En segundo curso se realizan durante el primer cuatrimestre la asignaturas compartidas con los otros universitarios e inician el programa propio a razón de una sesión semanal. En el segundo cuatrimestre hacen fundamentalmente el programa propio tomando como base la obra del hombre y se desarrolla con los siguientes contenidos:

Aproximación a la obra del ser humano:

El hacer de los hombres en:

5.3.- Exposiciones de Pinturas y Artes Plásticas.

En la actualidad, hemos desarrollando un proyecto de integrar el medio natural como un elemento singular que sirva de marco decorativo para exposiciones de artes plásticas y pinturas. El objetivo es interesar la público estudiantil, eliminando la distancia que puede suponer la seriedad de un Museo convencional o una galería de arte, la visita a una sala de exposiciones múltiples “bioclimatizada”, reclamando así su atención, para provocar en él la consideración, reflexión y el razonamiento sobre los objetos expuestos. Pretendemos de esta forma satisfacer por un lado, la curiosidad del gran público, el placer de los indiferentes, el interés de los iniciados, la investigación de los curiosos, de manera que todos los visitantes terminan favorecidos con la visita a la Sala de Exposiciones, lo que en ocasiones supone una revelación inolvidable, fuente de nuevas o escondidas vocaciones. Se consigue de esta forma la educación del estudiante dirigiendo su pensamiento y su curiosidad a través de los objetos expuestos hacia otras consideraciones y estudios sistemáticos.

Es conveniente aclarar aquí la distinción entre educación y enseñanza, puesto que para algunos se confunden ambas palabras, considerándolas como un medio de transmitirse las informaciones concretas de una persona a otra. La enseñanza está más orientada hacia la documentación de la obra expuesta de forma que el estudiante adquiera una serie de informaciones concretas bajo una forma viva y agradable. La educación, consiste en animar al individuo a servirse de sus facultades intelectuales, enseñándoles los medios para desarrollar su saber y para habituarse a razonar. La labor crítica de los profesores es en este sentido primordial. Una simple exposición de fotografías temáticas, por ejemplo, sirve de argumento no sólo para conocer una determinada faceta de la vida (arquitectura de una época, o la historia de la transición política en España) sino que además despierta el interés literario de los estudiantes invitándoles a participar en la redacción de un pie de foto que exprese libremente el significado de la transmisión del sentido artístico de su creador. La visita a la exposición permite, además, un estudio “técnico” más profundo para estudiantes que sigan un curso de ciencias (como por ejemplo, química del color, física de la luz, óptica, etc.) y a los de “humanidades” una apertura hacia un campo de conocimientos donde una gran mayoría se vanagloria de ser unos auténticos ignorantes. En mi opinión, el concepto de formación universitaria integral significa una ruptura de fronteras de esas dos culturas clásicas que hemos mantenido durante muchos años divididas entre las ciencias y las humanidades. Significa, de alguna manera, retornar al concepto renacentista de Leonardo da Vinci donde un hombre no se sabe donde empieza ni donde termina el hombre artista o el hombre sabio.

Durante el pasado curso –la sala de exposiciones se inauguró en el mes de junio- y hasta la presente se han realizado dos exposiciones: “Fotos inéditas de Buñuel”, que coincidió con la celebración del curso de verano sobre el mismo tema, y la exposición del pintor Antonio Gámez. Esta última consistía en la exhibición de su obra pictórica, visitada por muchos estudiantes, al término de la cual se celebró en el mismo lugar, un coloquio abierto entre estudiantes de Arte con el autor. El objetivo que pretendemos conseguir en este debate, es simplemente conectar el canal de información de agente emisor con el del receptor, de forma que el arte pueda ser conocido, y por lo tanto criticado a través de una crítica razonada. Es sorprendente a veces que los propios estudiantes de Arte en la Licenciatura de Humanidades, no puedan ofrecer una opinión sobre una determinada obra pictórica simplemente porque no comprenden, o no son capaces de descifrar el código de transmisión entre el autor y su obra. La experiencia inicial ha sido positiva, y en el presente curso académico se tiene previsto exponer cuatro más con obras de pintura y escultura, tanto de artistas locales como nacionales.

5.4.- Aula de Teatro.

La actividad artística en sus diferentes modalidades y expresiones creativas, ha sido y es una fuente inagotable de progreso. El teatro, casi tan antiguo como nuestra propia cultura, se encuentra inmerso en esta dinámica, y es por antonomasia, una de las actividades artísticas practicadas en todas las universidades españolas. Incluso en la época de la dictadura el teatro universitario jugó un importante papel en el conocimiento de autores vetados por la censura, representados subrepticiamente, en la mayoría de los casos, en Colegios Mayores por estudiantes universitarios, de donde posteriormente floreció un importante elenco de actores en España.

