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OEI - Tres espacios lingüísticos - I Coloquio

Impacto Cultural, Social y Lingüístico de las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC)

Javier Echeverría(1)

I. Introducción

Antes de abordar el tema de la globalización suscitada por las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, conviene recordar que a lo largo de la historia ya se han producido previamente otros procesos de globalización. Mencionaré únicamente dos, pero podrían evocarse otros.

Desde mi punto de vista, el más significativo y profundo fue la globalización científica. Se inició con la revolución científica que dio origen a la ciencia moderna, a partir de la cual se comenzó a pensar la Tierra como un globo y, lo que es más, como un planeta que gira en torno al Sol. El heliocentrismo no sólo afirmó que la Tierra gira en torno al Sol. También la concibió como una esfera entre otras del sistema solar. Dicha globalización sigue vigente y la tenemos profundamente interiorizada en nuestras mentes. Copérnico, Kepler, Galileo, Newton y otros muchos fueron quienes la llevaron a cabo a nivel téorico, pero no hay que olvidar que dichas teorías impulsaron grandes empresas marítimas, como los viajes de Colón a las Indias o la vuelta al mundo iniciada por Magallanes y terminada por Elcano. Cabe decir que esas grandes expediciones marítimas fueron la primera comprobación empírica de que la Tierra es redonda, confirmando la idea de que habitamos en un planeta con forma más o menos esférica.

La metáfora de la globalización se inicia pues con la ciencia moderna y se consolida en el siglo XVIII con la ciencia ilustrada. Desde entonces la Tierra ha sido pensada como una esfera con una estructura espacio-temporal específica determinada por la retícula de paralelos y meridianos. Este parcelamiento geométrico del espacio geográfico es el gran precedente del actual proceso de globalización. Dicha imagen unitaria del mundo como globo terráqueo trajo consigo la instauración del sistema universal de pesos y medidas que poco a poco se ha ido expandiendo por casi todos los países. Con la globalización científica del siglo XVII, y sobre todo con su consolidación a lo largo del siglo XVIII, se instauró un nuevo orden geográfico universal, que se fue superponiendo a los diversos modos de medir el tiempo y el espacio en los distintos países y culturas. Dicha revolución fue científica, pero también técnica. Baste recordar los diversos instrumentos científicos que posibilitaban la navegación calculando la longitud y la latitud globales, por oposición a los sistemas de medición locales que todas las culturas marineras han desarrollado.

Podrá parecer trivial recordar estas cosas, pero es importante recordar que la medición del espacio y el tiempo cambió radicalmente por efecto de esta globalización científica. La retícula de meridianos y paralelos que recubrió el planeta, siendo convencional, cuadriculó la Tierra, instituyendo un espacio-tiempo universal. El globo quedó troceado por una retícula geométrica y los usos horarios de los diversos países y culturas, adaptados originariamente a los ritmos y regularidades naturales, se fueron integrando en lo que podemos denominar la globalización Greenwich. En la medida en que el meridiano de Greenwich y el Ecuador cuadraron el globo, las diversas localizaciones geográficas y horarias pasaron a ser comparables entre sí, medibles, conmensurables.

La globalización Greenwich está basada en una geometría euclídea, la trigonometría. Las distancias se miden en metros y kilómetros, las orientaciones en grados, el tiempo en horas en función del meridiano, la velocidad en kilómetros por hora. Como veremos más adelante, la globalización electrónica depende de otra métrica y otra topología y por ello cabe decir que las TIC han cambiado el espacio-tiempo en la superficie terrestre. La globalización científica trajo consigo una métrica universal, cuyo principal canon es el sistema universal de pesos y medidas instaurado progresivamente a partir de la revolución francesa. Tanto la imagen del mundo (el globo terráqueo geométricamente cuadriculado) como los sistemas para medirlo se han ido universalizando en los tres últimos siglos.