El teatro cumple funciones que van más allá de la propia creación artística: crítica social, ideal de belleza, y es además una forma indirecta de estudiar la obra de un autor de un modo más atractivo que la simple lectura. Pero cumple, además con otras funciones de formación complementaria, que como resultado de encuestas realizadas entre los propios componentes del Aula destaco las siguientes:

El Aula de teatro la constituyen 150 alumnos del campus que participan de una forma periódica y activa en el desarrollo de las actividades que se programan al inicio de cada curso. Son dos las formas de participación:

5.4.1.- Cursos de formación. Durante el paso curso académico se realizaron varios cursos de formación en la Universidad que fueron los siguientes:

5.4.2.- Producciones de obras teatrales propias. Se han representado en este curso pasado una serie de obras teatrales cuyo montaje, dirección y producción se lleva a cabo directamente por los estudiantes que conforman el Aula de Teatro. Esta obras fueron:

5.5.- Aula de Cine

La incorporación del cine a nuestra cultura, es un proceso relativamente reciente.

A diferencia de lo que ocurre con las artes tradicionales, el cine no tiene detrás suyo siglos de tenebrosa prehistoria, y es una forma artística que permite asir un aspecto del mundo: el dinamismo de la realidad visible. Tal vez, por la proximidad de sus orígenes, ninguna forma de arte haya vivido en el siglo de su existencia una evolución tan rica y vertiginosa como el cine.

El conocimiento de esta historia del cine resulta algo incómoda, mucho más incómoda que la del investigador literario, a quien resulta fácil consultar cualquier libro en una biblioteca. Para contemplar una determinada película –en el supuesto de que exista una copia- debe poner en movimiento una compleja organización formada por personas y máquinas, para que le sea proyectada la película que desea ver.

El fenómeno cinematográfico es cambiante e inestable, y sigue las leyes de la dialéctica del progreso. Roman Gubern señala a este respecto:

“Al igual que el hombre creó la imprenta, pero la imprenta, por medio de los libros, contribuyó a crear al hombre moderno, así el hombre ha creado el cine, pero el cine está haciendo al hombre de hoy. Pesacadilla metafísica que se muerde la cola, pero de cuya realidad no puede dudar quien contempla el mundo moderno, constatando el papel que juega hoy el cine –“opio-óptico”, en opinión de Audiberti-en el campo de la cultura de masas.”

Parece lógico pues, que la universidad incorpore entre sus actividades la difusión de esta nueva forma de cultura de masas con el rigor que le es propio a una institución dedicada a la formación de la persona. Si bien es cierto que el cine, al igual que le ocurriera a la música, no han sido reconocidas como áreas propias de conocimiento hasta hace relativamente poco tiempo en España, también lo es que fué esta institución la que rompió los moldes de la censura impuesta en la década de los 60. Aún recuerdo en mi época de estudiante, la labor desarrollada por el Cineclub de la Universidad de Granada, en cuyas aulas me formé, proyectando ciclos de películas vetadas por la censura de la época ( El perro andaluz, el Acorazado Potemkin, Viridiana,etc.), y las estrategias a las que recurrían los responsables, para eludir, con una dosis más que notable de ingenio, las inquisitoriales censuras.

Actualmente, el aula de cine la constituye un grupo de personas (estudiantes que se renuevan cada curso académico) que vienen trabajando de forma desinteresada por conocer, difundir, e investigar el cine, elaborando información de los ciclos y películas a proyectar con una cuidada presentación, desarrollando también el interesante aspecto literario que el cine posee. Colaboran, además, con los medios de comunicación local, en una completa actividad que semana tras semana va reanimando sin duda, la vida cultural de la ciudad. Disponen de una página WEB, donde anuncian la programación trimestral, que confeccionan los propios estudiantes.

Mediante la firma de convenios con el Ayuntamiento, disponemos de una sala de proyecciones en el centro urbano, que sirve de punto de encuentro para el estudio y difusión del cine en su forma original. No se trata de meras proyecciones de películas ajenas a la distribución más comercial, sino que previamente se elabora una información rigurosa de la sesión, proporcionando la ficha técnica, la artística, datos técnicos de la película así como una presentación de la misma.