El segundo ejemplo de mundialización fue político y lo ejemplificaré en el Imperio Español, aunque podrían mencionarse otros Imperios, como el británico. Según dicen los cronistas de la época, Felipe II alardeaba de que en su Imperio no se ponía el Sol. La monarquía católica que surgió en España a partir de los Reyes Católicos fue mundializadora y para llevar a cabo su empresa no sólo recurrió a la religión, a las armas y al poder político, sino que también se apoyó en la técnica y en las letras, imponiendo la lengua española en muchos países. Las carabelas y los galeones permitieron el transporte de personas y bienes, los mosquetes y los cañones posibilitaron la conquista de América. Pero la escritura, la imprenta, los mapas y los instrumentos de navegación fueron técnicas fundamentales para la colonización y organización del Nuevo Mundo. La colonización española y portuguesa fue ante todo militar, religiosa, financiera, comercial y cultural, pero también tuvo componentes lingüísticas y técnicas muy importantes. En el caso español, la monarquía se transformó en Imperio para llevar a cabo esa empresa a nivel mundial. Obviamente, surgieron otros poderes competidores, al igual que piratas y movimientos de resistencia en los países colonizados. Desde el punto de vista de las lenguas, que es el que aquí nos ocupa, el resultado fue la mundialización de las lenguas española y portuguesa, que pasaron a hablarse en cuatro continentes. Posteriomente, otras lenguas europeas siguieron un proceso similar, al que genéricamente se suele denominar imperialismo. La globalización electrónica también se basa en la existencia de una primera potencia mundial, los Estados Unidos de América, pero los agentes que la impulsan no son políticos, sino económicos.

Tomando estas dos modalidades de globalización como referencia, estaremos en mejores condiciones para interpretar el actual proceso de globalización, tanto a la hora de analizar sus similitudes como sus diferencias.

II. La transformación del espacio-tiempo por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

En el caso de la globalización electrónica actualmente en curso, dicho proceso tiene una importante base científica, pero está posibilitado ante todo por las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), las cuales permiten organizar la superficie del planeta de manera completamente distinta a la de la globalización Greenwich. La métrica de las redes difiere completamente de la cuadrícula de meridianos y paralelos. La posición espacio-temporal se determina ahora con otros instrumentos tecnológicos, por ejemplo el GPS (Global Position System) y el GTS (Global Time System). También el transporte, las comunicaciones y el acceso a la información se desarrollan en un nuevo espacio electrónico y telemático, al que he propuesto denominar tercer entorno(2). Sostengo que la clave principal de la globalización electrónica radica en esa transformación del espacio-tiempo físico y social, de la cual se derivan los grandes cambios económicos y sociales que las TIC están produciendo hoy en día, incluidos sus profundos impactos sobre las lenguas y las culturas.

Las TIC, en efecto, modifican la estructura del espacio-tiempo en el que nos interrelacionamos los seres humanos, hasta el punto de que cabe afirmar la hipótesis de los tres entornos, a saber: la naturaleza (campo, Physis), la ciudad (Polis) y el espacio electrónico, que puede ser pensado como una Telépolis (3). Digamos pues que:

II.1. La construcción de las infraestructuras nacional y mundial de la información y el desarrollo de la sociedad de la información (e-Europa) son interpretables desde la hipótesis del tercer entorno:

las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) posibilitan la construcción de un nuevo espacio-tiempo social, en el que puede desarrollarse la sociedad de la información.

Este nuevo espacio social se superpone a los dos primeros entornos (naturaleza y ciudad), no sólo a nivel mundial (globalización), sino también desde el punto de vista regional, local, doméstico e incluso corporal. Precisamente por ello la emergencia del tercer entorno implica una profunda transformación de la estructura de las sociedades, porque las TIC no sólo transforman el espacio-tiempo global, sino también los ámbitos locales y domésticos(4). La globalización electrónica modifica mucho más profundamente la vida social y personal que las globalizaciones anteriores, debido a que no sólo irrumpe a nivel planetario, sino también en los ámbitos regionales, locales y privados. En ello radica su fuerza, pero también las posibilidades de acción cívica en el espacio electrónico. En lugar de pensar que estamos determinados por la globalización telemática, lo que importa es cómo construimos y nos adaptamos al tercer entorno en los diversos escenarios sociales en los que actuamos (económicos, lingüísticos, cívicos, sociales, educativos, etc.).

II.2. El canon de organización social en E1 (entorno rural) es la sociedad agraria y en E2 (entorno urbano) la sociedad industrial, aunque tanto en E1 como en E2 han existido y existen otras muchas modalidades de organización social. La emergencia, la consolidación, el desarrollo, la evolución y, en su caso, la decadencia de una sociedad requieren de un espacio y un tiempo. La hipótesis del tercer entorno afirma que el entorno telemático E3 (electrónico, digital, informacional, virtual, etc.) es el espacio-tiempo en donde está emergiendo la sociedad de la información y el conocimiento.

II.3. Las TIC posibilitan la construcción del nuevo espacio social (y, en su caso, de Telépolis), pero dicha construcción depende ante todo de la voluntad de los seres humanos. No hay un determinismo tecnológico, pero sí constricciones impuestas por las TIC. La globalización del mercado financiero, por ejemplo, no ha estado determinada por la aparición de Internet, sino por la existencia previa de otras redes telemáticas financieras y por las expectativas de negocio generadas por dichas redes, que han interconectado entre sí las bolsas internacionales y los centros financieros.

II.4. El tercer entorno no sólo es Internet, ni mucho menos la World Wide Web. Las TIC que posibilitan la construcción de E3 son el teléfono, la radiotelevisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas (descentralizadas y abiertas como Internet, pero también centralizadas y cerradas), las tecnologías multimedia (CD-Rom, DVD, etc), los videojuegos y las tecnologías de realidad virtual. Para ilustrar sencillamente lo que es el tercer entorno, cabe decir que, así como un ordenador tiene unos periféricos, el tercer entorno está formado por todos los ordenadores conectados a redes telemáticas más sus diversos periféricos, incluyendo teléfonos, televisiones, tarjetas de crédito, sistemas de memorización, almacenamiento y procesamiento, grabadoras, impresoras, micrófonos, videocámaras, etc.

II.5. E3 es un nuevo espacio social en fase de emergencia, construcción y expansión, tanto material como social y mental. La globalización electrónica no sólo implica un cambio tecnológico, sino también una transformación social, cultural y mental.

II.6. E3 no sólo es un nuevo medio de información y comunicación, sino un nuevo espacio para la acción y la interrelación entre las personas físicas y jurídicas a través de las TIC. Además de transformar la información y las comunicaciones, E3 supone un nuevo espacio para la acción humana. En particular, las TIC permiten a los seres humanos actuar a distancia. La infoguerra (envío de misiles teledirigidos), el telecontrol, las teleoperaciones y el envío de virus a través de las redes telemáticas son acciones a distancia, no actos comunicativos ni informativos. Por ello es preciso considerar al espacio electrónico como un nuevo ámbito para que los seres humanos actuemos a distancia, incluyendo los actos de habla y de escritura.

II.7. El primer y el segundo entorno han generado diversas modalidades de cultura. El tercer entorno, por el momento, ha dado lugar a la cibercultura. Las diversas culturas, y en particular las lenguas, pueden adaptarse al espacio electrónico, sin perjuicio de que para ello tengan que transformarse considerablemente. El tercer entorno puede ser multicultural y plurilingüístico, pero también corre el peligro de convertirse en un ámbito propicio para el colonialismo cultural y el monolingüismo. Para evitarlo se requieren acciones sociales y políticas que orienten el desarrollo del espacio electrónico en tales direcciones.

II.8. Ante todo, el tercer entorno difiere de los otros dos por su estructura matemática: por su métrica (distancia versus proximidad) y por su topología (reticularidad versus recintualidad o territorialidad). Aparte de las diferencias matemáticas, E3 también se diferencia de E1 y E2 por sus propiedades físicas, epistémicas, geográficas, etc. Todos estos rasgos distintivos son graduales. Los más relevantes son los matemáticas y luego los físicos, epistémicos, sociales, económicos, lingüísticos, etc. Cabe mencionar las siguientes diferencias:

E1 y E2

E3

1: Proximal

Distal

2: Recintual (territorial)

Reticular (transterritorial)

3: Físico (átomos)

Informacional (bits)