Durante el pasado curso académico se diseñaron ciclos de cine, que fueron los siguientes:

Ciclo de cine: “Nadie es perfecto

Películas (9): Solas (Benito Zambrano, España 1999)

El Crepúsculo de los Dioses (Billy Wilder, USA, 1950 v.o.s)

Hapiness (Todd Solonz, USA 1997)

Con Faldas y a lo loco (Billy Wilder, USA 1959 v.o.s)

Cuento de Otoño (Eric Rohmer, Francia 1998 v.o.s)

Ariane (Billy Wilder, USA 1957 v.o.s)

Flores de otro mundo (Icíar Bollaín. España 1999)

El Gran Carnaval (Billy Wilder, USA 1951 v.o.s)

Perdición (Billy Wildere, USA 1944 v.o.s)

Ciclo de cine: “Ha pasado un siglo”

Películas (12): Secretos del corazón (Montxo Armendáriz, España 1997)

Profundo carmesí (Arturo Ripstein España-México, 1996)

El chico del Chaaba (Christophe Ruggia, Francia 1997)

Atraco a tres (Jose Mª Forqué, España 1963)

Estación central de Brasil (Walter Salles, Brasil 1998)

El Evangelio de las maravillas (Arturo Ripstein, España-México, 1998)

Hoy empieza todo (Bertrand Tavernier, Francia 1999)

El tercer hombre (Carol Reed, Gran Bretaña, 1949 v.o.s)

La vida de Brian (Terry Jones, Gran Bretaña, 1979 v.o.s)

El increíble hombre menguante (Jack Arnold USA, 1957 v.o.s)

Ser o no ser (Ernst Lubitsch, USA 1942 v.o.s)

Pepe Guindo (Manuel Iborra, España, 1999)

Ciclo de cine: “Cine y discapacidad: mucho más de lo que imaginas”

Películas(10): Escrito bajo el sol (John Ford, USA 1957 v.o.s)

Passion Fish (John Sayles, USA 1992)

Viridiana (Luis Buñuel, España 1961)

Les Pays des sourds (Nicolás Philbert, Francia 1992)

Tristana (Luis Buñuel, España, 1970)

Los hermanos Marx en el Oeste (Edward Buzzell, USA 1940 v.o.s)

Conspiración del silencio (John Sturges, USA 1955)

La Isla del Tesoro (Andrew Rock, USA y varios países, 1972)

A 23 pasos de Baker street (Hanry Hathaway, USA 1956)

Ciclo de cine: “Cien años de Buñuel, un siglo de cine” (Películas en soporte magnético)

Películas (9): Un peroo andaluz (1929)

L’age d’or (1930)

Ensayo de un crimen (1955)

El agente exterminador (1962)

El discreto encanto de la burguesía (1972)

Nazarin (1958)

La Hurdes (1932)

Viridiana (1961)

Tristana (1970)

5.6.- Aula de Música.

Tradicionalmente, los Vicerrectorados de Extensión Universitaria de todas las universidades españolas han tenido un papel protagonista importante en el desarrollo y difusión de la música en una época reciente. En efecto, durante cinco siglos, la enseñanza de la música ha estado encomendada a las propias universidades como áreas de conocimiento. Se inició el proceso en 1254 cuando Alfonso X el Sabio creó un plan de estudios, al fundar la Universidad de Salamanca, incluyéndola en el Quadrivium. Fue en esta universidad donde brilló por mérito propio la labor del insigne profesor Francisco Salinas(1513-1590), que fue además de un excelente teórico de la música un virtuoso organista, pese a ser invidente desde su niñez. Incluso la Universidad de Alcalá, fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros, incluyó la música entre las materias universitarias de estudio. Pero en 1807, bajo el reinado de Carlos III, y siendo ministro de educación el Marqués de Caballero, se elabora un Plan de Estudios donde desaparece la música como enseñanza universitaria. Cuando la Institución Libre de la Enseñanza pretende recuperar los valores de España, deja fuera de la reforma tanto a la música como a los músicos. Tímidos esfuerzos se hicieron para recuperar la tradición musical en España (principalmente con la Generación del 27, representada por Salazar, Falla, y Rodolfo Halffter), pero con la guerra civil de por medio, la música permaneció en el más apartado ostracismo. En los años 50 surgen las primeras “Cátedras Honoríficas”, adscritas fundamentalmente a la Extensión Universitaria, y encargadas de organizar conciertos y recitales dirigidos fundamentalmente a público tanto universitario como no. Caben citar la “F.Pedrell” de Barcelona, “Muñiz Toca” de Oviedo, “Cristóbal de Morales” de Sevilla, “Francisco de Salinas” en Salamanca, “Rafael Mitjana” de Málaga, “Mauel de Falla” de Granada y Madrid. Son los intentos modernos de incorporar la cultura musical dentro de la Universidad, aunque sin pretensiones docentes. A partir de entonces, todas las universidades ofrecen un amplio programa de actuaciones musicales que van desde recitales de cantautor (en España tuvieron mucho auge durante la etapa final del Franquismo) hasta conciertos de música clásica, dependiendo de las disponibilidades económicas de los propios Vicerrectorados.