4: Presencial

Representacional

5: Corporal

Electrónico

6: Sincrónico

Multicrónico

7: Extensión

Compresión

8: Movimientos físicos

Flujos electrónicos

9: Circulación lenta

Circulación rápida

10: Asentamiento en tierra

Asentamiento en el aire

11: Estabilidad

Inestabilidad

12: Localidad

Globalidad

13: Pentasensorial

Bisensorial

14: Memoria mental y escrita

Memoria electrónica

15: Analógico

Digital

16: Separación semiótica (idiomática)

Integración semiótica (idiomática)

17: Homogeneidad

Heterogeneidad

18: Nacional

Transnacional

19: Autosuficiencia (independencia)

Interdependencia

20: Producción

Consumo

II.9. El tercer entorno funciona gracias a la electricidad, siendo ésta la energía básica del nuevo espacio social. Internet es el principal canon de E3, por ser el germen de una sociedad infocivil. Aparte de la hipótesis aquí propuesta, hay otros modelos conceptuales y metáforas para interpretar esta transformación: la aldea global (McLuhan), la tercera ola (Töffler), el ciberespacio, las autopistas de la información (Gore), la sociedad de la información (informe Bangemann), la nueva frontera electrónica (Barlow), el mundo digital (Negroponte), las mentes interconectadas (De Kerckhove), el mundo virtual (Lévy), la sociedad-red (Castells), el espacio electrónico (Unión Europea 2000), etc. El uso de unos u otros modelos conceptuales (o metáforas) no es inocuo. Al proponer el término ‘entorno’ subrayo que el nuevo espacio social está literalmente en torno a nosotros: además de ser un espacio global, E3 implica un nuevo espacio-tiempo para el desarrollo del sujeto (individual, comunitario, lingüístico, etc.).

II.10. Conviene comparar el actual desarrollo de E3 con la emergencia y construcción de una ciudad global y a distancia, Telépolis, que podría desarrollarse durante el siglo XXI, superponiéndose a los pueblos, ciudades, naciones y estados clásicos, así como a las casas y edificios de los pueblos y las ciudades. Telépolis podrá ser una ciudad planetaria superpuesta a las ciudades y países y basada en las nuevas formas de interrelación humana y social que se añaden a las previamente existentes, y a veces entran en conflicto con ellas. Los cimientos o pivotes de dicha ciudad son los satélites de telecomunicaciones que orbitan estacionariamente en torno a la Tierra, y por ello el tercer entorno (y Telépolis, en su caso) está asentado en el aire, no en tierra. Los materiales con los que se construyen el nuevo espacio social y (en su caso) la ciudad telemática son los semiconductores, el silicio, la fibra óptica, etc.

II.11. El tercer entorno modifica profundamente las actividades sociales y humanas: la guerra (infoguerra-ciberguerra), las finanzas (Bolsas interconectadas, transferencias y dinero electrónico), la banca (telebancos), la ciencia (teleciencia), el comercio (B2B, B2C, C2C, etc.), la producción (teletrabajo), el consumo (teleconsumo, hipermercados virtuales), la política (mass media), el derecho (supranacionalidad, leyes transnacionales), la delincuencia (hackers, virus informáticos), el orden social (ciberpolicías, ciberjueces), el arte (ciberarte, net-art, música electrónica, etc.), la arquitectura (edificios virtuales), la religión (telepredicadores, sectas en Internet), la información (periodismo electrónico), la documentación (bibliotecas virtuales), la comunicación (telecomunicaciones), la enseñanza (campus virtuales, tele-escuelas), la medicina (telesalud), la lectura (multimedia), la escritura (libro electrónico), el deporte (teledeporte), el espectáculo (entertainement-TV), el ocio (teleocio, los chats en Internet), el sexo (sexo virtual, pornografía), etc. Adaptarse a la distalidad, reticularidad, representacionalidad, etc. de las TIC es imprescindible para poder ver, oír e intervenir en E3. La transformación puede quedar caracterizada mediante el prefijo 'tele-', en tanto diferencia específica (o también el sufijo '-red', o el prefijo '-info', o los calificativos 'electrónico', 'digital', 'informacional', 'virtual', etc.). Los problemas planteados por la emergencia de E3 son transversales, porque afectan a las diversas sociedades y, dentro de cada sociedad, a cada actividad social y humana.

II.12. La topología y la métrica de E3 posibilitan la existencia y el funcionamiento de un nuevo espacio de interacción social que desborda las fronteras geográficas clásicas, las demarcaciones regionales, las jurisdicciones estatales o municipales y las circunscripciones políticas. También se modifica el tiempo social, sobre todo en el caso de estructuras asincrónicas de interrelación, como las redes telemáticas y los soportes digitales de memorización. El GPS (Global Position System) y el GTS (Global Time System) son buenos ejemplos de los nuevos sistemas de medición espacial y temporal, como ya antes dijimos..

II.13. Ese nuevo espacio de interacción social no sólo incide en la vida pública, sino también en la vida íntima y en las actividades privadas, que se adaptan y transfieren al entorno electrónico de interacción a distancia. Surgen nuevas interfaces con E3 (ventanas -aparatos de radio, pantallas de TV-, puertas -teléfonos, pantallas de ordenador, portales-, cajones -CD-Rom, CDI-, cerraduras -tarjetas y claves de acceso, passwords-, vehículos -navegadores, buscadores-, almacenes -bases de datos-, etc.) que abren o cierran las conexiones con el tercer entorno. Las interfaces básicas entre el ser humano y los entornos naturales y urbanos (sentidos, habla, escritura, etc.) se ven implementadas y transformadas por esas prótesis tecnológicas, que inciden en el entorno vital del ser humano (Lebenswelt). En E3 las percepciones e intervenciones se producen a distancia, asincrónica y mutidireccionalmente mediante representaciones y artefactos tecnológicos.

II.14. En el tercer entorno, a los criterios de ciudadanía basados en el nacimiento y la residencia se les añade el de la conexión telemática. Para actuar en el tercer entorno hay que estar conectado y, además, saber actuar a distancia, en red, a través de representaciones electrónicas, digitales e informáticas, etc.

II.15. El tercer entorno modifica los escenarios de la vida social, al convertir los recintos basados en la proximidad entre los agentes en redes telemáticas donde los agentes sociales actúan a distancia. El desarrollo de la sociedad de la información implica el traslado de buena parte de la actividad social al espacio telemático. Para actuar e interrelacionarse en E3 hay que adecuarse a su estructura, y por ello esa "emigración" (sin movimiento físico, pero sí con cambios mentales y culturales) al tercer entorno implica profundos cambios en las organizaciones y en las relaciones entre las personas. Lo que cambia es el espacio de relación entre las personas físicas y jurídicas. Por ello cambian, entre otras, las relaciones culturales y lingüísticas.

III. Las lenguas en el tercer entorno.

Hemos insistido en que Internet no sólo es un nuevo medio de información y comunicación, sino que, junto con otros sistemas tecnológicos periféricos (multimedia, infojuegos, realidad virtual, etc.), configura un nuevo espacio social, electrónico, telemático, digital, informacional y reticular. Es importante tener en cuenta esto a la hora de analizar la influencia de las TIC sobre los idiomas y las culturas. No es lo mismo expresarse oralmente (el aire como medio de comunicación), por escrito (soporte papel) o a través de redes telemáticas tipo Internet. A través de Internet, del teléfono, de la televisión, de los cajeros automáticos y de las tecnologías multimedia podemos tener oficinas y casas multilingües en tiempo real. Por ello el espacio lingüístico es muy distinto en el entorno electrónico. Lo llamaremos espacio e-lingüístico y hablaremos de e-lenguas (lenguas electrónicas) para distinguir las lenguas en E3 de las que se hablan y escriben en E1 y E2.

Veamos de qué manera se transforman las lenguas al trasladarse al tercer entorno. En el primer entorno (campo) son lenguas habladas. En el segundo (ciudad) siguen siendo habladas, pero además, pasan a ser lenguas escritas, y en particular escritura impresa, libros, publicaciones. Sería ocioso insistir en la profunda transformación que lo que MacLuhan llamó Galaxia Gutenberg supuso para las lenguas. Pues bien, con el paso de los idiomas al espacio electrónico estamos ante un cambio de mayor importancia, debido a que E3 puede generar espacios translingüísticos, y no simplemente plurilingües. Veámoslo como mayor detalle.