Dentro de la programación que se desarrolla en la Universidad de Almería, el aula de música se encarga de tres importantes actividades:

5.6.1.- Coral Polifónica Universidad de Almería. La coral está constituida por un grupo de estudiantes –actualmente los conforman 53- que bajo la dirección de un director de coro preparan durante el curso académico una serie de recitales polifónicos concretos. El pasado curso elaboraron un programa de música polifónica de canciones populares de García Lorca; otro de música polifónica de canciones Latinoamericanas, y finalmente preparó el Mesías de Haendel, que cantó acompañado por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Granada. También ofrecen conciertos en la ciudad, siendo ya tradicionales los de Navidad y Semana Santa. Asimismo acuden cuando los solicitan de organismo e instituciones sin ánimo de lucro, tales como Ayuntamientos, Residencias de Ancianos, Centros Culturales, etc. Precisamente el día 19 de noviembre actúan en la Iglesia de la Virgen del Mar, Patrona de la ciudad de Almería, acompañados por la Orquesta de Cámara de la Comunidad Andaluza, donde ofrecen un magnífico concierto en homenje al Centenario de Bach

5.6.2. Taller de Jazz de la UAL-Band. Este Taller, fundado hace ahora cuatro años, está constituido por un clarinete, piano, guitarra, bajo, batería, trompetista y voz. Bajo la dirección de un músico profesional alternan su formación académica aprendiendo la nomenclatura típica del jazz para todos los instrumentos, escalas y tonalidades. Suelen preparar actuaciones periódicas dentro de los espacios de esparcimiento del Campus en directo, y además organizan ciclos de conferencias sobre música de jazz

5.6.3. Grupo de música y danza popular. Uno de los problemas que presenta la sociedad actual es la tendencia de un pueblo hacia la uniformidad cultural, aceptando los patrones de grandes culturas transnacionales, que poco a poco van sustituyendo las características diferenciales de un pueblo. Frente a este riesgo de mengua de las propias características culturales debe procurarse mantener una actitud crítica, pero velando por conservar lo que genuinamente es propio de nuestro acervo cultural. Se trata, en definitiva, de una toma de posición consciente de lo que somos y tenemos, de asumir nuestra propia identidad cultural, con aspiración a una mayor solidaridad con otros pueblos y la comprensión de otros países y culturas.

Desde este punto de vista, en la Universidad de Almería, hemos apostado por conservar las tradiciones y valores de la cultura propia en la que históricamente estamos inmersos. Hace cinco años decidimos crear, dentro del aula de música, un grupo de estudiantes que se dedicaran a recoger toda la tradición de danza y música provincial para conservarla, y potenciar la recuperación de otras partituras que estaban a punto de desaparecer. Solo la tradición oral de personas diseminadas por pequeñas aldeas y el tesón y el empeño de estos estudiantes en conocerlas, ha permitido sacarlas del ostracismo. De hecho, cada año escenifican y planean nuevas canciones y danzas que representan en centros culturales locales.

La otra actividad que hemos decidido impulsar este año ha sido el Aula de flamenco. Es necesario desterrar las ideas románticas del flamenco como “exotismo europeo” que aún hoy persisten. El flamenco y la flamencología han de abrirse camino como una especialidad de la antropología cultural. En España aún no se ha creado ninguna cátedra de flamenco, y pretendemos desarrollar un programa que estudie de forma sistemática el ritmo flamenco, sus elementos melódicos, de la voz y su tratamiento, de los adornos y glosas, de los elementos armónicos de la guitarra, del baile, coreografía y escenografía, de la tradición oral, y de la documentación flamenca, de la antropología cultural, así como fomentar la creación de un laboratorio de análisis etnomusicológico, aplicando la informática y los medios que ésta pone al alcance del investigador, para acercarse al tratamiento de músicas y danzas con estructuras diferentes a la occidental.

El flamenco no solo es el arte andaluz singular sino que, en un proceso histórico, se ha convertido en el símbolo característico de lo español. El mundo del flamenco ha entrado en crisis, ya que tiene que competir con montajes escénicos de gran altura y perfectamente reglados en la difusión, enseñanza, investigación, etc., mientras al flamenco solo se le deja el carácter de genio personal creado “por generación espontánea”.

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