La emergencia del tercer entorno conlleva la aparición de una nueva forma de escritura y publicación, la escritura electrónica, basada en la digitalización, la informatización, la hipertextualización, la telematización y la memorización electrónica multimedia. En los dos primeros entornos hay usos íntimos, privados y públicos de los idiomas respectivos. Es importante tener en cuenta que el tercer entorno no sólo cambia lo que se publica electrónicamente (World Wide Web), sino también el habla y la escritura íntima y privada (tertulias, correo electrónico, archivos personales, firma electrónica, encriptación, autentificación, etc.). El habla de E1 y la escritura de E2 son transferibles al tercer entorno mediante artefactos tecnológicos como el teléfono digital, el reconocimiento automático de voz, el software de procesamiento de textos y sonidos, el teletexto, las tarjetas de sonido, los discos compactos y otros muchos. También las imágenes y los datos pueden ser escritas en el espacio electrónico, debido al carácter multimedia del nuevo espacio. En una palabra: en E3 es posible escribir el habla, los textos, el sonido, las imágenes, las fórmulas, los números y los datos, y todo ello independientemente del sistema de signos que cada cultura pueda utilizar para hablar o escribir. Por todo ello, la escritura electrónica es el gran ejemplo actual del proyecto leibniciano de una Characteristica Universalis, todavía por ampliar y perfeccionar. La aparición de la escritura y la imprenta produjo un fuerte impacto sobre las lenguas habladas. Otro tanto ocurre hoy en día: la escritura electrónica de E3 induce profundos cambios en las lenguas habladas y escritas. En la medida en que los procesos semióticos dependen en E3 de las cinco fases antes mencionadas (digitalización, informatización, hipertextualización, telematización y memorización electrónica), practicar una lengua en el tercer entorno implica saber digitalizar, informatizar, hipertextualizar, telematizar y memorizar lo que unos y otros expresamos, incluyendo el caso en que hablemos lenguas distintas. Ya no basta con saber articular los fonemas y componer frases con intención expresiva o comunicativa, ni tampoco con trasladar al papel lo que pensamos. La alfabetización digital implica nuevas competencias "lingüísticas", que es preciso aprender y practicar competentemente si queremos expresarnos en nuestra lengua en el tercer entorno. Un desafío así no sólo atañe a los hablantes, sino también a las lenguas mismas, y en concreto a las autoridades que las promueven. Dicho desafío es global, universal, es decir, afecta a todas las lenguas. Cabe decir que la emergencia del tercer entorno implica una nueva fase evolutiva en el desarrollo de las diversas lenguas humanas. Aquellas lenguas que sepan adaptarse a la estructura del nuevo espacio sobrevivirán y se desarrollarán en E3. Las que no lo logren, se verán relegadas al primer y segundo entorno, quedando como lenguas de segunda categoría, como ya ocurrió en el caso de las lenguas y tradiciones orales que no dieron el salto al espacio impreso, es decir, al segundo entorno, por lo que respecta a los espacios lingüísticos.

Resumiré las consideraciones anteriores diciendo que en E3 las lenguas devienen tecnolenguas (o también e-lenguas, infolenguas, lenguas digitales, etc.), es decir, sistemas de comunicación y de memoria que necesariamente han de estar implementados tecnológica e informáticamente. El futuro de las lenguas en el tercer entorno no depende sólo del número de hablantes, del grado de alfabetización o de la calidad de sus escritores, sino también de la competencia de los técnicos e ingenieros que sepan adecuarlas al nuevo espacio electrónico, telemático e informacional, así como de los usuarios que sepan practicarlas en E3. La expansión de una lengua en el tercer entorno, y en concreto en Internet, se convierte así en una cuestión de ingeniería lingüística, no sólo de hablantes o literatos. Pero, además, resulta imprescindible la enseñanza electrónica de las lenguas (e-learning) a los propios hablantes, así como impulsar la existencia de escenarios electrónicos en donde las e-lenguas puedan ser practicadas con soltura. Cabría mencionar otras grandes consecuencias, pero las tres recién mencionadas pueden bastar para hacernos una idea de la magnitud del desafío que la emergencia del tercer entorno supone para las lenguas vivas.

Dicho esto, y dado que el espacio del que dispongo es limitado, resumiré brevemente algunas de las consecuencias que se derivan de la hipótesis del tercer entorno a la hora de analizar el impacto de las TIC sobre las lenguas, dejando para otro momento un análisis más detallado de lo que implican los tres cambios aludidos.

Las TIC transforman y pueden hacer adaptarse y evolucionar favorablemente a las lenguas en el tercer entorno de las siete maneras siguientes, como mínimo:

III.1. Desarrollando sistemas de memoria, archivo y documentación que faciliten a los tecnohablantes el acceso, el manejo y la combinación de expresiones propias y ajenas en formato multimedia. Ello afecta en particular al tesoro de las lenguas, es decir a la memoria y el conocimiento colectivo depositado en instrumentos de E2 tales como el diccionario de la lengua, el de autoridades, las obras de los grandes clásicos, los modismos, etc., que deben ser transferidas con celeridad al entorno electrónico. Aquella lengua que instale rápida y eficientemente su acerbo común en la red podrá evolucionar mejor en el tercer entorno. Dicha memoria e-lingüística ha de ser telemática y reticular (memoria-red), y por ello el diseño de los enlaces (links) tiene una importancia prioritaria.

III.2. Desarrollando redes telemáticas de banda ancha robustas y fiables que faciliten los flujos informacionales en una lengua concreta (protocolos, navegadores, portales de acceso, documentos multimedia, etc.). Este aspecto suele ser el más tenido en cuenta.

III.3. Posibilitando que los hablantes puedan acceder al tercer entorno a través de interfaces fónicos amables (reconocimiento de voz, transcripción fonética automatizada, etc.), de modo que el ritmo, la entonación, la musicalidad, la dicción y las variantes fonéticas puedan ser transferidas y adaptadas a los usuarios de una misma lengua. La popularización de las tecnolenguas exige un esfuerzo de innovación orientado hacia la pragmática de las lenguas, la psicolingüística y la sociolingüística. Una tecnolengua cuya escritura electrónica (multimedia) resulte poco atractiva tendrá menos probabilidades de expandirse en Internet.

III.4. Creando instrumentos informáticos para el aprendizaje de las lenguas en el tercer entorno. La construcción de escenarios virtuales para la enseñanza a distancia de las lenguas y la formación de profesorado para dichos escenarios, combinando en su caso sesiones presenciales con otras telepresenciales, es una de las tareas prioritarias a acometer. Otro tanto cabe decir de la enseñanza en general, no sólo de la enseñanza de las lenguas. En la medida en que haya buenos instrumentos electrónicos de aprendizaje en una lengua concreta de la historia, la literatura, el arte, las ciencias, etc., o simplemente foros electrónicos agradables para que la gente hable y se escriba a través de las redes, el avance de un idioma en Internet se verá favorecido. No hay que olvidar que el progreso de las lenguas en el segundo entorno ha dependido estrictamente de la creación de sistemas educativos universales y de calidad. Otro tanto hay que hacer en E3, tanto para el aprendizaje de las lenguas como de otras materias. El avance de las lenguas en Internet dependerá en gran medida de los sistemas educativos que se vayan creando en el espacio telemático.

III.5. La política lingüística en E3 ha de ser transnacional y multicultural, de modo que los diversos países y culturas que en E1 y E2 hablan una misma lengua puedan hacerlo también en E3, incluyendo modismos y expresiones coloquiales de sus respectivos ámbitos culturales. Por ende, el diseño de las redes y los instrumentos tecnológicos no debe restringirse al modo específico de hablar una lengua en una determinada cultura o país. El purismo no es una buena política para favorecer la evolución de las lenguas en el tercer entorno.

III.6. Junto al reconocimiento automático de la voz (propia y ajena), el problema clave es el de la traducción automática. Aquella lengua que disponga de buenos sistemas de transcripción y traducción automática será la que más avance en E3. Esto es particularmente cierto en ámbitos plurilingüísticos como Europa. Dicha tarea no sólo atañe a los escritores, sino también a lógicos, lingüistas, informáticos e ingenieros electrónicos y telemáticos, entre otros. Las instituciones que promueven el desarrollo de las lenguas en el tercer entorno han de desarrollar proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) en el ámbito e-lingüístico del entorno telemático.

III.7. Es importante tener en cuenta que las innovaciones tecnológicas que favorezcan el desarrollo de una lengua en E3 no sólo deben orientarse hacia los ámbitos públicos de Internet (la WWW). Tan importantes, o más, son los ámbitos privados, que al fin y al cabo son los escenarios donde más se practica y se desarrolla una lengua. Por ello hay que distinguir entre el tercer entorno e Internet, y en particular entre el espacio e-lingüístico y la World Wide Web.

Obsérvese que todas estas consecuencias, y otras muchas que podrían mencionarse, conllevan acciones de política lingüística que, a mi juicio, es preciso acometer si se quiere lograr una buena adecuación y un desarrollo favorable de las lenguas en el tercer entorno. En lugar de pensar que la globalización electrónica nos lleva inexorablemente a un mundo angloparlante, lo importante es decidir lo que vamos hacer para potenciar nuestras lenguas en el tercer entorno, en lugar de lamentarnos de que en Internet, en la televisión, en los videojuegos y en las restantes TIC predomine el inglés de los Estados Unidos de América. La hipótesis del tercer entorno es una conjetura pro-activa, porque de ella se derivan acciones a emprender, no predicciones. Desde otros marcos conceptuales las consecuencias serían muy distintas, y por ello he dedicado bastante espacio a exponer con detalle la hipótesis general. En cualquier caso, la política lingüística que adopte la Unión Europea durante los próximos años a la hora de impulsar el desarrollo de las lenguas europeas en el espacio electrónico será determinante para el futuro de dichas lenguas. Las numerosas instituciones que han colaborado en la organización de este Coloquio deberían incidir sobre la UE para que el desarrollo del Plan e-Europa contemple también, y de manera prioritaria, la transformación de las lenguas en e-lenguas. Tal es la sugerencia concreta que he venido a hacerles a todos ustedes.

IV. Conclusión

En un plano más general, es preciso concluir que la evolución favorable de las lenguas en el tercer entorno depende en gran medida de la innovación tecnológica que facilite y simplifique su uso en el espacio electrónico. Cervantes dio un gran impulso literario a la lengua castellana al escribir el Quijote, al igual que los gramáticos y los simplificadores de la escritura potenciaron el acceso a la lengua escrita. De la misma manera, hay que promover la aparición de e-escritores, e-traductores y e-oradores que puedan atraer a hablantes de diversas culturas a la práctica de una lengua electrónica. Aquella lengua que produzca las primeras obras maestras de la escritura electrónica adquirirá un gran impulso en el siglo XXI. Pero, sobre todo, avanzará aquel idioma cuyos hablantes puedan comunicarse con gran facilidad y charlar privada e íntimamente a través de las redes telemáticas, aunque sea mediante sistemas de traducción automática, y por ende con una considerable simplificación de las expresiones usables.

Lo que no cabe pensar es que basta con trasladar las lenguas actuales al tercer entorno. La creación y la innovación en la escritura electrónica es la principal tarea. No hay que olvidar que las e-lenguas no sólo se componen de palabras y textos, sino que también incluirán imágenes, películas, melodías, juegos, escenarios virtuales y sistemas de documentación y de acceso específicos. El escritor del futuro será un info-, tecno-o e-escritor, es decir, un equipo multidisciplinar que sepa crear obras electrónicas multimedia de calidad en el tercer entorno.

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Notas

(1) Profesor de Investigación de Ciencia, Tecnología y Sociedad. Instituto de Filosofía, Consejo Superior de Investigaciones Científicas – España.

(2) Ver J. Echeverría, Los Señores del Aire: Telépolis y el Tercer Entorno, Barcelona, Destino, 1999.

(3) Ver J. Echeverría, Telépolis, Barcelona, Destino, 1994.

(4) Al respecto, ver J. Echeverría, Cosmopolitas domésticos, Barcelona, Anagrama, 1995.

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